lunes, 7 de noviembre de 2011

UNA CARTOGRAFÍA DEL APOCALIPSIS

Stalker (Tarkovski, 1979)

El pasado mes de febrero hice aquí mención de un artículo de Von Horrach publicado en el número 13 de la cuidadísima revista Shangrila (especializada en cine y literatura), y es ahora, toda vez que la siguiente edición de la revista ya es inminente, el momento de ofrecer el texto íntegro para aquellos que no se hayan hecho con la revista. El título completo del artículo es Una cartografía del Apocalipsis. Dostoievski y el hombre del subsuelo, y en él he tratado de analizar la figura dostoievskiana del 'hombre del subsuelo' (protagonista absoluto de Memorias del subsuelo y de Crimen y castigo, y de alguna manera también de El eterno marido), a la luz de la teoría del deseo triangular de René Girard. Es decir, analizar cómo el ser del hombre, ante la necesidad de configurar identidades fuertes (autónomas, dominantes, excluyentes) para poder soportar el desarraigo de la existencia y la escisión interna de todo discurso identitario, se entrega a una tortuosa y ambivalente dinámica de demonización/adoración del otro que lo envuelve en conflictividades que ponen en juego sus esencia más visceral.

Una cartografía del Apocalipsis. Dostoievski y el hombre del subsuelo

sábado, 1 de octubre de 2011

VÍA CRUCIS GIRARDIANO

Barton Von Horrach Fink, 'trabajando' sin parar

Psicología mimética, antropología sacrificial, deseo metafísico, configuración de identidades, fenomenología del desarraigo, el ser del exilio que no está aquí pero tampoco allí, pulsión de unanimidad, origen ctónico del double bind, chivo expiatorio y bête noire, indecibilidad del phármakon, figura victimaria del pharmakos, frenesí de la catarsis purificadora, sistema de culpabilizaciones, resolución expiatoria, del todos-contra-todos al todos-contra-uno, exclusión de lo indiferenciado como diferencia, el siniestro cortejo de la mediación interna y la doble mediación, quimera de autonomía y espontaneidad, centralidad despótica del mediador, jerarquía del degree, el espectro del Otro, principio de insuficiencia, el fundamento que no funda, estructura de antagonismo y feroz simetría de los dobles, contagios reversibles entre el amo y el esclavo, fracaso necesario del proyecto del deseo, apertura del Ser, ley del círculo psicológico que només veu lo que els ulls volen veure, sepulcros blanqueados a diestra y siniestra, la enfermedad ontológica que contagia su paradójico veneno, nueva deconstrucción del sujeto, identitarias transfiguraciones de lo real, matriz única entre rito y tabú, la unidad coral del genio novelesco, la virtud disolvente de las fuerzas desarraigantes, la piedra excluida que deviene angular, misericordia y no sacrificio, rescate de Kojeve, are you talking to me?, proustiano esnobismo, homo homini lupus, perfume de verdad farmacológica, el camino de continuidades derrumbadas del proceder genético, clausura del significado, no hay lugar propio, prusiana escalada a los extremos, moderno victimismo persecutorio, la pregunta más profunda, empacho de introitología, la cumbre hundida del saber abismoso, tragedia o catástrofe, terrible dinamismo de la descomposición, inacababamiento, ¡a la mierda todo!

domingo, 4 de septiembre de 2011

CONVERSACIONES DESDE SON GOTLEU

 La plaza Joan Alzina, epicentro de Son Gotleu

Tras los sucesos acaecidos esta semana en el barrio palmesano de Son Gotleu, el crítico literario, profesor y presentador televisivo Josep Maria Nadal Suau, interesado en ir más allá de los tópicos que abarrotan estos días la prensa local, convocó a tres sujetos gestados y crecidos a la sombra del afamado barrio (afamado al menos mientras lo indique el sacrosanto 'baremo Twitter') para que trataran de analizar lo sucedido estos días y la evolución de esta peculiar (y desconocida para muchos palmesanos) zona de Palma. La intención era que la transcripción de lo hablado apareciera en el blog que Nadal Suau regenta en elmundo.es, Nunca pasa nada. Los 'songotleuólogos' convocados fueron Josep Oliver (guionista de comics, como El joven Lovecraft, y pionero de los blogs en Mallorca), Víctor M. Conejo (periodista musical del Diario de Mallorca) y su seguro servidor Von Horrach. En el Forn de Campos del parque Orson Welles, algo al norte de la Zona 0 (la plaza Joan Alzina), transcurrió la charla que dejo aquí abajo para los interesados.

martes, 30 de agosto de 2011

EN NIGERIA NO HABLAN CALÓ

Espectaculares imágenes recogidas por Vasil Vasilev. Otro video interesante AQUÍ

     También vale lo contrario, porque los gitanos no se entienden en nigeriano, pero el primer título describe más fielmente lo que sucedió la madrugada del pasado 29 de agosto en el barrio palmesano de Son Gotleu: una furia desatada contra cualquier objetivo, el fiero mecanismo de la venganza tribal, que no espera a confirmar las circunstancias de una muerte (el chico nigeriano que cayó desde un quinto piso), sino que arrolla todo lo que encuentra a su paso como "una ola única y monstruosa" (Canetti). Bastó la sospecha de que unos gitanos habían matado al nigeriano para que se pusiera en marcha la furiosa y temible masa sacrificial. Fui testigo de la segunda acometida de esta ola (vivo a 200 metros del epicentro de son Gotleu, y los ruidos de disparos policiales alertan a cualquiera. Las sirenas menos, porque en la zona estamos acostumbrados) y cabe decir que las imágenes recogidas arriba no dan fe de toda la dimensión destructiva que se vivió. Y un detalle curioso, a tener en cuenta para posibles prolongaciones de la saga ctónica: de las decenas de nigerianos salvajes un gran porcentaje eran mujeres. De una de ellas casi recibí un señor botellazo frente al colegio Joan Capó, pero el desvío de su agresividad hacia unos vecinos del Este (creo que rumanos) salvó mi integridad.

      Al día siguiente siguieron los altercados, que en total dejaron cerca de medio centenar de coches destrozados, dos o tres incendiados, motos por los suelos, ventanas rotas, etc. Tras ver en las imágenes de prensa y televisión a mi vecino Rolando, un nigeriano simpático y aparentemente pacífico, casi arrancar una señal de tráfico, pienso que la turba ya ha consumado su proceso de amalgama.

       De las interpretaciones que comienzan a propagarse, sobre todo entre vecinos de la zona (entregados a la habitual y prejuiciosa xenofobia de las clases más populares), me disgusta profundamente que se quiera vender una teoría según la cual el barrio era un lugar apacible hasta que llegaron los nigerianos, porque esto es una falsedad interesada. Desde que tengo memoria (nací en 1977), el barrio siempre ha sido conflictivo, una experiencia nada edificante, terrible a veces. Si hasta ahora no sucedían cosas como las que hemos visto estos días, al 'estilo Londres', es por un motivo muy simple: cuando sólo los gitanos eran los amos del barrio, los payos (mallorquines o peninsulares) bajaban la cabeza y toleraban ese dominio. La llegada de los nigerianos esta última década lo único que ha provocado es una lucha, cada vez más encarnizada, entre sectores de estos dos colectivos por el control de la zona, sobre todo en lo que se refiere a la venta de droga, negocio en el que son competencia directa. Y, en realidad, a pesar de las diferencias, en general los nigerianos se parecen mucho a los gitanos: en espíritu de grupo, elementos tribales, emotividad exagerada, arreglar los problemas en clave vengativa, etc. También en que la mayoría de ambos bandos (al menos la mayoría de nigerianos de este barrio) son evangelistas. Son grupos articulados por elementos tan similares que resultaba lógico, en cierta forma, esperar que los nigerianos no fueran tan contemporizadores como los payos, y en consecuencia los enfrentamientos entre bandos han sido una constante estos últimos años, ante la indiferencia principalmente del último consistorio (alcaldesa del PSOE, concejal en asuntos sociales de IU).

