domingo, 17 de febrero de 2008

LA MUERTE DEL LUIS SITJAR

El recinto de un estadio deportivo (de fútbol en este caso) tiene mucho que ver con lo sagrado. El espacio que delimitan sus dimensiones es el de un temenos, es decir, un lugar destinado a la sacralidad, a la celebración de un rito. El estadio es el lugar donde se celebra la liturgia futbolística, ese evento 'agonístico' y 'polémico' en el que se juega y se representa el misterio de lo humano, su esencia profunda. Alrededor de un ritual de estas características todo se reconfigura bajo significaciones propias.

No sigo más, que sobre esta cuestión ya me extendí en su día en las páginas de Kiliedro. Decía allí que el fútbol es, desde hace tiempo, una avasalladora religión mundial, politeísta en su culto y con enorme capacidad de movilización. Yo profesé este culto durante años pero desde hace un tiempo decidí no seguir comulgando. Del fútbol me queda la memoria del ritual (vinculado sobre todo al R.C.D. Mallorca), el recuerdo de lo vivido y de los lugares donde se celebró esa experiencia. Por eso mantengo una especial vinculación con los terrenos del estadio Luis Sitjar, pues allí pasé los momentos más excitantes de mi infancia desde el momento en que mi padre, contando yo con apenas un año de edad, decidió llevarme al estadio para ver no recuerdo qué partido del Real Mallorca. Múltiples experiencias tengo asociadas a ese escenario, pero la más fuerte, dejando de lado los relacionados con lo sucedido en el césped, y que se me ha repetido en sueños, tiene que ver con una caída no consumada. Resulta que en un partido el Mallorca remontó en los últimos minutos un 0-2, ganando por un ajustado 3-2. Yo, que debía tener unos 3 o 4 años, me dormí en los brazos de mi padre. Pero la remontada final transfiguró la resignación del viejo Horrach en una incontenible euforia. Saltó del asiento con la violencia de un proyectil tras el tercer gol, el de la victoria, olvidándose de que su primogénito descansaba en su regazo, lo que me impulsó peligrosamente al abismo del foso del Luis Sitjar (peligroso foso que se tragó a cinco decenas de espectadores en 1984, en pleno Mallorca-Valladolid, y al 'Cuqui' Silvani a finales de los 90, cuando éste jugaba en el Salamanca). En un rápido movimiento mi padre consiguió agarrarme antes de que la caída se consumara. Pero recuerdo todavía la oscuridad del foso, el olor a fango y el pánico de la caída. El miedo no se borró de mi cabeza en mucho tiempo.

Recuerdo también los tétricos y malolientes baños del estadio, auténticas cuevas ancestrales de cuyos techos parecían colgar sombrías estalactitas. Penetrar en este Averno, en el descanso de cada encuentro (la liturgia ritual del partido así lo marcaba), se convertía en una experiencia fascinante y temible. Pero todo eso se acabó cuando el Mallorca se trasladó el otoño del año 1999 a un estadio nuevo, el espantoso Son Moix u Ono Estadi, que ya no se ubica en plena ciudad sino en uno de sus extrarradios.

La muerte lenta del Luis Sitjar la vivo como el derrumbe de un mundo, de lo que fue parte de mi vida durante dos décadas. La directiva del Mallorca, enfrentada a los propietarios del recinto, entregó las llaves del estadio hace unos seis meses (durante seis años sólo ha albergado los partidos del equipo filial), y la decadencia del que fue campo de fútbol de primera división es casi total, como se puede ver en las imágenes que acompañan al texto. Su situación es similar a la padecida por otro recinto palmesano muy querido por mí, el viejo canódromo, situado en las cercanías del estadio.

El estadio Luis Sitjar (nombre del presidente del club que promovió su edificación. Cuando fue inaugurado se llamó ‘Es Fortí’, y se cambió al actual nombre en 1955), bastión y alma del mallorquinismo, albergó como primer partido, allá por 1945, un Mallorca-Xerez. El último en la primera división fue un Mallorca-Celta que acabó en 2-0, y que significó la despedida (la primera) de Héctor Cúper del club en junio del año 1999. Este es el video del día, el fin del estadio como recinto oficial del club rojinegro. Pero este fin se vivió más como despedida de Cúper que del estadio. De aquellos momentos de éxtasis y gloria (el Mallorca certificaba su clasificación para la previa de la Champions League) sólo queda un melancólico recuerdo.

