sábado, 7 de julio de 2018

LA INFLUENCIA DE LO SACRIFICIAL EN LA POLÍTICA MODERNA

    

     Este artículo que escribí finalizando mi tesis doctoral (Hacia una fenomenología del desarraigo), allá por el año 2012, para revista Xiphias Gladius está en la nueva web de esta revista de girardianos españoles. Junto a mi maestro René Girard, comparecen autores como Mircea Eliade, Giovanni Sartori, Lévi-Strauss, Geoffrey Bennington o Jean- Marie Domenach, y se analiza la cuestión tan candente hoy en día del victimismo, o de cómo las tendencias expiatorias siempre son capaces de vampirizar para su interés las causas más nobles.

AQUÍ puede leerse La influencia de lo sacrificial en la política moderna.

domingo, 28 de enero de 2018

LA 'DISTORSIÓN' EN BALEARES



 (mi prólogo sobre el catalanismo en Baleares del libro de Mikel Arteta Construcción Nacional en Valencia)


Sin ninguna duda, en las islas Baleares se han seguido estos últimos 40 años los pasos del conflictivo modelo lingüístico y político implantado en Cataluña por el pujolismo. A pesar de contar con un menor apoyo social y electoral que el capitalizado en tierras del Principado, el catalanismo en Baleares se ha dedicado igualmente a dividir la sociedad sirviéndose de las lenguas como criterios ideológicos de demarcación, imponiendo su marco conceptual incluso a los rivales políticos. En este sentido, el PP, siendo el equivalente balear a CiU en cuanto a partido de poder, ha jugado un papel decisivo en el avance de las tesis catalanistas en las islas, aunque haya sido por entreguismo. Fruto de un complejo de inferioridad hábilmente inoculado por el nacionalismo, salvo en la legislatura de José Ramón Bauzá (2011-2015) nunca opusieron resistencia a la expansión del discurso pancatalanista. El mismo Estatuto de Autonomía (1983) ya dejó una buena muestra de la actitud claudicante de la derecha balear: su líder histórico, Gabriel Cañellas, no quería de ninguna manera que la lengua generara un conflicto civil, y por eso regaló un consenso socialmente ficticio que sus rivales aprovecharon para ir ganando posiciones y quebrar el bilingüismo. De inicio, en este Estatuto ya se cedió indicando que el nombre de la lengua ‘propia’ sería catalán, cuando no existía una conformidad al respecto en una sociedad isleña que no pretendía que fueran idiomas distintos sino que se respetaran las modalidades propias. Poco después llegó la Ley de Normalización Lingüística (1986), donde se marcó el camino para que el castellano quedara relegado en favor de un catalán muy estandarizado que se convertía así en la lengua preferente y de las propias instituciones. Esa asimetría legal no ha ido más que ampliándose con el paso del tiempo, aunque socialmente el castellano y el dialecto balear siguen resistiendo.
El PP gobernó de forma continuada las Baleares entre 1983 y 1999, momento en que una coalición de partidos de todo pelaje (socialistas, nacionalistas, comunistas, derecha regionalista, ecologistas) se alió para articular el primer Pacto de Progreso (de tres totales), caso pionero a nivel nacional de alianza de “todos contra el PP”. Ahí sí que Baleares fue algo por delante de su espejo catalán. Dicha coalición, presidida por el socialista Francesc Antich (también en el segundo Pacto, entre 2007 y 2011, que añadió a ERC), se dedicó a aplicar de forma obsesiva y maximalista las herramientas lingüísticas que el PP había activado, siendo el Decreto de Mínimos, aprobado por el gobierno de Jaime Matas y que establecía un mínimo del 50 % de horas lectivas para el catalán pero no un tope de máximos, la ley estrella que por la puerta de atrás fue consagrando de facto una inmersión lingüística muy similar a la de Jordi Pujol en Cataluña.
