martes, 26 de febrero de 2008

POLÍTICA Y DESEO MIMÉTICO


Releyendo el libro de Política de Aristóteles me ha sorprendido que en alguna de sus tesis coincida con René Girard, autor que es objeto de mi tesis doctoral. No habla propiamente del 'deseo mimético', pero sí que elabora alguno de sus elementos principales. Por ejemplo, Aristóteles rompe con un terreno común de nuestros días (y no sólo de nuestros días) según el cual el ser humano tiende a la violencia por obligación, en el sentido de que trata de satisfacer con ella sus necesidades más primarias. Las necesidades secundarias, aquellas que tienen que ver con lo identitario, con lo suprasensible, las que pone en marcha la dinámica transfiguradora del deseo, tienen una importancia mayor de lo que se les suele conceder. Aristóteles no tenía una concepción rusoniana de la naturaleza humana, eso está claro, y sobre esa tesis del ser del hombre elabora su concepción de la política. Como todo lo escrito por Aristóteles, muy recomendable:


"Los hombres no sólo delinquen por las cosas de primera necesidad, sino también para gozar y saciar sus deseos (...). Los mayores delitos se cometen por los excesivos apetitos y no por las cosas necesarias; por ejemplo, no se hacen los hombres tiranos por no pasar frío. Y por eso los grandes honores se dan al que mata no a un ladrón, sino a un tirano (...). La ambición de los hombres es insaciable. La naturaleza de la ambición no conoce límites, y la mayoría de los humanos vive con el afán de satisfacerla".

(imagen: el Macbeth de Orson Welles)

16 comentarios:

Pau Llanes dijo...

Amigo Horrach, gracias otra vez por darme motivo para leerle y escribirle... (por cierto, las cosas que puse acerca de Sartre y la Beauvoir guardaban entre otras intenciones reflexionar con usted acerca del mimetismo y sus temas... por ejemplo en las parejas de enamorados o en el enamoramiento, o simplemente entre la gente que se admira... También mi post "taoista" quería ser una aportación desde distinto ángulo al tema del Yo y del Otro, y no sólo en cuanto a la transformación del Yo en el tiempo, sino también por su mera observación y análisis, y también el Otro contíguo e inmediato... acaso sea el Yo observado mismamente... Ya sabe el coraje que a uno le da que le observen, que haya testigos, que hasta nos da ganas de matar a Dios y a quien se nos ponga por delante... incluso siendo el hombre más feo del mundo, el chivo)... jajajaja... La filosofía taoista plantea aspectos muy interesantes que hasta ahora no habíamos podido o sabido intrepretar cabalmente ni establecer los dialógos permanente, con la ciencia y las matemáticas, por ejemplo... Un día hablamos de ello y de mi síntesis representativa a la que llamo con cierta pedantería pero con razón: "indefreneciada indeterminación"...
Ahora con respecto a su post, tengo algunas dudas qu le expongo... Como "amante" de las palabras y sus etimologías, suelo poner en cuestión por costumbre las traducciones y sus traductores, y sobre todo de textos clasicos... Yo creo que el traductor último de Aristóteles confundía como sinónimos palabras que no lo son... Me explico: ambición no es lo mismo que codicia... No creo que Aristóteles se refiriera a la ambición en todas las palabras que en su texto así se han tarducido... el mismo contexto de la frase así lo indica... Ambición proviene del latín "ambitio-nis", derivado de "ambire", verbo compuesto por la raiz "amb" (alrededor) e "ire" (ir)... que suele definirse en español como deseo de realizar, tener, cumplir, llegar, saciar, llenar, etc. Es decir "ambicionar" es sólo desear algo con pasión... llegar a ello, obtenerlo... Otra cosa es la "codicia", que procede igualmente del latín "cúpidus" (deseoso)... jajajaja... qué cosas tiene la etimología que nos descubre que la codicia tiene que ver con el deseo (amoroso)... La codicia es un deseo exagerado de poseer o tener mucho...
Yo creo que aquí está la clave... no creo que Aristóteles estuviera en contra de la ambición "de llegar a algo" o de "realizar algo" aunque fuera apasionadamente... La codicia de los hombres es insaciable, creo, al menos es unn desorden individual que se convierte por ósmosis y emvidia en casi universal... Mi ambición desde luego no es culpable ni se siente culpable... y aborrezco de la codicia como uno de los grandes pecados de nuestro tiempo (en mala parte causada por el mal ejemplo de los servidores de la República y los que trafican con dinero y otras cosas que no son precisamente esfuerzo propio y mérito)... En mi modesta opinión no es lo mismo ambicionar poder que codiciarlo... además de presuponer su utilización diferenciada es que además creo que los medios para alcanzarlo suelen ser muy distintos... La ambición es una pasión individual sobre todo; la codicia un mal que requiere de la explotación ajena y contamina todo lo que toca... Al final todo el mundo puede ser codicioso, es tan fácil... ambicioso no... sólo una aristocracia...