        Bueno, ¿y ahora qué? Una cosa es la intervención policial y judicial, y otra lo que tiene que ver con algo más de fondo, el modelo aplicado por los políticos esta última década. De momento los ánimos se han calmado, pero porque la policía ha tomado el barrio, día y noche, con una decena de furgones (de la policía Local y Nacional), coches, motos e incluso un helicóptero de la Nacional (el primer día). Parece que ya están en marcha también los mediadores culturales, pero no me fío excesivamente de su labor al menos en estos casos tan delicados, es decir, me parece que muchos de ellos cuentan con un problema serio para afrontarlos (un problema para sus convicciones) cuando se enfrentan dos colectivos 'débiles' entre ellos. Es decir, mientras que uno de los contendientes sea aquel que, en nuestra época post-etnocentrista, representa el papel más negativo, o sea, hombres europeos de raza caucásica, todo resulta muy fácil, porque automáticamente el otro es el bueno, y la forma de intervenir en el problema consiste en darle la razón a este último y culpabilizar al primero (ya se sabe: la culpa comodín del capitalismo antisocial, del imperialismo, de la explotación, de la Sociedad, etc.). Sin embargo, como resulta que gitanos y nigerianos son dos colectivos considerados como víctimas del 'etnocentrismo racista' (otro axioma post-etnocentrista: el racismo como un rasgo exclusivo de Occidente), la cosa se complica, pues darle la razón a uno conlleva quitársela al otro, y aquí se quiebra la autocomplacencia buenista y tercermundista, enfangada en las particularidades ambivalentes del caso práctico. Por eso, creo yo, cuesta mucho intervenir en refriegas de este tipo, pues tratando de resolverlas uno puede llegar a perder su aura de superioridad moral y la arraigada consistencia de su ideología.

        Si creen que exagero, lean las declaraciones de la señora Maribel Alcázar, miembro de la Coordinadora de ONG (CONGDIB), presente en Son Gotleu la tarde del día 29, junto a la comitiva mediadora del Ayuntamiento y Policía Local. Desde una perspectiva razonable parece lógico pensar que la señora Alcázar, en su posición de mediadora, debería hacerles entender a aquellos nigerianos que han destrozado el barrio que, en un Estado democrático, uno no puede tomarse la justicia por su cuenta de esa manera tan enloquecida. Hacerles entender que, salvo que existan evidencias que lo contradigan, hay que respetar la investigación policial y judicial que se esté realizando del caso en cuestión. Hacerles entender que el barrio pertenece a toda la ciudadanía por igual, y que es propio de seres incivilizados ir destrozando todo lo que encuentren, pertenezca a gitanos, africanos o europeos caucásicos, para expresar su ira. Hacerles entender que ahora lo que toca, como mínimo, es una disculpa a todos los perjudicados por este asunto. Hacerles entender que sus tabúes rituales según los cuales un blanco no puede tocar el cadáver de un negro (situación producida cuando los enfermeros trasladaban al muerto, lo que provocó más tensión) son ajenos a cualquier lógica sanitaria. ¿Hizo eso la señora Alcázar? Evidentemente no. En la línea de lo que yo decía más arriba, se dedicó a reforzarlos, primero alabando la actitud de varios representantes nigerianos llamando a la calma (actitud que habría sido meritoria horas antes, cuando se estaban produciendo los destrozos, y no justo cuando ya habían liquidado las existencias de adrenalina), y después, en la línea axiomática de su discurso tercermundista, se dedicó a legitimar su conducta, presentándolos como víctimas de la sociedad que los ha acogido: "Esta gente está siendo machacada. Cuando han encontrado un muerto, han visto que se les ataca"(!). Para ella, a los nigerianos se les ha creado "una herida moral muy importante", y lo demás no importa nada. Por supuesto, ni una sola palabra para las auténticas víctimas de estos altercados, para aquellos que, no siendo gitanos ni nigerianos (o incluso los que, siéndolo, no participan del asunto de fondo: la venta de drogas), se han quedado estos días sin coche, moto o ventanas. A los civilizados que se han quedado en sus casas, sin caer en la feroz espiral de la acción-reacción, la señora mediadora les dedica silencio e indiferencia... Si esta señora cobra dinero público para realizar su tarea, ¿dónde hay que firmar para que dimita o sea cesada fulminantemente?

jueves, 4 de agosto de 2011

J.M. COETZEE Y EL CRICKET

Un bateador hábil, aquí Pieter The Great en The Ashes 2005, puede prolongar muchos minutos la agonía (un test cricket acostumbra superar las 30 horas de juego), pero al final siempre llega el fatídico momento de la ejecución, oficiada en este caso por Glenn McGrath


"Le toca batear. Con una espinillera en la pierna izquierda y cargado con el bate de su padre, que es demasiado pesado para él, camina hacia el centro. Se sorprende de lo grande que es el campo. Es un sitio magnífico y solitario: los espectadores están tan lejos que también podrían no existir.
Ocupa su puesto en la franja de tierra batida, sobre la esterilla verde, y espera que venga la pelota. Esto es el cricket. Se le llama juego, pero el chico lo siente como algo más real que su casa, más real incluso que el colegio. En este juego no hay simulacro, no hay piedad, no hay una segunda oportunidad. Estos otros chicos, cuyos nombres desconoce, están todos en su contra. Sólo tienen un pensamiento en la cabeza: abreviar su placer. En mitad de este enorme ruedo él está a prueba, uno contra once, sin nadie que lo proteja.
Los jugadores de campo ocupan sus posiciones. Debe concentrarse, pero hay algo irritante que no deja de rondarle la cabeza: la paradoja de Zenón. Antes de que la flecha alcance el blanco debe haber recorrido la mitad del trayecto; antes de que alcance la mitad del trayecto debe haber recorrido un cuarto del trayecto... Desesperado, intenta dejar de pensar en ello; pero el hecho de saber que está intentando no pensar en ello acrecienta aún más si cabe su nerviosismo.
El lanzador corre hacia él. Él escucha con precisión el ruido sordo de los dos últimos pasos. Entonces hay un lapso en el que el único sonido que rompe el silencio es el inquietante susurro de la bola de cuero que desciende hacia él. ¿Es esto lo que está eligiendo cuando elige jugar al cricket: ser puesto a prueba una vez y otra hasta que falle, por una bola que va hacia él de modo impersonal, indiferente, sin piedad, buscando ansiosamente el resquicio de su defensa, y más rápido de lo que él se espera, demasiado rápido para que consiga aclarar la confusión de su espíritu, ordenar sus pensamientos, decidir qué es conveniente hacer? Y en medio de este pensamiento, en medio de este lío, le llega la bola.
Para él, sólo se puede jugar al cricket de verdad en silencio, en silencio y con temor, con el corazón latiéndote en el pecho y la boca seca.
El cricket no es un juego. Es la verdad de la vida. Si es, como dicen los libros, una prueba de carácter, es una prueba que no ve forma de pasar ni de esquivar. El secreto que consigue ocultar en todas partes queda al descubierto de forma despiadada en el terreno de juego. 'Déjanos ver de lo que estás hecho', dice la bola mientras silba y desciende en el aire hacia él. 
Lo han eliminado, no ha pasado la prueba, lo han descubierto".

(Infancia, J.M. Coetzee

viernes, 15 de julio de 2011

ARTÍCULO EN PAIDEÍA


Los fans de Von Horrach están de enhorabuena este verano. La revista de filosofía PAIDEÍA (publicación cuatrimestral de la SEPFI) incluye en su nuevo número (91, mayo-agosto) el artículo de un servidor titulado El problema de la escritura y su relación con la verdad farmacológica (p. 265-281). Se trata, básicamente, de una lectura de La farmacia de Platón de Derrida en la que, a partir del concepto de phármakon, trato de establecer puentes entre la metafísica y las ciencias sociales (ensamblando procederes de investigación, tipos de escritura y concepciones de la verdad), desembocando, como no podía ser de otra manera, en la hipótesis mimético-sacrificial de René Girard. Mis agradecimientos a los responsables de la revista por la osadía de jugarse su prestigio publicándome. Dejo el abstract para los interesados (los hooligans más acérrimos de Von Horrach pueden conseguir un ejemplar de la revista por sólo 13 euros):

El concepto platónico del phármakon se encuentra en la base del problema de la escritura y también de la cuestión de la verdad. El marco de ambivalencia que lo caracteriza nos obliga a repensar las relaciones que entran en juego en la construcción de toda verdad filosófica. La verdad de lo 'farmacológico' también influye, con el concepto derivado de pharmakos, en una dinámica social.

domingo, 10 de julio de 2011

HOMOSEXUALIDAD IDENTITARIA

 El barón Krauss von Espy de la película Crueldad intolerable (2003)