13 comentarios:

El Conde de Dinamarca dijo...

Yo soy un ferviente seguidor del rito futbolero, acompañando al glorioso Fortín de Liniers (Vélez Sarsfield de Argentina) a todos los lugares qué me es posible, e imaginar una situación de ésta índole con el Amalfitani (nombre de nuestro estadio, llamado por mí "El Templo") ya me da escozor.

Considero al fútbol como un fenómeno social inexplicable, ya que los fanáticos como yo no podemos enteder cómo el no-fanático no comprende la devoción y viceversa. Por estas mínimas cuestiones creo llegar a deducir parte de esta angustia que comentás y que viven muchos equipos de estos pagos. Ojalá que la situación les mejore.

Suerte.

Horrach dijo...

Buenas noches, Conde.

Yo he sido un fanático ferviente de esto del fútbol. De pequeño, sobre todo, este invento me obsesionaba, hasta el punto de saberme las alineaciones (y suplentes) de cientos de equipos de Europa. Desde hace unos años (4 o 5) me he ido desenganchando (esto es una droga), y desde hace un año no veo ni una sola imagen, ni un sólo segundo, que tenga que ver con el fútbol. Y la verdad es que no me cuesta nada, ya que creo que he llegado a mis límites como seguidor de este deporte. Pero porque he estado dentro entiendo muy bien qué es lo que este ceremonial pone en marcha, tanto a nivel psicológico como a nivel comunitario.

saludos

PD: las imágenes proceden del reportaje elaborado por el periódico El Mundo

El Pez Martillo dijo...

Joder! Las fotos me han dejado impactado. No sabía el destino que había sufrido el Luis Sitjar (y eso que el otro día estuve al lado), creía que todavía seguía jugando el Mallorca B.

Que yo recuerde, nunca entré en él (ni yo ni mi familia hemos salido futboleros, creo que nunca he visto ningún partido entero de fútbol), pero es evidente que los campos de fútbol son lugares emblemáticos de las ciudades. El hecho de que ahora tiendan a trasladarse a las afueras evita atascos y molestias a la urbe, pero también quita el encanto de tener un lugar sagrado (como usted dice muy bien) en el mismo casco urbano.

Aunque no comulgue con el credo, estoy de acuerdo con usted en lo horrible que es el Ono Estadi (para mi siempre será Son Moix). Y también recuerdo el canódrmo con cariño. Mi abuelo me llevó allí alguna vez de niño. Y añadiría el antiguo velódromo, sito justo al lado del canódromo, que ahora alberga, creo, una pista de pádel en su centro. Parece mentira, un lugar mítico (para los que amamos el ciclismo, allí corrió y ganó muchos títulos el legendario Timoner) que también esta abandonado (porque a parte de las pistas de pádel, lo que el el velódromo en sí está dejado de la mano de Dios).

Saludos.

Horrach dijo...

Imagínese, amigo Pez, lo que me impactaron a mí, para quien el Sitjar fue una especie de universidad pre-univeristaria.

Como usted dice, el cambio del Sitjar a Son Moix (Son Gato, en castellano) ha sido para peor. Fui a algún partido en el nuevo, y me sentí incomodísimo, fuera de sitio. El campo es feo (parece un esqueleto tumbado de lado), tiene una espantosa pista de atletismo (¡¡que nadie utiliza!!) y que enfría mucho el ambiente en una afición ya de por sí apagada. Y no se crea que por estar en las afueras los accesos son mejores, ya que todo el mundo se ve obligado a coger el coche (en el Sitjar mucha gente iba a pie).

Del canódromo tengo fotos que hice el año pasado, pensando que ya estaba cercana su destrucción total. Parece que lo van a quitar para ampliar las zonas verdes. Ahora sólo sirve para alimentar la melancolía de gente como yo o para dar techo a indigentes (uno de ellos, por cierto, se quemó el otro día). Un día colgaré algunas aquí, ya veremos.