Bona nit, Horrach... ha sido un placer leerlr como pensar en sus cosas y escribirle... bona nit-buenas noches... Pau-Paz

Horrach dijo...

Buenas noches, Pau. Lo primero de todo, disculpas por no haber podido leer sus últimas entradas. He tenido una semana liadísima, coronada con un virus estomacal. A ver si mañana me puedo poner con ellas, aunque lo tengo difícil, ya que usted escribe a un ritmo envidiable (no sólo en las entradas, porque menudos comentarios, jejejej).

Por lo poco que sé de él, el taoísmo me interesa mucho. Como otros temas, queda pendiente de una mayor disponibilidad de tiempo. La culpa de todo la tiene siempre la puñetera tesis, jajajaj, que me quita mucho tiemopi (me río porque endosarle culpas a la tesis es un tic que mucha gente ya me ha detectado).

Me descubro ante su análisis etimológico. Podría contestarle que tal vez la codicia no sea más que una prolongación de la ambición, un olvidar las causas (siempre reemplazables) que nos llevaron a determinado punto. La diferencia entre una cosa y la otra tal vez sólo sea de grado.

abrazos y hasta pronto

Juan Luis Calbarro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Luis Calbarro dijo...

Veo que, al contrario que otros, en lugar de colocar acusaciones veladas en el blog, apuntas a la raíz de los problemas. ¿Por qué quitan la filosofía de los planes de estudio? Es lo único que nos da las claves. Lo demás son clichés, encefalograma plano, dimes y diretes, televisión, panem et circenses.

Cupiditia, ambitio... Si a esto se une un entendimiento menguado, nos encontramos de lleno en la estupidez como la describió Cipolla.

Pau Llanes dijo...

Arterapia Sentimental y Pau Llanes cumplimos hoy un mes de vida… Gracias por tu lectura y afecto… Te invitamos a una tarta de palabras de chocolate… Saludos… Pau

Horrach dijo...

Hola Juan Luis, como creo que ésta es tu primera visita al subsuelo te doy la bienvenida protocolaria, jejejej.

Sobre lo que dices, hombre, uno es un poco neurótico, ya lo sabes, pero no llega a los extremos de chapetadismo paranoico de cierta gente.

Lo 'bonito' del tema de la progresiva erradicación de la filosofía de los planes de estudio es que lo está perpetrando la izquierda. Creo que define muy bien la evolución de una cierta izquierda en España, que al final ha acabado defendiendo aquello que antes combatía (su noviazgo con los nacionalismos va en esa misma línea).

Pau, que sean muchos meses más.

abrazos

javi dijo...

Esas líneas de Aristóteles son muy ciertas. Aristóteles es más científico que Platón. También –por lo mismo- peor escritor, más aburrido, para mí.

Hay un pasaje interesante en su Política sobre los modos de conservar las tiranías. Lo he buscado. Dice:

"…truncar a los que sobresalen y suprimir a los orgullosos; no permitir comidas en común, ni asociaciones, ni educación, ni ninguna cosa semejante, sino vigilar todo aquello de donde suelen nacer los sentimientos: nobleza de espíritu y confianza; ni debe permitir la existencia de escuelas ni otras reuniones escolares, y debe procurar por todos los medios que todos se desconozcan lo más posible unos a otros. Y debe procurar que los que residen en la ciudad estén siempre visibles y pasen el tiempo en sus puertas. (…) Y también que se calumnien unos a otros, que los amigos choquen con los amigos, el pueblo con los distinguidos, y los ricos entre sí". Etcétera.