De nuevo me entretengo en el blog de Ferràn Toutain, uno de esos escogidos lectores españoles de René Girard que interpreta al de Aviñón con provechoso espíritu filosófico. Toutain, siempre atento a toda manifestación mimética en el hombre, se detiene por un momento, imagino que a cuenta de las histriónicas celebraciones del 'Orgullo gay', en la cuestión de la 'homosexualidad identitaria', que considero interesante debido a ciertas paradojas relacionadas con la evolución histórica reciente de su posición y reivindicaciones. Quiero decir que resulta significativo observar cómo gran parte del movimiento gay ha acabado asumiendo el criterio que manifestaban en contra sus perseguidores, durante el franquismo, para prohibir y perseguir la homosexualidad. Quiero decir, el mismo criterio pero únicamente modificando la consideración negativa por otra positiva, sin alterar con ello la estructura diferencial, la separación identitaria (acabar adoptando los códigos estructurales del adversario es uno de los temas recurrentes en la obra de Girard). Si la homofobia franquista venía a decir que la homosexualidad era una práctica esencialmente maléfica, propia de seres 'enfermos', el perseguido colectivo gay respondía a esto asegurando que en realidad se trataba de una opción sexual más que no podía servir para definir (negativa o positivamente) la moralidad o dignidad de aquella persona que la había adoptado. Es decir, se trataba de legalizar y normalizar su práctica intentando desvirtuar aquella consideración identitaria y excepcional que le atribuía el franquismo. Sólo es sexo, nada más que eso. Curiosamente es hoy en día, momento en el que la homosexualidad está absolutamente normalizada en España, donde no se dan problemas serios de persecución generalizada, es cuando se ha ido recuperando el argumento identitario para conceder a la homosexualidad una especie de plus ciudadano y democrático. En este replanteamiento de la cuestión, el homosexual ya no sería un ciudadano normal que tiene un determinado gusto sexual (gusto en absoluto significativo para la consideración de la moralidad del individuo en cuestión), sino algo así como una especie aparte, que habita una cosmovisión alternativa, autónoma, diferente, única, superior. Es decir, no se busca la asunción común de una normalidad ciudadana que implique a todo el mundo al margen, entre otros, de gustos sexuales, sino que se ambiciona, con la exhibición de su opción sexual, conseguir una legitimidad superior, un estar por encima, un privilegio que exige reconocimiento. En este sentido, resulta aleccionador atender la paradoja de los guetos (el barrio de Chueca, sin ir más lejos), que a diferencia de pasados terribles son ahora  libremente escogidos por los interesados, y no con la intención de protegerse de hostilidades externas, sino para asentar este principio identitario de 'mundo aparte' que preside su más reciente perspectiva.

Es ley de vida: únicamente tras la lucha concreta y física por la supervivencia, y ya asentada una esfera común de igualdad, es cuando se abren los amplios horizontes del mercado de valor y la especulación identitaria. 

martes, 28 de junio de 2011

GOMBROWICZ Y LA MÍMESIS

Witold Gombrowicz (1904-1969)

El hombre nace del hombre, es modelado por el hombre, todo lo aprende de los demás, vive en continuo estado de otredad. Es ya un terreno común, establecido a partir del legado de Marx, asegurar que el ser del hombre viene determinado, estricta y directamente, por la clase social a la que pertenece o por la cultura que lo acoge, pero el fenómeno de la constitución del ser de cada hombre entraña realmente elementos de mayor complicación, no atribuibles a una única causa (por general que ésta sea) sino a una multiplicidad de causas que se juega en cada ocasión de manera particular, aunque siguiendo una misma lógica estructural, la que René Girard define como 'deseo mimético' (o deseo de ser otro).

En el blog de Ferran Toutain descubro una cita de Witold Gombrowicz que me lleva a sus Diarios (Seix Barral, 2005), en algunas de cuyas inacabables páginas teoriza sobre la mímesis a cuenta de su novela Ferdydurke, malinterpretada por cierta crítica (romántica) en la misma línea que fue malinterpretada la historia del Quijote y el hombre del subsuelo de Dostoievski, es decir, aplicando patrones identitarios (de afirmación de una identidad dominante) a lo que no es más que el reflejo de la torturada complejidad humana, su esencial carencia de ser y la consecuente y desesperada búsqueda de identidades fuertes (esto es, excluyentes, expiatorias, etc.) cuyo fin consiste en escapar a la incertidumbre, la angustia, la ambivalencia y el desarraigo. Gombrowicz señala aquí el papel que juega el otro (alguien que juega el rol de modelo-adversario para el sujeto mimético, que no entiende la desgarrada lógica de su relación amor-odio con su referente emulado) en la formación del 'yo', entendiendo que la dimensión del sujeto, aunque su proyecto de autonomía personal trate de desfigurar el sentido del mecanismo que lo dirige, siempre se ve referido al otro, de manera que cuanto más débil es su ser interno más centrífugo resulta su proyecto de ser persona (máscara), más dependiente es de los demás (búsqueda de reconocimiento), en los que cree percibir aquello (una imbatible autonomía) que a él secretamente le falta.

"El hombre también es creado por el individuo, por otra persona. Por el simple hecho de que yo soy siempre 'para otro', calculado para ser visto por otro, de que puedo existir de un modo definido sólo para alguien y por alguien, y de que existo, en tanto que forma, a través de otro (...). Mi hombre es creado desde el exterior, es decir, que es en su esencia inauténtico; nunca es él mismo, puesto que lo determina la forma que nace entre los hombres. Por tanto su 'yo' le es atribuido en la esfera de lo 'interhumano'. Es un eterno actor, pero un actor natural, ya que su artificio le es congénito, es la característica de su condición humana, ser hombre quiere decir ser actor, ser hombre significa imitar al hombre, ser hombre es 'comportarse' como hombre sin serlo en lo profundo de uno mismo, ser hombre es recitar lo humano. No se trata de que el hombre haya de desprenderse de su máscara -pues detrás de ella no tiene ninguna cara-; lo único que se le puede exigir es que tome conciencia de su artificiosidad y que la confiese. Si estoy condenado a la falsedad, la única sinceridad posible para mí consiste en confesar que la sinceridad está fuera de mi alcance. Si nunca puedo ser del todo yo mismo, lo único que me permite salvar mi personalidad de la destrucción es la misma voluntad de ser auténtico, ese deseo obstinado que grita en contra de todo: "yo quiero ser yo mismo", y que no es más que una rebelión trágica y desesperada contra la deformación. No puedo ser yo mismo y sin embargo quiero ser yo mismo y debo ser yo mismo: he aquí una de esas antinomias que no es posible resolver".

jueves, 21 de abril de 2011

DIARIO DEL SUBSUELO (9). CATALEPSIA, DÍAS IMPARES, THE ASHES

¿Qué hay más subsuelítico que un muerto que se despierta en su ataúd y, enloquecido, incrusta furiosamente sus uñas en la madera de la tapa? Caso real: un bisabuelo de Francisco Ferrer Lerín, a principios del siglo XX. Cuando años después de la sepultura se abrió la tumba de su abuelo paterno Abilio comprobaron la siniestra estampa que fundía madera y carne. Lo cuenta en su blog, junto a otro caso conocido más recientemente, en el que las labores de esponjamiento en el ataúd de turno desvelaron que el finado había dejado un mensaje escrito a lápiz en el interior de la caja. No podía dejar de referirme a este tema: resucitar en un agujero infernal para volver a morirte envuelto en la peor de las desesperaciones. La cuestión de la catalepsia aflora en mis conversaciones recientes, y mi librero (también enólogo) me cuenta el caso de su tío Benito, que falleció a los 7 años, para resucitar 24 horas después, todavía en el afortunado plazo del velatorio. Sucedió en la posguerra de la Castilla del norte, y el joven cataléptico, en honor a su experiencia, fue agasajado a cuerpo de rey el resto de sus prolongados días.
Descubro mediante su temprana muerte (50 años), que el traductor Miguel Martínez-Lage, gracias al que he podido leer a Coetzee (entre otros autores) en un espléndido castellano, llevaba meses escribiendo un blog (Días impares) desde su refugio en las desérticas tierras almerienses, donde trataba de reconfigurarse a sí mismo tras diversas rupturas de distinto signo. Además de la fascinación necrófila que procuran unos textos ya clausurados por la muerte del autor, su lectura en sí resulta muy recomendable.

  Interés en aumento por la extraña mecánica del cricket y el ethos que lo rodea y explica. Me fascina que en la isla se encuentre un Mallorca Cricket Club, en Magalluf (Calviá), y curiosa ha sido la forma de descubrir su existencia: gracias a un asesinato entre ingleses aficionados al cricket en un bar de Magalluf. Cualquier día de estos me acercaré a palpar el ambiente de partido. Con la liga inglesa en marcha (County Championship), en largos partidos de cuatro días (los internacionales del test cricket alcanzan los cinco), me detengo en el reciente capítulo de The Ashes, enfrentamiento que disputan bianualmente Inglaterra y Australia. Dejo arriba la inspirada actuación del dúo formado por los bateadores ingleses (de origen sudafricano ambos) Jonathan Trott y Matt Prior en el partido número 4 de estas últimas series (noviembre 2010-enero 2011), ganadas meritoriamente por los británicos a domicilio.

martes, 12 de abril de 2011

LA MIRADA MÁS ALLÁ DE LA FORMA

Antoni Tàpies

"Buena parte de la plástica del último siglo puede entenderse como un intento de escaparse de la forma, de diluirla, de acceder a algo más primigenio. Si se deja deslizar la visión a la vez más allá y más acá, donde las cosas aún no lo son o ya han dejado de serlo, se diluye la pretendida naturalidad del enfrentamiento entre el yo y el mundo, dando lugar a un nuevo espacio. Espacio sin límites, que continuamente se desborda. El espacio se vuelve cósmico y abismal, sin lugares de apoyo, en una peculiar oscilación, o casi indistinción, entre la serenidad y la amenaza. Experiencia de lo elemental. Como si una vez transitado por ese punto de no retorno, se presentara otra vez, transfigurada, la multiplicidad del mundo".