Cabe decir que el catalanismo en Baleares nunca ha pretendido seducir, sino imponer. Y posiblemente por ese ardor antipático no ha sabido sumar al uso de la ‘lengua propia’ un mayor número de hablantes. De hecho, diversos estudios indican que esa práctica hoy se ha estancado, cuando no reducido tras la llegada masiva de inmigración internacional. En este esquema autoritario de pura ingeniera social han jugado un rol esencial el Departamento de Filología Catalana de la UIB (Universidad de las Islas Baleares), posiblemente el departamento de esta materia más radicalizado y menos científico de todo el territorio de habla catalana, y también la OCB (Obra Cultural Balear), una organización privada volcada en la imposición del monolingüismo catalán que ha recibido desde hace muchos años millones de euros públicos no sólo de la administración balear ¡sino también de la mismísima Generalitat! Creada durante el franquismo, fue evolucionando desde posiciones más abiertas y culturales hasta convertirse en la beligerante infantería del catalanismo de las Baleares.
Y si el PP ha pecado en este asunto por omisión, el PSOE lo ha hecho por acción pura y dura. Los socialistas pasaron de ser en los años 80 un partido claramente socialdemócrata y estatal, con líderes tan solventes como Félix Pons, que fue Presidente del Congreso de los Diputados, o el alcalde de Palma Ramón Aguiló, a transformarse en la década de los 90 es un apéndice ideológico del PSM (Partido Socialista de Mallorca, nacionalistas). Convertidos ya en la federación PSIB (Partido Socialista de las Islas Baleares), han seguido la estela del PSC en Cataluña: a medida que iban catalanizando más su discurso, los votos se evaporaban de las urnas. Y eso sin querer entender por qué boquete ideológico se escurría progresivamente su apoyo electoral. Es cierto que ahora gobiernan, pero lo hacen con la precariedad que conlleva necesitar apoyos muy intransigentes (Podemos y el PSM, ahora llamado Més), a la par que la fiabilidad política y doctrinal de su lideresa, Francina Armengol, es muy dudosa, siendo más tolerante con el independentismo que el mismo PSC.
El horizonte que se plantea en la política balear es muy preocupante. Tras el desastre del PP en las autonómicas de 2015, donde perdió casi la mitad de escaños fruto de graves torpezas de Bauzá, y con la tímida entrada de Ciudadanos en el Parlamento, es notoria la radicalización del gobierno actual, formado por PSIB y Més, y apoyado exteriormente por un Podemos que a nivel balear ya ha dado el sorpasso a los socialistas en las dos últimas Generales. Los nacionalistas de Més cuentan con un apoyo electoral inflado respecto a sus cifras habituales, pues hace dos años convencieron a unos 20.000 nuevos votantes de haber dejado lo identitario en segundo plano en favor de un discurso más social. Pero al menos ahora, enardecidos miméticamente por la dinámica del prusés y, en consecuencia, entregados a un discurso batasunizado de demonización del Estado y de las decisiones judiciales que les han sido adversas, ya no podrán engañar a nadie sobre sus verdaderas intenciones, que no son otras que romper unilateralmente España e imponer una sociedad monolingüe y homogénea bajo la forma de los Països Catalans.