Digno del gran Maquiavelo, ¿no?

Saludos.

Horrach dijo...

Hola Javi. Bueno, hay que recordar que obras de Platón en tono más sesudo, o mejor dicho, sirviéndose de aquello que Marzoa llama la prosa enunciativo-doctrinal, se han perdido. Y algo similar sucede con aquellas obras de Aristóteles que seguían un patrón similar al de los diálogos.

Sobre el texto que cita, sí que está en una línea similar a la de Maquiavelo en su 'Príncipe'. Ambos tienen en común una forma nada rusoniana de ver la naturaleza humaná.

saludos

D. Ridanpertach dijo...

Estimado Horrach:
¿Aristóteles coincide con Girard? ¿No será al revés? Aristóteles escribió muchísimo sobre la mimesis. Se me ocurre ahora pasarte este enlace (disculpa el atrevimiento) de un libro que he leído hace poco para profundizar más en la obra de Girard. No nos conocemos, disculpa la irrupción. Pero como hace tiempo que a veces consulto tu blog, me tomo el atrevimiento de recomendártelo, aunque estoy al tanto que eres profundo conocedor del tema, lo cual celebro.
La obra es de la Universidad Nacional de la Plata, en Argentina. He podido encontrar esta reliquia en Buenos Aires, es un trabajo interesantísimo y excelentetemente documentado. http://www.editorial.unlp.edu.ar/libro_suniol.html
Por estos lares, Girard se conoce muy poco, lamentablemente. Un saludo desde Argentina.

Johannes A. Von Horrach dijo...

Bienvenido al blog, señor Ridanpertach. Y gracias por su intervención.

Lo que yo pretendía decir es que en ciertos textos de Aristóteles se ve asomar el hocico a la teoría mimética de Girard. Siendo Aristóteles un autor poco citado por Girard (sólo de pasada. Lo cité más yo en mi tesis doctoral), que ciertamente trata la cuestión de la mímesis, aunque no exactamente en el sentido girardiano (como mímesis de apropiación). Hay, como digo, ciertas semblanzas, pero no analogías sustantivas.

saludos

D. Ridanpertach dijo...

No era una crítica, perdón si lo pareció, apenas una ironía literaria. Coincido en lo de las semblanzas, pero si cité este libro, es porque repasa toda la obra de Aristóteles, y me ha impresionado como el concepto de mimesis está siempre presente. Más todavía que Girard apenas menciona al Estagirita. Intuyo esa asusencia llamativa, pero desde ya que RG es un maestro, se lo mire por donde se lo mire, y cuyas teorías resisten las más severas críticas.
Como complemento, os paso este link de la Editorial de la Universidad, desde donde se puede descargar el libro completo, en PDF. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/27651
Espero que os sea útil y fascinante como a mí.

Johannes A. Von Horrach dijo...

No se preocupe, Ridanpertach (por cierto, curioso nombre el suyo. ¿Qué origen tiene?), no lo vi como una crítica. De hecho, Girard practica en ocasiones la elusión de referencias. El caso más grave es el de Kojève (su interpretación de Hegel), del que extrae puntos fundamentales de su teoría mimética (mucho más que de Aristóteles, para quien la mímesis no llegaba todavía a los niveles de complejidad reflejados por Kojéve), y cuya influencia negó durante más de 40 años...