Juan Luis Vermal

domingo, 3 de abril de 2011

VOCABULARIO (26): ESQUIZOFRENIA


Dividir, escindir, quebrar, hendir, romper, etc. Trastorno de la conciencia, desdoblamiento de la psique. Esto sentencia la definición esquizofrénica. Pero surgen las dudas cuando consideramos que la conciencia no se produce más que en la división, a partir de la separación e identificación de dos planos separados. Si el esquizofrénico divide su ser, tal vez se deba a que en su experiencia de lo real no encuentra la clave que lo adapte a la división cotidiana y general de la conciencia.  

No soy psiquiatra ni experto en el tema, pero leo interesado lo que dos profesionales del gremio van explicando en El misterio de nuestro mundo de René Girard. Se trata de sus dos interlocutores a lo largo de todo el libro, Jean-Michel Oughourlian y Guy Lefort, que sólo en este punto toman el mando para ser ellos los que capitalicen el discurso. El ser del hombre parece huir de la indiferenciación, buscando la división, el entramado de lo dual, una identidad más o menos blindada, una separación fija. Es, por tanto, la unidad que ahoga la que lo conduce a proyectar su propia dualidad. No sería éste un caso de caída fuera de la estructura de la normalidad, sino la más fiel profundización en la misma; no hay regreso hacia un subconsciente unificador y extrahumano, sino hundimiento en la norma del ser del hombre, en la regla que fundamenta todo su universo (pensamiento, instituciones, etc.). Lo que se suele percibir, desde fuera, como una perturbadora desestructuración, no es más que el deseo de estructuración más fundamental, el ansia por la otredad desarrollado a partir de la más espectral fuerza imaginativa de la mente. La lógica de la escisión, la necesidad de la diferencia, de la alteridad, siempre en los dos casos, aunque formalizado de manera distinta. El bicho esquizo siempre presente, unas veces designado por lo general, otras elaborado por lo propio, es el mediador del yo, el modelo que dirige sus pasos, en un proceso de construcción hacia no se sabe donde. 


Algunos de estos bichos se heredan. Jodorowsky heredó el suyo, 'el Rebe', personaje que nació de la esquizofrenia de su abuelo paterno, un extraño y bondadoso judío ruso emigrado a Chile. Él era huérfano y creó el Rebe (de nuevo, la unidad blindada, la soledad angustiosa que promueve la escisión del sí mismo), después se lo pasó a su hijo y de éste lo heredó el nieto, Jodo. Su padre le dijo: "El Rebe te educará". Le enseñó a leer a los 5 años, fue su mentor interior y sigue con él hasta hoy. Una buena muestra de esa especial relación podemos apreciarla en el video de arriba.

sábado, 26 de marzo de 2011

LIZ, LA MUSA SACRIFICIAL DE CRASH


"Vaughan murió ayer en un último choque. Mientras fuimos amigos había ensayado su propia muerte en numerosos choques. Lanzado oblicuamente contra la limusina de la actriz, el automóvil saltó sobre la baranda del paso elevado del aeropuerto de Londres y atravesó el techo de un autobús repleto de pasajeros. Aferrada al brazo de su chófer, Elizabeth Taylor, con quien Vaughan había soñado morir durante tantos meses, permanecía aparte bajo las luces intermitentes de las ambulancias. ¿Entreveía acaso, en la postura de Vaughan, la clave de la muerte que él había proyectado para ella? En las últimas semanas Vaughan no había pensado sino en la muerte de la actriz, una coronación de heridas que había puesto en escena con la devoción de un jefe de ceremonias. Las paredes de las habitaciones de Vaughan estaban cubiertas de fotos que él había tomado con el zoom todas las mañanas, cuando la actriz salía del hotel de Londres. Los detalles amplificados de las rodillas y las manos, de la cara interior de los muslos y la comisura izquierda de la boca, era yo quien se los había reproducido de mala gana en la máquina de mi oficina, alcanzándole las copias como si fueran las actas de una sentencia de muerte. En casa de Vaughan vi cómo él ensamblaba los detalles del cuerpo de la actriz con fotografías de heridas grotescas sacadas de un texto de cirugía plástica. En esa visión de un choque de autos con la actriz, las imágenes que obsesionaban a Vaughan eran los impactos y las heridas múltiples, el cromo agonizante y la chapa hundida de dos automóviles que se encontraban de frente, las heridas idénticas en los dos cuerpos, la imagen del vidrio del parabrisas que se escarchaba alrededor de la cara de la actriz mientras ella quebraba la matizada superficie como una Afrodita nacida de la muerte, las fracturas múltiples de los muslos aplastados contra el freno de mano, y ante todo las heridas abiertas en los genitales de ella y de él, el útero de la actriz traspasado por el pico heráldico del emblema del fabricante, el semen de Vaughan derramado en el tablero luminoso que registraba para siempre la última temperatura del motor y el nivel de gasolina en el tanque. Vaughan había soñado morir mientras ella alcanzaba el orgasmo. Las imágenes de estas heridas le colgaban en la galería de la mente como reses expuestas en un matadero".

Inicio de Crash (1973), de J.G. Ballard

sábado, 19 de marzo de 2011

DIARIO DEL SUBSUELO (8). LEY DEL LOBO


Homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre. Una de las citas más sobadas de la historia. Todos habremos manejado en alguna ocasión esta ley antropológica formulada por Thomas Hobbes en su obra Leviatán, y que procede de la Asinaria de Plauto (Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit). Pero generalmente se suele dejar de lado la parte final de la referencia, que no señala otra cosa que la causa misma de la ley: cuando desconoce quien es el otro. Aunque en determinados casos el desconocimiento es el objetivo final del lobo, no la premisa de inicio: diferencias que el lobo aduce, magnificándolas, para legitimar su cacería. A este respecto, dejo arriba el trailer de una película cuyo estreno en España dudo que se llegue a producir: Auschwitz, de Uwe Boll.

Dentro de la sección Voces impresas, el Instituto Cervantes muestra en su web una entrevista realizada al que para mí es, junto a Felipe Martínez Marzoa, el mejor y más inspirado filósofo español vivo: José Luis Pardo. En el video (28 min) se plantean determinados aspectos de su biografía y las vicisitudes de su trayectoria filosófica, además de su concepción del discurso filosófico, la situación de la enseñanza, su relación con el poeta J.A. Valente, etc.

Hace unos tres años abrí una cuenta en la web Goear con el fin de ir colgando piezas musicales de mi subsuelítica colección difíciles de encontrar allí y en otros portales dedicados a la música. Con el tiempo, he ido dejando de todo un poco, unas doscientas piezas: Bach, The Black Heart Procession, Swans, John Dowland, Cohen, Penderecki, Throbbing Gristle, Corcobado, Chantays, Sánchez-Verdú, Domenico Modugno, etc. De todas ellas destacaría la pieza que ofrezco arriba, que es una de mis obras más queridas, Fish the holes on frozen lakes, que los Black Heart Procession grabaron en el año 1997 y que fue publicado en formato EP, justo cuando comenzaba su estimulante andadura. La arrastrada textura musical de sus 17 minutos de duración, preñada de palpitaciones y ritmos repetitivos, se adapta a la imaginería de los lagos helados, cuya capacidad metafórica casa bien con la psicología subsuelítica, y tal vez con escenarios como el representado por el Apocalypse Now de Coppola.