lunes, 4 de diciembre de 2017

EPÍSTOLA III A LOS BALEARENSES


 (disección publicada hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

Queridos hermanos, os habla vuestra inspirada lideresa Francina. Acoged mi palabra en estos tiempos de tribulación, ahora que se acerca la Natividad del Señor. Es la tercera misiva que os envío, pero tenéis que reconocer que no sois un pueblo especialmente considerado con las leyes divinas: así, es preciso reiterar la prédica para convertiros en santos por Cristo Dios. Quiero que sepáis qué clase de batalla estoy librando para salvar vuestras almas siempre en peligro de descarriamiento. Ya me traicionasteis hace un tiempo idolatrando a Trismegisto Bauzanis, pero si hacéis “acto de constricción” (Paulo Ecclesias 6, 21) seré generosa y así podréis ir en paz con mi boleto plebiscitario en la mano.
Caminemos juntos por el camino del amor, asidos a la fe retroprogresista, anatemizando a los que se decanten por la impureza. Revestíos de virtudes sacras: aceptad el uso del biciclo, huid de los festejos con bóvidos de lidia, abonad el eco-óbolo. Y, como exige nuestro hermano el viejo taumaturgo Pujolis, la lengua catalina debe ser el camino, la verdad y la vida. Y si no lo entienden así los filisteos con bata de nuestros sanatorios balearenses, el látigo de Jehová caerá sobre sus cabezas. Guardaos de la falsa circuncisión de aquellos sepulcros blanqueados que hacen ver que están con el Pactus pero que en verdad conspiran contra él con sus discursos especiosos. Como el felón Pedro, que ha caído en desgracia a mis ojos, siendo reemplazado por el prócer Junquerus, pródigo en lágrimas y ahora cautivo de los romanos.
La palabra del Processus no nos ha bendecido como sus profetas anunciaban, pero eso es responsabilidad de Hispania, ese Leviatán que nos zarandea inicuamente y que desea saquear nuestros tesoros. La causa del evangelio consiste en la abolición del autoodio, y como dice nuestro añorado arúspice, “la DUI os dejo, la DUI os doy” (Puidemontis 15, 9). No es una falsedad que no haya abierto la boca contra el Cupus vascongado, como me recrimina algún fariseo en el ágora. Bien es cierto que nos perjudica, pues divide nuestra recaudación, pero sin duda la envidia es más esplendorosa que la justicia, de ahí mi caritativa mirada hacia el acuerdo del Conciertus Economicus, que un día cambiará de manos y santificará nuestras arcas. Recordad que cuando voy a Hispania obtengo réditos, y ahora serán menos onerosos vuestros peregrinajes allende los mares, con un ahorro que podríais destinar justamente a mi botica inquense.
Que vuestro espíritu sea custodiado por la parusía de mi futura victoria contra los sediciosos peperenses y los facciosos ciudadinos que os confunden. Que la gracia de nuestro Señor Junquerus esté con todos vosotros. Por el Pactus, el Cupus y la sardana, amén. Podéis ir en paz.

sábado, 2 de diciembre de 2017

PÚLSARES, CENIZAS Y EL ESPÍA


 (disección publicada hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

       Lunes. Australia le gana el primer test a Inglaterra en uno de los torneos más antiguos y refinados del deporte: el Ashes (las cenizas). Diría que cambiando fútbol por cricket seríamos más civilizados si no fuera porque mi aversión a los sermones ha llegado hasta el punto de que incluso se me indigestan los míos. Pero el cricket es el deporte justo por antonomasia: tras 5 días de partido a razón de 7 horas de juego por jornada, gana siempre el más regular, o sea, el mejor. En cambio, en encuentros de 2 horas puede vencer cualquiera fruto de una caprichosa carambola. ¿Por qué hay play offs, sobre todo en los deportes norteamericanos, pudiendo decidirse el campeonato por la pura regularidad? El play off es fruto del showtime, un sentido del espectáculo que es lo opuesto a la justicia, necesariamente austera, elaborada, merecida.
Martes. Los púlsares cumplen 50 años en la conciencia humana. Lo que de inicio parecía un mensaje alienígena se reveló como una de las joyas del cosmos: minúsculas estrellas de neutrones muy magnetizadas que rotan a velocidad supersónica y emiten un haz de radiación capaz de atravesar miles de galaxias. Mucho más agradecida esta fauna de púlsares, cuásares y voraces agujeros negros que la sentina hodierna de la sección política de los medios.
Temporal en Camp de Mar. Me fascinan las localidades turísticas en invierno. Son como un escenario futurista en el que la vida humana ha sido arrasada. Entre la Platja de ses Dones y el Mirador Thomas Harris (ese espía británico experto en Goya que falleció misteriosamente en un accidente de coche cerca de Llucmajor en 1964), me asaltan las crepitaciones de las rocas, mecidas por las olas marinas en su retirada. El artífice de la mítica Operación Garbo se pasó 16 años en este rincón, imagino que tan embobado como yo ante la trémula vida de los elementos.
Miércoles. Se suicida el criminal de guerra Praljak delante del tribunal. A pesar del sesgo de los medios europeos, no sólo hubo dementes entre los serbios durante las guerras yugoslavas, sino también en las filas croatas que tanto añoraban sus años ustachas como filial de Hitler en los Balcanes. Qué portento haber conseguido que el mundo se olvidara de ellos: Praljak, Gotovina, el propio Tudjman. Como nos olvidamos de los kurdos en favor de los palestinos.
Jueves. Apuro noviembre, el preciado mes de la muerte, leyendo la revista Adiós rodeado por las cabezas de cera empaladas del bar Transilvania. Decía Simone Weil que la presencia más completa es la más secreta. ¿Por eso los personajes más decisivos de nuestra cultura, si dejamos la ciencia al margen, fueron dos ágrafos: Sócrates y Jesús? ¿Ser es morir? ¿Triunfar es fracasar?

