sábado, 1 de marzo de 2008

JUAN CARLOS ONETTI


Todavía no he leído nada del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti. Tampoco sabía mucho sobre él, hasta que hace unas semanas vi esta histórica entrevista de TVE, que me ha provocado una gran curiosidad sobre este narrador. Varias personas también me lo han recomendado últimamente, así que ahora, que he finalizado mi comunicación para el I Congreso Internacional de Filosofía Griega (Palma, abril), me he decidido a iniciar su lectura. Comenzaré con su obra El pozo (1939), considerada la primera de sus novelas.

Aquí hay otro video curioso de Onetti.

Les dejo con una reflexión de Onetti que descubrí gracias a una de aquellas personas que me lo han recomendado:

Desde muchos años atrás yo había sabido que era necesario meter en la misma bolsa a los católicos, los freudianos, los marxistas y los patriotas. Quiero decir: a cualquiera que tuviese fe, no importa en qué cosa; a cualquiera que opine, sepa o actúe repitiendo pensamientos aprendidos o heredados. Un hombre con fe es más peligroso que una bestia con hambre” (Dejemos hablar al viento).

20 comentarios:

Jarttita. dijo...

Jaj, muy bien hecho.;).

El Pez Martillo dijo...

Muy bien, muy bien, añadamos a los liberales y a los científicos a la lista de esos hombres con fe.

Saludos resacosos. Y que sepa que lo tengo superado.

javi dijo...

El Pozo es un buen inicio. Ya se ve en esa primera novelita el contraste entre la realidad a ratos angustiosa que uno padece y el deseo de enriquecerla o afrontarla a base de invenciones y de realidades paralelas que la lectura o la escritura proporcionan. Esto, que es muy del Quijote, y que recorre toda la obra de Onetti, se resume muy bien en uno de sus cuentos, titulado El álbum. En este cuento un jovencísimo Jorge Malabia conoce a una mujer que se aloja en un hotel. Esta misteriosa mujer seduce al joven Malabia contándole muchas y fabulosas historias de sus numerosos viajes por países exóticos. Cuando la mujer, un día imprevisto, desaparece del hotel, olvida su baúl. Malabia lo abre y encuentra un álbum, cuyas fotos confirman que todas aquellas historias que le contó la mujer sobre países exóticos son realidad, pues en ellas aparece la mujer retratada en esos mismos lugares que él pensó eran imaginarios. Al descubrir que todas esas historias que él imaginó libremente son verdad, es decir, se ven constreñidas por una realidad que al verla termina por imponerse, el joven se desilusiona, se decepciona, siente que ofenden, ensucian y encorsetan lo imaginado por él. Este Jorge Malabia es el mismo que años después, ya mayor y exiliado en Madrid a causa de la dictadura uruguaya, contrata los servicios de un detective privado para encontrar por Madrid a una mujer que seguramente haya sido asesinada en su país durante la dictadura, es decir, contrata los servicios de un detective para resucitar la presencia de una muerta. El detective, que es un pobre diablo y quiere ganar dinero como sea para beber, le sigue el juego. Escribe Onetti: "Así, pagando mil pesetas diarias, tuve a María José fuera de la cárcel sanmariana; la pude ver recorriendo calles con amigas, bajar hasta la rambla –con niebla y sol marchito, con los botes de los pescadores, los más frágiles del club de remo-, no del todo feliz, porque no estaba conmigo preguntándose qué intrusión de la vida impedía que yo le escribiera o imaginando mi última carta de mesurado optimismo que hacia resbalar entre líneas la promesa del reencuentro".

Después del Pozo escribió Tierra de nadie y Para esta noche, que yo me saltaría. A mí no me gustan. Tierra de nadie es tan pesada como El Jarama de Ferlosio y Para esta noche es demasiado faulkneriana. Estaba buscando su voz propia Onetti, al escribir estas novelas. Otra novela inconclusa que escribió por aquellos años y que sí está mucho mejor es Tiempo de abrazar. Y luego ya vienen La vida breve, Los adioses y todo lo demás, que es cuando Onetti empieza a crear su propio universo con su propio estilo.

Espero que te guste. Si es así, Onetti te acompañará durante toda la vida. Sus libros están tan llenos de matices que nunca se agotan.

Un saludo.

javi dijo...

Te copio, Horrach, unos párrafos que escribió Muñoz Molina para la Introducción de la edición de los Cuentos Completos de Onetti en Alfaguara:

Los héroes de Onetti son los más pacíficos, los más perezosos, los más inútiles del mundo. Lo único que hacen es fumar, preferiblemente echados bocarriba en la cama, fumar e inventarse cosas, contar embustes y enamorarse de mujeres sensuales y perdidas, de mujeres pintadas que beben en los cafés o de muchachas angélicas cuya perfección y dulzura no pueden ser merecidas por nadie.

Un hombre solo en una habitación, echado en la cama, o de pie detrás de una ventana, o acodado en un balcón; un hombre o una mujer que caminan perezosamente por la calle imaginando cosas; alguien, hombre o mujer, sentado en la mesa de un bar, junto a las cristaleras que dan a una plaza, que suele ser la plaza de una ciudad fluvial y provinciana llamada Santa María; alguien echado a la sombra en el mirador de una casa frente al mar, viendo acercarse desde lejos una figura; alguien que cuenta a otra persona una historia, generalmente embustera.