Si el VI Naciones de rugby está mostrando un nivel de juego por debajo de lo que exige su historia, el mundial de cricket está generando estampas asombrosas de calidad y emoción. Básicamente las protagonizadas por una desesperante selección inglesa, abonada al dramatismo, que ha sido capaz de perder con medianías como Irlanda y Bangladesh para después ganar a Sudáfrica y las Antillas gracias a finales dramáticos en los que sus inspirados lanzadores van aniquilando los últimos efectivos de sus rivales con brillantes eliminaciones consecutivas. Lo de Sudáfrica fue asombroso (video), ganando un partido que parecía imposible, pero ante las Antillas el pasado jueves se superaron a sí mismos (video), evitando su segura eliminación del mundial con una agonía final que derivó en éxtasis, cuando la bola lanzada por Trott impacta, tras ser recogida por Prior, en el wicket fatídico (a quien le interese seguir las evoluciones de este mundial, le recomiendo las secciones que al mismo dedican el Guardian y el Telegraph).

jueves, 3 de marzo de 2011

DIARIO DEL SUBSUELO (7). CRICKET, INTROITOFAGIA, ELIOT, GREENSLEEVES


Domingo: casi la dicha completa para la vieja y señorial Inglaterra. A la victoria de ayer ante Francia, en el témenos legendario de Twickenham, 17-9 (crónica en Filorugby), que reverdece los laureles de los que inventaron el rugby, hoy han conseguido la proeza de empatar a la todopoderosa India en el Mundial de cricket que se está disputando en Asia. Ni siquiera el mítico Sachin Tendulkar (que juega su sexta copa del mundo), con su imbatible capacidad de bateo, pudo superar a las promesas inglesas lideradas por Andrew Strauss. Destellos de otro mundo. Si el rugby es tercermundista en España, lo del cricket alcanza cotas alienígenas.

Lunes: sigo retrasando la fecha de entrega de la dichosa tesis. Mi problema de siempre: excesiva ambición para tan escasa capacidad de trabajo, por no hablar del inflado talento. Y cada vez entiendo menos la obsesión de Girard contra la filosofía, aquel saber que no lleva a verdad alguna y que corroe toda pretendida palabra decisiva. La filosofía prepara para algo que no puede llegar. Si un día escribo algo puramente filosófico, y no excrecencias culturetas, titularía cada capítulo con una expresión que señalara esa preparación o inicio de algo, que finalmente nunca se presenta. El índice vendría ordenado de esta manera: Introducción, Prólogo, Prolegómeno, Preámbulo, Pórtico, Introducción a la edición alemana, Entrada, Prefacio, Proemio, Exordio, Presentación, Inicio, Introito, Vísperas, Anunciación, Preparación, Pródromo, Preliminares, Gestación... Empacho de introitofagia.

Martes: día escogido por los políticos locales para hacerle un homenaje a la 'identidad balear'. El naufragio viene de lejos, pues nadie siente aquí eso de la balearidad. Precioso logro de la civilización que el culto de las identidades anide sólo en el cubil de las víboras. Tanto tiempo sin entender que esto del arraigo es un camelo. "En esta basura pétrea, ¿qué raíces prenderán? ¿qué ramas crecerán? Hijo de hombre, no lo puedes decir ni adivinar, pues conoces sólo un montón de imágenes rotas donde el sol golpea. Sólo hay sombra bajo esta roca roja. Ven y te mostraré el miedo en un puñado de polvo" (T.S. Eliot).

Miércoles: la fascinación de las zonas turísticas en invierno. Más todavía en un día oscurecido bajo furiosas capas de lluvia. La tierra baldía de la que no salen más frutos que aquellos que pone allí lo que desarraiga. De vuelta a la ciudad se escucha en la radio el espectral coro que fuera sintonía del Diálogos 3 de Ramón Trecet. Recuerdos de esa época terrible, de las baladas de melancolía infectada que resonaban en las paredes del subsuelo. Como ejemplo, el video de arriba. La escalofriante voz de Loreena McKennit, que siempre me recuerda a los Panero.

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA CASA DEL DOLOR

(Von Horrach meditando catástrofes)

"Llega la noche con sus alicates (...).
El cuerpo del martirio se retuerce
en su apartada cripta. Allí conviven,
en sucia comunión, la ciega bestia
de la naturaleza, y esa otra
criatura de terror, el alma sorda
de la humana progenie.
Y en su espeso consorcio
de un crudo cieno infaman esa oblea
de la carne sagrada".


Miguel Ángel Velasco, La casa del dolor

miércoles, 16 de febrero de 2011

EL HOMBRE SACRIFICIAL. UNA LECTURA DE LA GENEALOGÍA DE LA MORAL


Con apenas tiempo para escribir en el blog (tesis obliga, ataques de estrés incluidos), recupero una comunicación que escribí para el congreso Nietzsche y la hermenéutica (cuyo colorista cartel puede apreciarse arriba), celebrado en Valencia a inicios de noviembre del 2007. Aquí trataba de profundizar en algunas reflexiones de René Girard, quien considera a Nietzsche uno de los más inspirados intérpretes (aunque sea a la contra) del espíritu judeocristiano. Ahora mismo cambiaría muchas cosas del texto, tanto a nivel estilístico como en lo que se refiere al contenido, pero prefiero ser fiel a mis insuficiencias  de entonces y dejarlo tal y como apareció en el libro editado por NAU Llibres para el Congreso con su mismo título (Volumen II, p. 819-839. ISBN: 13:978-84-7642-744-6).

El Hombre Sacrificial. Una lectura de 'La genealogía de la moral'

martes, 8 de febrero de 2011

DOSTOIEVSKI EN SHANGRILA


De la muy apreciable revista cultural Shangrila acaba de aparecer en papel su número 13, dedicado a la figura de Dostoievski. 180 páginas, 19 artículos. Con centro de operaciones en Santander, Shangrila es una estupenda iniciativa, cada vez más asentada, que tiene por objeto principal los placeres del cinematógrafo, aunque la literatura también cuenta con un espacio importante.

Un servidor ha tenido la oportunidad de colaborar en este proyecto con un artículo que he titulado Una cartografía del Apocalipsis. Dostoievski y el hombre del subsuelo, que aparece justo después del inicial, firmado por Don Félix de Azúa. En mi artículo he tratado de analizar la obra dostoievskiana, particularizándola a través de la figura del 'hombre del subsuelo' (protagonista absoluto de Memorias del subsuelo y de Crimen y castigo, y de alguna manera también de El eterno marido), a través de las teorías girardianas del deseo mimético, con todo lo que ello implica. Es decir, de cómo el ser del hombre, en su necesidad de configurar identidades fuertes (autónomas, dominantes, etc.) para soportar el desarraigo de la existencia y la escisión del pensamiento, se entrega a una tortuosa y ambivalente dinámica de enfrentamiento/adoración del otro que lo envuelve en conflictividades que ponen en juego sus características más viscerales.

La revista puede conseguirse o bien por encargo, o en los puntos de venta señalados en este link. En Palma pueden encontrar ejemplares en la Biblioteca de Babel.

miércoles, 2 de febrero de 2011

APOLONIO DE TIANA

Estatua que representa a Apolonio de Tiana, no a Enric Juliana

El periodista Enric Juliana ha publicado hoy mismo en La Vanguardia un artículo en el que cita a René Girard (concretamente el caso de Apolonio de Tiana planteado por Girard en su obra Veo a Satán caer como el relámpago) con la intención de apuntalar su discurso de absoluta y comprometida defensa de Cataluña y del modelo autonómico vigente. Como soy un estudioso de Girard en el sentido estricto del término (otra cosa es que de la tesis  que estoy intentando finiquitar salga una porquería), me he sentido autorizado a contestarle en el espacio de comentarios que incluye para ese menester La Vanguardia. Pero como no sé si podré superar el filtro del moderador (últimamente parece que no tengo suerte con los censores, sobre todo si estos son nacionalistas), copio aquí mi comentario:

"uyuyuy, señor Juliana, qué victimista interpretación se ha sacado de la manga. Me siento autorizado a rebatirle, ya que estoy ultimando una tesis precisamente sobre Girard. Porque se podría hacer exactamente la interpretación contraria a la suya, pues el nacionalismo, en este caso catalanista, si se ha caracterizado por algo es por su fobia exacerbada a todo aquello que huela a 'castellano'. Que una ideología que se sustenta sobre la demonización del otro para apuntalar su identidad recurra al victimismo es algo muy paradójico, aunque a la vista está que se hace todos los días, y usted es el último de la lista en tales manejos.
Más: el 'café para todos' puede verse como ejemplo de deseo mimético pero no como usted lo presenta, porque la característica primordial del deseo según el otro es que se pretende alcanzar una diferenciación arbitraria. No se busca la igualación (caso que plantea usted, erróneamente), sino una diferencia artificial y fetichizada que busca el conflicto con un antagonista odiado/amado.Por tanto, 'girardiana' sería la comunidad que quiere ser-otra-cosa, no la que únicamente busca igualarse, café mediante. Sin rencores: le recomiendo que relea a Girard.
saludos".

Como allí contaba con una excesiva limitación de espacio, prosigo aquí, que para algo tengo barra libre. 