Con el velódromo no tengo la misma vinculación. En parte, tal vez, porque el ciclismo no me interesa nada. Pero lo decisivo es que no 'viví' en él, es decir, que nunca asistí a ninguna prueba en sus instalaciones (la verdad es que siempre lo recuerdo ya fuera de servicio). En cambio, en el canódromo pasé muchas tardes de sábado. Me entusiasmaba el lugar; era como un mundo al margen de todo, con su vegetación algo sombría, sus luces espectrales, sus galgos fantasmagóricos, los hombres rarísimos (parecían sacados de una novela de Simenon) que asistían a las carreras, etc. El canódromo sí que era parte del universo horraquiano, jajaja.

saludos

Pau Llanes dijo...

Me sorprende, Horrach, a cada entrada... Disculpe que no le hubiera agradecido ayer su comentario sobre viajes, etc. Lo hago ahora... Yo le entiendo: pero viajar es una vocaciíb y se tiene o no... Lo mismo que para el fútbol... Yo lo practiqué de joven... También fui sufridor del Mallorca cuando estaba en 2ª y acompañaba todos los domingos a mi hijo, ése sí que era un hincha y forofo de casi todo, especialmente del futbol... qué no se hace por un hijo a esa tierna edad (por cierto tan jodida y dilatada como es la puñetera pubertad)... Es que me echaba la culpa hasta de cada espinilla que se reconocía... jodido hijo! Bueno, pues al grano... que ascendido el Mallorca a primera y mi hijo ya un año más mayor, abdiqué de mis responsabilidades paternofutboleras... y no he vuelto a pisar un campo de fútbol a dios gracias... Me dicen que ahora van muchas señoras y señoritas al espectáculo, ni siquiera con ese márketing me venden el circo... A mí lo que me gustan son los toros (y entiendo los escrúpulos de los que no comparten tan bárbara y sagrada ceremonia)... Ya ve, soy Tauro, llevo el signo en la frente, y disfruto por igual del arte como de la muerte fatal, sea quien sea el asesino... al fin al cabo es un suicidio por amor... ("no llores, le decía la víctima a su amado verdugo... no duele, luego nada, mi amor", escribió una vez Bruno Llanes)... Saludos, Horrach, co-naúfrago...

Horrach dijo...

Buenas noches, Pau, ¿cómo va todo?

Hubo una época en la que al fútbol, de señoritas, sólo acudían las mujeres de los futbolistas. De estas recuerdo con un profundo y turbio deseo a las esposas del trío serbio Stosic-Bogdanovic-Milojevic. Tres mujeres lo que se dice de bandera, todavía me acuerdo, joder. Yo es que en muchos partidos me distraía, ya sea observando al público (era una de mis aficiones predilectas. Esto de hacer sociología a partir del deporte me sigue gustando), escuchando música, leyendo (siempre me he llevado algún libro al fútbol) u observando a las pocas chicas que asistían (recuerdo también con gran placer a la esposa, cuando todavía no lo era, de M.A. Nadal; qué pedazo de ctónica manacorina).

Comparto su afición taurina, aunque la mía es bastante reciente y depende todavía de la prueba de fuego: asistir a la plaza. Hasta que no lo haga no podré decir con propiedad que soy taurinófilo. Pero, de momento, me interesa mucho y trato de seguirlo. En cuanto a deportes, lo que más me interesa, hoy por hoy, es el rugby. Lo demás, al fuego.

saludos desde el subsuelo, amigo náufrago

koolauleproso dijo...

Caramba, ¡Qué pena de ruina del Luis Sitjar!. No conozco el estadio nuevo de Son Moix (espeluznante lo de Ono Stadium), aunque creo que está cerca del último barrio que me tocó repartir en mis breves tiempos de cartero mallorquín-"La Vileta"-. Eso, nadie mejor que tu para sacarme de dudas (o el amigo Pau Llanes, que creo que también es de esa tierra tan querida por mi).
Quejarte de la "decadencia" del Mallorca, suena raro para un gijonés, pues aquí el Sporting lleva años en segunda, sumido en una merecida crisis a la que no se ven perspectivas reales de salida (dejando al lado "espejismos" puntuales).
Yo, como tu, también he desertado del fútbol, al que fuí un "patológico" aficiondo en mi infancia y adolescencia, pero no me gustaría nada que con el viejo Molinón se acabae realizando una operación parecida a la que se ha hecho en Mallorca con el Luis Sitjar, como por aquí ha propuesto ya algún iluminado (quizás mirando más por sus particulares y poco confesables intereses, que es conocida la turbia relación entre el mundo del fútbol y la especulaión inmobiliaria).
Ocurre que una vez deserté del fútbol, o encontré ninguna afición en la que refugiarme, pues los toros, como el flamenco, me resultan incomprensibles, y el baloncesto, por el que llegué a tener casi tanta afición como por el fútbol, no acabó de "engancharme" como creo que sólo el fútbol es capaz de hacer.