saludos

D. Ridanpertach dijo...

Soy consciente, Horrach, de que es fascinante hablar sobre Girard para aquellos que lo hemos estudiado. En tu caso es una excelencia académica (a propósito, hay algún acceso a tu tesis?, me encantaría leerla, de ser posible, como así también lo que alguna vez leí de pasada sobre un artículo publicado en revista Paidos o Anthropos, no recuerdo cual); en mi caso, me he tropezado con Girard al abordar un trabajo de Edipo desde la tragedia Griega y el Psicoanális (ya había leído algo de él, pero lo dejé macerando en mi bibioteca al darme cuenta que no se andaba con chiquitas). El caso es que el amigo RG me obligó a descartar cientos de paginas y abordar el Ensayo nuevamente cotejando su teoría del deseo mimético con la triangulación edípica de Freud. La crítica de Girard a la interpretacción freudiana en La Violencia y lo Sagrado me parece brillante. En lo que respecta a Hegel, como tú dices, según Kojeve, la cosa se complica. Debo confesar tener algunos prejuicios sobre Kojeve, que fue de hecho quien divulgó a Hegel entre los franceses, y entre ellos al mimetico Lacan (por lo copión). He tenido la fortuna de estudiar a Hegel con la persona que creo más sabe sobre él en Latinoamérica, Rubén Dri (hay muchísimas obras sobre HG de su autoría); aunque no creo que te convenza, porque está ligado a la Teoría de la Liberación, símil de Leonardo Boff en Brasil. Fue sacerdote y es académico de la UBA. En Argentina es consultado porque se lo quiere mucho como profesor. Te comento esto porque creo que Girard no siempre hace justicia en su lectura sobre Hegel, que apunta hacia otro lado. De hecho, de Hegel se siguen diciendo tantas cosas!! En su trabajo sobre Clausewitz, me parece bastante más interesante su abrodaje a HG, pero lo más loco es que reivindica a Holderlín, lo cual me parece brillante por como fundamenta la diferencia de ambos (ex) amigos. RG nunca me ha dejado de sorprender, una de las pocas personas en las que siempre se puede colegir una autocrítica cada vez que aborda tal o cual autor. He leído toda su obra menos un libro imposible de conseguir, que es el primero (Cosas que ocurrieron...), y que freceuntemente cita.
Bueno Horrach, ya ves que hay muchíssimmooo para hablar de RG, ya lo sabes eso bien, claro.
En lo que referencias en relación al tema de la mimesis en la obra de Kojeve, me interesaría cuando puedas si podrías explayarte un poco más. Lo que he leído de él ha sido fundamentalmente sus abordajes sobre la Dialectica del Amo y el Esclavo y La Idea de la Muerte en Hegel. A propósito, me parece que RG le da todavía una vuelta más cuando referencia la obra de Levinas, con el que ya hay que abordar la cuestión del Otro desde un lugar "superador" de las conocidad superaciones hegelianas. En fin, corto aquí porque ya estuve bastante latoso. Por favor, no dejes de referenciarme si puedes esto de Kojeve y la mimesis, me parece sumameente interesante.
Hasta otra, Daniel R.

Johannes A. Von Horrach dijo...

Lo de la tesis se puede arreglar: no está publicada, pero si desea leerla le puedo enviar vía mail un pdf. Si me escribe a la dirección que está en mi perfil, se la haré llegar. Gracias por el interés.

En cuanto a Kojeve, ya desde el inicio de su 'Dialéctica del amo y del esclavo' define lo que es el deseo mimético, aunque él lo llama de otro modo ('deseo antropógeno'), con lo que ésye implica de desear aquello que tiene/es el otro. Incluso va más allá de Girard cuando supera la dimensión puramente material de Girard. Kojeve también le da un sentido más positivo, pues entiende que el deseo mimético es algo inevitable y que sólo puede llegar a controlarse (nunca superarse) cuando uno lo ha experimentado poniéndose en juego.

saludos

D. Ridanpertach dijo...

Gracias H. He leido a Kojeve hace décadas, lo revisaré. Bona Data.
Lo de tu tesis claro que me interesa, ya te paso mi mail para que me la envíes. Muy amable.

Lo que te comente sobre una publicacion tuya en Revista (Paidos, creo) me interesa tmb porque si mal no recuerdo hablabas algo así como de una trascendencia (estimo que no habra sido ese el concepto) tras la muerte sacrificial. Tienes un Link o alguna referencia para saber mejor de que se trata.

Muchas gracias por responder.

Johannes A. Von Horrach dijo...

Daniel, el artículo de Paideía se titula 'El problema de la escritura y su relación con la verdad farmacológica', creo que te refieres a éste. Le puedo pasar un pdf también, aunque un desarollo de este artículo se incluye en la parte final (3) de mi tesis.

saludos y gracias

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