Juliana se preocupa visiblemente por incluir unas dosis de erudición en su artículo, pero realmente eso no oculta, aunque lo pretenda, que se vea obligado a capitular cuando recurre al joker satánico por excelencia de la clase periodística (hermana siamesa de la política) catalana: Aznar. Pero evidentemente que Aznar diga A o B no entraña que tenga razón o que esté equivocado por sistema. Ser aznarista o antiaznarista tiene algo básico en común: considerar al ex-presidente en una clave sagrada, como reflejo sin matices de la verdad (por cercanía en un caso, por lejanía en el otro). Pero, como siempre, hay que analizar cada caso más allá de las habituales idolatrías intelectuales, y en la crítica al vigente Estado de las Autonomías (al margen de la crítica de Aznar, que no he analizado en profundidad) se pueden incluir muchos elementos de peso, de base objetiva y comprobable, con datos y estadísticas, etc. No se trata necesariamente de una furia arrasadora e irracional que pretenda liquidar a los catalanes o a toda autonomía 'histórica', que es lo que parece sugerir Juliana. Más bien consistiría en introducir una serie de modificaciones (como se está haciendo en otros ámbitos del Estado) necesarias para hacer más llevadera la convivencia general y rebajar el desbocado gasto estatal. Sin embargo, este periodista demuestra haber aprendido poco de Girard, al necesitar de cara a la elaboración de su argumento ('Catalunya no se toca') de un descarado chivo expiatorio personificado en la figura de José María Aznar, con el que identifica toda crítica (quedando así convenientemente satanizada) que se le pueda realizar a la Generalitat de Cataluña o a algunos aspectos del sistema autonómico. De manera que es él quien acaba confundiéndose con Apolonio de Tiana, aunque no parezca darse cuenta. Pero es lo que tiene el pensamiento identitario, que recurre a todo lo que encuentra a mano para seguir con su tarea, aunque lo utilizado en este caso (la interpretación girardiana del caso de Apolonio de Tiana) sea una crítica al propio pensamiento identitario y excluyente.

No hay novedad alguna en lo escrito por Juliana. Bueno, sí, que lee a Girard, aunque lo haga de forma apresurada e interesada. Es el mismo discurso de siempre que grotescamente trata de disfrazar el hecho de que una de las regiones de Europa que cuenta con mayor nivel de autonomía se queje constantemente de lo mal que la tratan.  

jueves, 27 de enero de 2011

FEROCES ALIMAÑAS QUE SE CEBAN EN LA CARNE ENSARTADA

 (Lynch, junto a Freud y Miguel Ángel Velasco)

"Aquellas almas piadosas que quisieran sabernos apartados de todo contacto con lo malo y lo grosero deducirán, seguramente, de la temprana aparición y la energía de la prohibición de matar, conclusiones satisfactorias sobre la fuerza de los impulsos éticos innatos en nosotros. Desgraciadamente, este argumento constituye una prueba aún más decisiva en contrario. Una prohibición tan terminante sólo contra un impulso igualmente poderoso puede alzarse. Lo que ningún alma humana desea no hace falta prohibirlo; se excluye automáticamente. Precisamente la acentuación del mandamiento «No matarás» nos ofrece la seguridad de que descendemos de una larguísima serie de generaciones de asesinos, que llevaban el placer de matar, como quizá aún nosotros mismos, en la masa de la sangre. Las aspiraciones éticas de los hombres, de cuya fuerza e importancia no hay por qué dudar, son una adquisición de la historia humana y han llegado a ser luego, aunque por desgracia en medida muy variable, propiedad heredada de la Humanidad actual".

Sigmund Freud, Totem y tabú

jueves, 20 de enero de 2011

MÚSICA DEL SUBSUELO (36): SÁNCHEZ-VERDÚ



Arquitecturas del vacío (2009)

Descubierto recientísimamente por mi querido espectro ctónico, José María Sánchez-Verdú (1968) se ha convertido en mi compositor actual de cabecera. Quien no lo conozca, se está perdiendo algo realmente grandioso, uno de aquellos pocos espeleólogos de las profundidades que consiguen dar, en cada descenso, con algo indispensable que merece salvarse de la hoguera del tiempo. Muy influido por otras artes, como la pintura y la literatura, Sánchez-Verdú es uno de esos escogidos genios que se puede permitir realizar la máxima de Chillida según la cual el artista no debería limitarse únicamente a reproducir una y otra vez, casi en serie, el mismo patrón que pretendidamente define su identidad como creador, sino que sería preferible adentrarse en ese terreno desconocido en el que uno aprende sobre la marcha lo que no sabía hasta entonces. Este gaditano que ha necesitado huir de la mediocridad hispana para refugiarse en Berlín, explora y descubre con cada nueva obra territorios insólitos o escasamente frecuentados, extrae de los instrumentos conocidos (el saxofón, entre otros) unas sonoridades únicas, e incluso ha llegado a inventar alguno (el aurafón). Para Sánchez-Verdú la creación musical es una especie de palimpsesto infinito que trata de atomizar la materia sonora, aislándola de las viejas formas de sentido, ya esclerotizadas de tan repetidas (aunque sin dejar de lado una particular genealogía musical), para otorgarle una nueva estructura que, alejada de la armonía y de la melodía, trate de expresar poéticamente el fulgor de la nada y el abisal latir del aire.


Cercano sonoramente a Xenakis, Scelsi y Messiaen, Sánchez-Verdú dota a sus composiciones de una complicada estructura que, sin embargo, posee una gran capacidad hipnótica; son complicadas, pero extrañamente emocionantes, poseedoras de un hechizo envolvente y magnético. Más conocido por haber compuesto la pieza que en 2009 homenajeó a las víctimas del 11-M, Arquitecturas del vacío (cuyo video encabeza esta entrada), hasta el momento ha compuesto piezas tan imponentes como Paisajes del placer y de la culpa (aquí su segunda parte, de 2003), Ahmar Aswad (de 2001 y dedicada al pintor Pablo Palazuelo, una de sus principales referencias artísticas), Dhamar (2000), la recién estrenada Elogio del tránsito, e incluso cuatro óperas. Una de ellas, GRAMMA. Jardines de la escritura (2005), basada en el mito de la escritura que aparece en el Fedro de Platón, trasciende las habituales separaciones escénicas entre público y músicos, dibujando un espacio que los conjunta y que se asemeja a la biblioteca de un convento benedictino. La última, estrenada en el Teatro Real, El viaje a Simorgh (2007, inspirada en una novela de Juan Goytisolo), todavía no puede conseguirse en dvd o cd, aunque pueden disfrutarse unos pocos pasajes memorables (no sólo en música, sino también en escenografía, diseñada por  un inspirado Frederic Amat que lleva la imaginería alada hasta su extremo más logrado de estilización lóbrega, y en la coreografía dirigida por el gran Cesc Gelabert) en Youtube: IntroElogio (segundo video de esta entrada), La peste o Interludio

Finalmente, dejo también una reciente y provechosa entrevista a Sánchez-Verdú en TVE, que sirve para conocer mejor las claves artísticas de este portento (el video también incluye imágenes de la fascinante escenografía de GRAMMA), además de un especial que le dedicaron en el programa Al margen, de Radio Clásica.

domingo, 16 de enero de 2011

SOBRE LA RELACIÓN CON EL OTRO (Y ETA)


Perdiendo un poco el tiempo en el Focoforo, concretamente en un hilo dedicado a la tregua de ETA, me dedico a desviar la cuestión hacia un punto que me parece decisivo e importante si se pretende normalizar la situación en el País Vasco: ¿Qué sucede con los exiliados que tuvieron que marcharse debido a la violencia etarra y a la presión nacionalista? Eso, curiosamente, encrespa los ánimos en el foro (¿Qué problema hay en 'el país de la discriminación positiva' para que aquellas víctimas de ETA que se vieron obligados a abandonar su tierra tenga facilidades para volver una vez que la banda armada haya desaparecido como tal?).