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿QUÉ ES TENER SALUD?


 (disección publicada hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

      Será por haber rebasado la cuarentena o quizás por la tensión de aquella cacería contra un servidor de la que les he hablado, pero llevo una temporada con variados achaques, así que otras cuestiones han quedado en segundo plano para beneficiar una reflexión sobre qué es eso de tener salud o estar bien. En una época en la que, de nuevo la tendencia esquizoide, contando con la mayor esperanza de vida de nuestra historia y una de las más altas del mundo estamos patológicamente obsesionados con la salud, siempre lloriqueando con que tenemos poca y nos queda un arduo trabajo para alcanzar la epifanía. Prefiero escuchar antes a Bill Hicks y a Leo Harlem, sagaces maestros de la embriaguez. ¿Que en ocasiones hay más casos de cáncer? Obvio, vivimos más años. ¿Que fumamos demasiado? Como dice Miguel Costas, ex-Siniestro Total, eso que los fumadores ahorramos en pensiones, palmando antes.
Aunque la OMS estableció en 1946 que la salud consiste en el completo bienestar físico, no sólo en la ausencia de afecciones o enfermedades, el origen del término lo ubicamos en el latín salus, que significa en sentido literal “estar a salvo” (sano y salvo), aquel estado en que se permanece alejado de las dolencias que puedan atacarnos. Por tanto, la salud implicaría un espacio mental en que se está de forma autodeterminada, un topos que se construye aséptica y neuróticamente al margen de las mezclas y ambigüedades que conlleva la dinámica propia del existir, esa enfermedad mortal de transmisión sexual. Así, en el estado saludable no habría tránsito, pues se edifica como un dique de supuesta pureza y perfección interna (¡esos delirios de autoctonía, incluso orgánica!) frente a la enfermedad procedente siempre del exterior, como si los cánceres no tuvieran nada de endógeno.
Si interpretamos la cuestión desde una óptica heideggeriana, aprovechando que me estoy empapando de los textos nihilistas del suabo, la salud se construiría como un refugio frente al claro de la apertura, la desconcertante dimensión del desocultamiento que es el germen dinámico de lo creativo, pero que por su inestabilidad esencial no puede ser habitada más que de forma esporádica. En lo abierto no pueden echarse raíces, pues su suelo carece de arraigo o fundamento genético, y es de su potencial creador-destructor de lo que trata de defenderse la dimensión del salus, resguardada en la consoladora pero estéril espesura del bosque. También su amigo Ernst Jünger consideraba el potencial enfermizo (creador pero desestabilizante) de la apertura, otorgando a las dolencias, concretamente a la fiebre que provoca un resfriado, intensas posibilidades creativas. En las noches febriles, vibrantes espacios de fecundidad, todo cobra un mayor grado de exuberancia: “Uno sube como agua que se desborda de los diques”.
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