jueves, 19 de marzo de 2015

BIPARTIDISMO PODEMITA


(mi segunda colaboración con El Periscopi de Tarabini)

Decía Nietzsche que de tanto observar el abismo uno se acaba convirtiendo en él. Mi maestro René Girard también iba un poco por ahí al avisar del peligro mimetizador que subyace a todo odio obsesivo, pues con el tiempo nos acabamos pareciendo a nuestros enemigos si nos dejamos llevar por la furia ambivalente. Y digo ambivalente porque al mismo tiempo que hay odio también se manifiesta cierta envidia por el dogmatismo de la postura del otro, por la seguridad (aunque sea aparente, incluso teatralizada) que se muestra, asomo de autonomía que es el objetivo de todo enfrentamiento nacido de un complejo de inferioridad que ambiciona sublimarse.
Tanta crítica al bipartidismo y luego resulta que la mentalidad de nuestros mediáticos críticos morados implica bipartidismo esencialista, bipolaridad al cuadrado: dos a dos, cara a cara, are you talking to me? Viene esto a cuento de la anunciada denuncia de Podemos contra Aznar, que sigue a la formulada contra Esperanza Aguirre hace un tiempo. Mucha gente ha expresado acusaciones similares (financiación venezolana de Podemos), pero las denuncias sólo van dirigidas contra vips de la derecha, personajes que por sus características de cartón piedra pueden movilizar al sector más claramente izquierdista de Podemos. Enfrentarse a Aznar o a Aguirre entraña una posibilidad movilizadora interesante, porque despierta en los más beligerantes la visceral pulsión antagonista. Se busca así (y lo mismo sucede con el PP y sus líderes citados) llevar el debate de las ideas al extremo de la estéril dualidad, en términos políticos el bipartidismo, cuestión en la que el PP al menos es más consecuente porque no pretende anularlo sino que vive descaradamente de él.
Alberto Jarabo ha ensayado en Baleares la misma táctica con sus declaraciones contra los hoteleros, que incluso fueron criticadas por un sector de su partido. Es evidente que entre una parte de los hoteleros y el PP existe un vínculo opaco (a veces no tan opaco) que es necesario poner sobre la mesa, y en UPyD hemos criticado por ejemplo que se legisle en determinados casos en su favor (el alquiler de viviendas vacacionales). Pero lo de Jarabo era un gesto 'made in Iglesias' (“leninismo amable”): puñetazo en la mesa, fijar un enemigo y sacar pecho. No parece una política muy socialdemócrata y transversal, la verdad.

1 comentario:

Ángel García Riol dijo...

Gran verdad ese peligro mimetizador!!!

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