Al final de la discusión con varios foreros cabreados, aplicados apóstoles de la falsa equidistancia (en este caso entre la democracia española y la propia ETA), se plantea la relación con el otro, la necesidad imperiosa de mantener con ese otro una relación de generosidad y de apertura. Uno de ellos pretende llevar el 'respeto al otro' (en este caso el otro es ETA y el nacionalismo vasco en general) a un extremo casi reverencial, de entrega suicida (casi diría que al más puro estilo de Simone Weil con su interpretación radical del cristianismo como entrega incondicional al otro, si no fuera porque entre el energumenismo que practica este sujeto y la finura intelectual de Weil no hay relación alguna). Pero no acabo de verlo claro, primero por cierto escrúpulo moral (no me parece que claudicar ante ETA y conceder al nacionalismo vasco la hegemonía ideológica en Euskadi sean soluciones dignas y responsables), y después mediante una reflexión más teórica, de principios. Porque una cosa es respetar al otro (requisito indispensable en un sistema democrático, pues todo sistema dictatorial se plantea a sí mismo como proyecto de apuntalamiento y aseguramiento de lo propio, y eso implica necesariamente la negación del otro, la prohibición del pluralismo. Pero, ¿qué sucede cuando ese otro, como es el caso etarra, niega toda reciprocidad y pluralismo? ¿Qué pasa cuando el otro tiene como finalidad principal a su respectiva otredad?), y otra cosa muy distinta es adorarlo como si éste, en su posición de exterioridad, poseyera la verdad absoluta. Además, sin exigirle a ese otro reciprocidad ninguna. Me recuerda a lo que escribió Ghandi en la prensa europea, con Hitler ya en el poder persiguiendo a los judíos, justo antes del inicio de la guerra; Ghandi no se dirigía a Hitler exigiéndole respeto al otro, sino a los perseguidos, los judíos, para conminarles a no enfrentarse a los nazis y más o menos dejarse sacrificar, porque así, supuestamente, conseguirían 'aplacar el corazón de la bestia'.

La cuestión, filosóficamente hablando, es ésta: siendo la experiencia humana una continua y múltiple relación de dualidades y una contienda entre oposiciones, una cosa sería el otro como aquella exterioridad que queda fuera de nuestra configuración de identidad propia (con sus correspondientes criterios esencialistas de verdad como certeza, el establecimiento de la clausura que blinda al yo de toda alteridad, etc.), y otra cosa es la otredad legal en la que se sitúa un asesino (o aquel que lo ayuda a realizar su labor, porque recordemos que, en jurisprudencia sentada por el juez Garzón hace unos años, ETA no está formada únicamente por los comandos que ponen las bombas o dan tiros en la nuca, sino por todo el entramado que lo sustenta y le permite realizar su labor, desde el chivato hasta el que consigue dinero, etc.). En estos casos la relación pierde toda ingenuidad de principios y tiende a rebajarse a una actitud puramente defensiva; la reciprocidad directa, en este caso, mientras la máquina del terror siga en funcionamiento, es abrir ingenuamente la puerta al exterminio, no únicamente del yo sino también de toda posibilidad de pluralismo.

Este tipo de relación-con-el-otro es la que caracteriza, por ejemplo, a una gran parte del pacifismo contemporáneo, aquel que tiene a Ghandi como modelo. Ya he indicado lo que entendía Ghandi por relación-con-el-otro: particularizar el foco moral sólo en una de las partes (curiosamente la victimizada), olvidándose de la otra, a la que no se considera sujeto ético y, por tanto, nada se le exige. Eso en el fondo es exactamente el mismo modelo del etnocentrismo de toda la vida, solo que intercambiando la jerarquía de los roles, pero entendiendo que la verdad está únicamente anclada en uno de los dos lados. Gran parte de la izquierda occidental (la tercermundista y proárabe, básicamente) bebe de esta idea que fundamenta una gran parte de sus posicionamientos.

Pero podría darse otro tipo de relación-con-el-otro que llevara más lejos la experiencia del fracaso de ambas vías (la del yo y la del otro), y que en consecuencia entendiera que la verdad no pertenece exclusivamente al yo ni tampoco al otro, sino que es algo que se juega en la misma relación entre opuestos. Y digo que se 'juega' porque es inherente a la movilidad de la propia relación y al sentido de la verdad (como aquello que no puede ser completamente apropiado), no se fija totalmente porque no le es dado fijarse. Aunque eso no signifique que una parte y la otra estén siempre a la misma distancia, es decir, que sean simétricas, equidistantes. Eso depende de cada caso, de cada puesta en juego de la relación misma, de cada planteamiento determinado de la relación en marcha. Los elementos que entran en juego en cada fase son muy numerosos, y eso implica que toda pretensión de esencializar un momento concreto como si fuera la categoría que define todo el proceso está condenado al error. 

PD: me he dejado un detalle importante en el tintero. Para que pueda relativizarse el anclaje tanto del yo como del otro, es necesario que se tome en consideración una otredad más amplia, no la del puro otro como prójimo, sino la de una otredad radical, absoluta, en el sentido de que nunca puede dejar de serlo. Es por tanto, una otredad inasimilable a ninguno de los dos extremos de la oposición, aunque debe siempre ser considerada para evitar el deslizamiento fatal hacia uno de los lados. Esta otredad superior es la que, en realidad, posibilita la propia relación entre yo y otro-prójimo.

domingo, 9 de enero de 2011

PORNOGRAFÍA Y HOLOCAUSTO. LOS STALAGS


Aunque fue realizado en 2007, se acaba de estrenar en Alemania un documental israelí sobre un tema fascinante y perturbador: Stalags: Holocaust and Pornography, dirigida por el joven cineasta Ari Libsker (en España ya se ha podido ver en el canal Odisea). La película se centra en un fenómeno muy popular en Israel durante la década de los 60, unos libritos pornográficos llamados Stalags (se trataba de textos que contaban con alguna colorida ilustración erótica, en las que no aparecía en ellas sexo explícito, como sí sucedía en la narración), en referencia a los campos de exterminio del Tercer Reich, y en los que atractivas mujeres ataviadas con uniformes de las S.S. torturaban a soldados americanos en los campos de la muerte. Finalmente, se intercambiaban los papeles y el prisionero acababa escapando a su cautiverio, no sin antes violar y matar a sus sensuales captoras. La dialéctica hegeliana del Amo y del Esclavo, en plena movilidad del intercambio de roles, conducida hasta el extremo máximo del goce sexual en la atmósfera más feroz imaginable. Curiosamente estos fueron los primeros libros editados en Israel que trataban la cuestión del Holocausto (junto con las novelas de K. Tzetnik, que aparece en el documental y cuya obra fue en realidad el antecedente temático de los Stalags), aunque lo hicieran desde las más absoluta falta de rigor histórico, suplida por una imaginación delirante. Aunque a veces se ha dicho que no había mujeres alemanas de las SS en los campos que se dedicaran a torturar a los presos, sí que sucedió. En prácticamente todos los campos, pero en especial en el de Ravensbrück.

Aunque en un principio parecían originalmente escritos en inglés por autores americanos, en realidad los verdaderos autores eran los supuestos traductores al hebreo. Se trataba, evidentemente, de una medida profiláctica que permitiría justificar los escrúpulos de los lectores. Los verdaderos escritores judíos de los Stalags trataron, durante décadas, de mantenerse en el anonimato, aunque hoy día se conocen varios nombres, como el del poeta Maxim Gilan, hijo de una judía alemana y activista de izquierdas. Gilan murió en 2005, pero sí pudo ser entrevistado para la película Eli Keidar, el auténtico iniciador del género junto al editor Ezra Narkis, y autor del primer Stalag (Stalag 13), que firmaba todas sus obras como Mike Baden, y cuya familia materna fue asesinado en los campos nazis.

Miron Uriel fue reclutado por Narkis para sustituir a Keidar en la elaboración de Stalags, y muchos otros se fueron sumando al fenómeno, que iba aumentando progresivamente las dosis de truculencia y morbo, a la vez que la estilización de la crueldad (el abogado Nachman Goldberg, por ejemplo, recurrió incluso al canibalismo y al incesto en El monstruo del Stalag del horror). Los interlocutores sexuales de los nazis dejaron de ser exclusivamente americanos para concederse a los judíos el protagonismo central y absoluto.

Los Stalags se publicaron ya en la década de los 60, el primero de ellos cuando se acababa de iniciar el juicio a Adolf Eichmann. Es decir, fue leído inicialmente por un público extremadamente sensibilizado con el tema, pues estaba rememorando (incluso descubriendo), merced al proceso que se estaba siguiendo contra Eichmann (y el proceso contó con numerosos testigos judíos que fueron narrando en el estrado las innumerables aberraciones del III Reich), los crímenes atroces que causaron la muerte de 6 millones de judíos. Recordemos que este juicio fue el detonante para que el Holocausto se convirtiera en un tema relevante tanto para la propia sociedad israelí como para el mundo en general, pues hasta ese momento no se le había concedido tanta importancia. Sólo dos años después fueron puestos legalmente fuera de circulación, cuando el Stalag titulado Yo fui la puta privada del coronel Schultz, el más popular y que invertía la estructura habitual del género (de mujeres-torturando-hombres se pasó a lo contrario), causó la intervención judicial y la intervención de todos sus números por la policía israelí. También la detención del propio autor. Los Stalag dejaron ya de imprimirse, la epidemia parecía cesar definitivamente. Sin embargo, el interés no fue a menos y de hecho siguieron vendiéndose de forma clandestina hasta nuestros días.