Horrach dijo...

Buenos días, Koolau, ¿cómo va todo?

Sí, el estadio nuevo de Son Moix está cerca de la Vileta, a las afueras de Palma (ya pasada la Vía de Cintura), al lado del polideportivo que el huracán de octubre casi se lleva por delante. Yo prefería la ubicación del Sitjar, en plena ciudad, aunque no muy lejos de Son Moix, por ser como más familiar.

Te voy a confesar una cosa: me gusta mucho la melancolía y preferiría que se dejara que el Luis Sitjar se acabe de desmoronar, antes que rehabilitarlo. De todas maneras, no se recuperará la 'gloria' vivida en él. Las ruinas siempre me han interesado mucho; la melancolía entristece pero también, al menos en mi caso, reconforta.

Sobre aficiones deportivas, yo ya tengo al deporte en general bastante de lado. De niño lo seguía prácticamente todo: fútbol, basket, balonmano, hockey hielo, voleibol (en el que llegué a jugar), tenis, rugby, motor, beisbol, fútbol americano, waterpolo, etc. Ahora sólo me interesan cosas muy específicas: el rugby y moto GP. Nada más (bueno, últimamente estoy siguiendo algo la NBA porque los míticos Celtics de los que fui seguidor en los 80 de Larry Bird, están reviviendo. Pero es una cuestión también de melancolía, más que de forofismo). La filosofía te quita muchas horas y las mujeres más, así que hay que quitar tiempo de otros lados, jajajaj.

El Gijón era un equipo por el que tenía simpatía (no así el Oviedo, que encima nos envió a segunda). Recuerdo un trofeo Ciudad de Palma en el que dieron un buen baño al Mallorca. Recuerdo que el ruso Nikiforov hizo un partidazo. Y ya te digo, por la simpatía, no me molestó mucho la derrota.

abrazos y hasta pronto

Anónimo dijo...

Aprovechando su conocimiento de hace unos años (lo sitúo en su pleno divertimento futbolístico) quisiera preguntarle si la Naranja Mecánica de Rep, Cruyff y Neeskens era mejor en cuanto a concepto de juego que el Madrid de su tiempo...por cierto, ¿me podría decir si entre los suplentes del Madrid de la época 1974 estaba ZOCO?(no vale usar el Google:)).

Gracias por su tiempo Horrach

Domenico Pianoforte

Horrach dijo...

Buenas noches, Domenico... ¿SCarlatti?

No acabo de entender el primer paréntesis. Si quiere decir que a esa hora estaba viendo el fungol, anda equivocado, que ya he dicho aquí que me he borrado de este invento. Y sobre lo que me pregunta, pues no estoy de humor para contestarle. En otro momento. Si lo hiciera ahora sería un 'crimen de lesa humanidad' y servidor es muy positivista en materia legal.

saludos cordiales

Anónimo dijo...

Yo tampoco estoy de humor Horrach para polémicas y creo, lo sabe. Se me agrio el humor de tanto usarlo.

Ni una pizca así de humor y aún quizá con un cabreo mayor que el suyo, pero me ha hecho gracia que le gustara el futbol en sus años mozos (ayer), no lo hubiera intuido nunca. Uno nunca intuye, verdad¿?.

Buen viaje Horrach.

Domenico Pianoforte (Me mantengo en "mis trece"..doble sentido, claro, que no le habrá pasado por alto.

No escribiré mas en su página. Un placer -conocerle- Sr. Horrach, ciertamente.

Horrach dijo...

Un año después, la degradación va a más:

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/12/baleares/1234430585.html

Horrach dijo...

Más degeneración. El Luis Sitjar, refugio de mendigos e inmigrantes sin hogar:

http://www.youtube.com/watch?v=oakJkXoPmaE

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