El tema resulta indudablemente fascinante para una mentalidad subsuelítica. Aunque en apariencia  chocante, no tiene por qué resultar escandalosa esta fijación sexual con el nazismo, pues se ajusta perfectamente a la naturaleza de la lógica del deseo y, más concretamente, a los objetivos principales del sadomasoquismo: la erotización de una figura de poder, la sensualización del obstáculo, la fetichización de la violencia del Amo. La vía del éxtasis sexual a partir de una mediación catártica con lo más horrible de la propia historia. Si los protagonistas del Crash de Ballard-Cronenberg se estimulaban sexualmente con las posibilidades que permitía la descarga de adrenalina de unos brutales choques automovilísticos, en este caso las posibilidades son mucho mayores, pues la carga bélica asociada a la 2ª Guerra Mundial, con el Holocausto como capítulo más aberrante de sometimiento y destrucción, no puede ser más elevada. Más aún tratándose el lector de un judío, pues: ¿Qué puede haber, para un hebreo, más vinculado a la imagen del poder despótico y absoluto que el nazismo? ¿Qué puede haber más perversamente erótico que el fetichista uniforme de las S.S. y el halo de trascendencia inmanente que destila? Es horrible, pero aquí no hay mensaje político alguno, no se identifica ideológicamente el judío con el nazi en la escenificación de la estructura de dominio del sadomasoquismo (aunque en este documental se deje caer en alguna ocasión esa posibilidad), sino que es un esquema puramente sexual el que se pone en juego. En realidad, no es más que una opción de vida, una manera de entender el goce y, eso también, la forma más cercana para que una generación mayoritariamente formada por supervivientes del nazismo (como era la israelí de los años 60) pudiera asimilar de alguna manera una experiencia tan colosal que escapa a cualquier categoría.

lunes, 3 de enero de 2011

LA DIFICULTAD DE LA FILOSOFÍA

Michel Foucault

[En diálogo con don Serafín León, y a cuenta de Assange, ese señor tan famoso al que persiguen suecas ctónicas en celo, la conversación deriva hacia la complejidad intrínseca de la filosofía y la patología que acusan muchos a la hora de triturarla sin conocimiento de causa. Como ando vago, y además no dispongo de mucho tiempo para el blog, copio-pego en este subsuelo mi aportación, en parte reescrita.]

Hombre, Serafín, es que la filosofía, a ciertos niveles, es compleja y abstrusa de por sí. Sobre todo a partir de Hegel, que es el que ya la encamina, furiosamente, a la búsqueda de la Nada. Es cierto que determinados autores a veces se exceden artificiosamente con el lenguaje oscuro que manejan  (de Heidegger, en particular, siempre recuerdo cómo se engolfa con encadenamientos delirantes tales como “el tiempo se temporacía en su temporacidad” de su Ser y tiempo. Pero son más numerosos e iluminadores sus hallazgos que sus miserias), pero es inevitable tener que recurrir a un lenguaje complejo porque el objeto de la metafísica (el Ser, el fundamento, las condiciones de posibilidad de todo decir y de todo discurso) es algo muy difícil de plantear mediante proposiciones 'claras y distintas'. Hay que reconocerlo, aunque parezca una presunción: para entender muchos textos filosóficos no basta con tener una cierta cultura y ponerte a leerlos directamente, sino que debe trabajarse un aprendizaje específico. Se podrá objetar que eso suena a ‘misterios de secta’ o a iluminaciones religiosas, pero no, pues con la filosofía sucede lo mismo que con disciplinas científicas muy técnicas, que si no tienes una formación trabajada durante años no se entiende nada de nada. Por eso fracasan estrepitosamente los Arcadi Espada de turno que, sin formación filosófica de base, se ponen a disertar sobre Derrida o Heidegger con vocación pontificadora. En estos casos te sueles encontrar, para empezar, con que se carece de la más mínima humildad intelectual para dejar que estos libros te interpelen, en el sentido de establecer con ellos una comunicación recíproca. Si uno lleva una idea prefigurada ya muy cerrada de lo que quiere encontrar en un libro, y es dueño de un espíritu con tendencia al maniqueísmo, poca paciencia va a tener para enfrentarse a aquellos que exceden su capacidad de comprensión. Y, claro, o no se enteran de nada (ante lo que concluyen, encantados de conocerse: ‘estos autores no dicen más que chorradas, así que no sirven para nada’) o lo simplifican todo (lo que provoca las condenas en clave política que se practican frecuentemente en determinados ámbitos). O peor aún, no los leen y se conforman con decir que uno de sus críticos más furibundos, el argentino J.J. Sebreli, sí que los ha leído a todos y ya concluye por ellos que no valen nada, salvo la condena más inquisitorial (el caso del citado Espada es de los más llamativos, saltándose a la torera sus criterios refractarios a la cita de autoridad, aunque en este caso 'Sebreli' y 'autoridad' no puedan ser términos vinculables).

Cuando se habla de esta cuestión siempre aparece en escena el famoso trabajo de Sokal y Bricmont, Imposturas intelectuales, pero hay que ser justo y riguroso con este libro. Y eso quiere decir que, primero, ellos no desacreditan la totalidad de la obra de cada uno de los autores a los que critican, sino que únicamente dejan en ridículo sus  ínfulas en lo que a usurpación de terminología científica se refiere, aunque la naturaleza de esas usurpaciones en algunos casos tengan consecuencias más generales. Precisamente en un segundo prólogo, creo recordar que a la edición castellana específicamente, ellos mismos, Sokal y Bricmont, frenaban la furia aniquiladora de tantos lectores (españoles) que aprovechaban las Imposturas para tratar de destruir el 100 % de toda la obra del pensamiento francés de post-guerra. 

Segundo: autores de grandísima valía como Derrida y Foucault apenas ocupan páginas en este libro. Creo que son los únicos de los popes franceses que no cuentan con capítulo específico; además, se les cita poco y no con excesivo espíritu crítico. Se podría decir que salen airosos de ‘la quema’. No así otros pensadores más discutibles, filosóficamente hablando, como Irigaray, Kristeva, Virilio, Baudrillard y Lacan, que personalmente me parecen autores más legítimamente censurables, pero no es justo meterlos a todos en el mismo saco con la intención de arrojarlos, juntitos y apiñados, al fuego purificador de la pira sacrificial. A todos estos autores se les incluye en un supuesto grupo intelectual que no existió como tal (llámense 'posmodernos', 'postestructuralistas', 'pensamiento de la diferencia', etc.), pero cada uno de ellos es autónomo y no todos, por supuesto, están intelectualmente al mismo nivel. Por eso resulta del todo improcedente la crítica generalizada que se perpetra contra todos ellos.

También habría que añadir una tercera cuestión: como ha demostrado François Cusset en French theory (traducido al español), lo que ha llegado al lector medio europeo de la llamada Posmodernidad es un refrito perpetrado en tantas universidades americanas (curiosamente en sus departamentos de literatura, no de filosofía. Y este dato es trascendental para entender la dimensión del problema, pues separar a autores como Derrida y Foucault del contexto filosófico que los rodea y origina es el requisito necesario para condenarlos a la pura incomprensión) que rebajan ostensiblemente el nivel del trabajo de sus ídolos. Lo triste es que en España se lee antes a los epígonos o imitadores (y, peor aún, a los furibundos críticos), no se va directamente al núcleo, esto es, a las grandes obras de los mejores (por ejemplo, La arqueología del saber de Foucault, o la misma Las palabras y las cosas; o La escritura y la diferencia y De la gramatología de Derrida. Si acaso, se sacan a colación sus textos menores, artículos o conferencias), de manera que nos hacemos una idea bastante equivocada del contenido de su trabajo. A mí mismo me ha sucedido, y me sorprendió muchísimo (positivamente) cuando leí estos libros citados, pues descubres en ellos una profundidad y un rigor desconocidos en la imagen que se me había transmitido de los posmodernos. Como pasa siempre: hay que leer directamente a los autores y dejar en segundo plano a los intérpretes o la dupla igualmente equivocada de hooligans a favor/en contra. Bueno, y en estos casos, como decía, siempre ayuda tener un bagaje filosófico, pues cuanto menor sea el bagaje más posibilidades habrá de perpetrar lecturas superficiales o reduccionistas. Espada siempre suele decir que el mal de los periodistas se encuentra en su pereza, en su tendencia al lugar común, pues ‘la verdad cuesta mucho trabajo’ y no todos pueden llegar a ella. Y tiene toda la razón, aunque la pega es que esa máxima no se la aplique a sí mismo cuando habla de filosofía, que no es una disciplina fácil a la que puedas despachar con dos lecturas superficiales y un triste eslogan.
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