La tarea preferida por un número considerable de personajes de Onetti es la de inventar, la de contar mentiras y oirlas, la de dotarse de vidas falsas a través de la credulidad del que escucha, pero en ocasiones el propósito de la narración es otro, exactamente el inverso: contando puede alcanzarse una verdad que de otro modo sería inaccesible, una identidad más cierta o más honda que la establecida por las apariencias, incluso una forma amarga de absolución.

Onetti posee la suprema verdad de escribir no escribiendo, de usar el silencio como un pintor las zonas de lienzo desnudo. Los personajes de Onetti están más hechos de lo que no se dice que de lo que se dice de ellos. La cualidad de embusteros, de cuentistas o de soñadores es el rasgo que los define, y no son más memorables en virtud de la calidad o de la originalidad de sus sueños, sino de la vehemencia con que se atreven a cuidarlos y a llevarlos a cabo, imperturbables frente a la realidad, incluso frente a la desgracia, el ridículo y la ruina, dispuestos siempre a revivir del fracaso y del tedio en el mismo instante en que se les ofrece una propuesta ínfima de plenitud.

Horrach dijo...

Buenas tardes a todos. Lo primero de todo, agradecer a nick Javi lo de la cita, pues fue él, en el blog de Jart, quien me la descubrió.

Amigo Pez, ¿también añadimos a los médicos a la lista? Algún profe de filosofía también (no el Big Tiger precisamente) estaría bien incluirlo. Los periodistas también.

Javi, muchas gracias de nuevo por las recomendaciones. la verdad es que, por lo que veo, Onetti se adapta muy bien a lo que entiendo que debe ser la literatura. Ya veremos qué tal la experiencia de conocerlo.

En el video habla del relato 'El infierno tan temido', que me parece apasionante. También lo tengo sobre el escritorio, para después de leer 'El pozo'.

El texto de Muñoz Molina también me ha gustado. Por cierto, Javi: ¿sabes si es cierto esa noticia que me ha llegado sobre que Muñoz Molina está escribiendo una biografía de Onetti? Gracias.

saludos a los tres.

Horrach dijo...

La foto de Onetti que he colgado, de su juventud, me recordaba a alguien y ahora he caído en la cuenta de quien se trata: precisamente de un uruguayo, el cineasta Juan Pablo Rebella, co-director de la sensacional y ultradepresiva 'Whisky', que se suicidó hace unos pocos años.

http://www.japantimes.co.jp/images/photos2004/ff20041103a4b.jpg

javi dijo...

Esa biografía de Muñoz Molina sobre Onetti se titularía Cuando Onetti. Yo escuché o leí que estaba escribiendo dicha biografía cuando Muñoz Molina aún estaba como director del Instituto Cervantes de Nueva York. Pero luego publicó la novela esa de El viento de la luna y ya no se ha vuelto a saber nada de la biografía. Supongo que la estará escribiendo y que algún día se publicará.

El infierno tan temido es un gran cuento. Yo tengo un perro que se llama como el protagonista, Risso.

Horrach dijo...

Gracias de nuevo por la información, Javi. Pues la verdad es que estaría bien, para mí, que esa biografía se publicara ahora; así podría complementar su lectura con la de la obra de Onetti. Sobre su vida tengo mucha curiosidad, entre otras cosas, por lo de los 20 años en la cama, experiencia que me intriga mucho.

Leo en una entrada antigua del blog de Jart que además de Onetti, de los autores del llamado 'boom', te gusta mucho Rulfo. A Rulfo sí lo he leído y tengo que decir que me entusiasma su escritura. Si Onetti sde le parece creo que me lo pasaré muy bien con esto.

saludos

Zápiro dijo...

Horrach, llevaba años en esa misma diatriba, oyendo por todas partes lo bueno que es Onetti, pero sin encontrarle un hueco de tiempo para hincarle el diente.

Sí, quizá sea un buen momento.

Saludos

javi dijo...

Rulfo me encanta. Esa prosa seca, dura, y poética al mismo tiempo. Para mí, Rulfo y Onetti, y también Julio Ramón Ribeyro, están muy por encima del resto de autores del llamado "boom". A mí los escritores latinoamericanos (García Márquez, Carpentier, Cabrera Infante, Vargas Llosa…) siendo todos autores interesantes por una u otra razón, me aburren y empalagan bastante, tan floridos y ampulosos ellos. De Cortázar salvo algunos cuentos que tiene maravillosos, como Final del juego o El perseguidor.

También a Rulfo le hicieron una entrevista en el programa ese de A fondo. Rulfo y Onetti fueron grandes amigos. Compartían aficiones, entre ellas la de la bebida. Onetti contaba que cuando Rulfo se emborrachaba lo encontraban después en la calle desnudo porque la chusma pordiosera le robaba todo. Onetti también decía que con Rulfo se entendía sin necesidad de hablar.

Es graciosa una anécdota que aparece recogida en Las mañas del zorro, biografía de Rulfo escrita por Reina Roffé. Onetti y Rulfo, en 1969, participaron en un Encuentro Latinoamericano de Escritores que se celebró en Chile, y al que acudieron Pablo Neruda, Vargas Llosa, Jorge Edwards, etc. Se debatía sobre papel del escritor. Todos los escritores hablaron largamente, de forma expansiva y elocuente, menos Onetti y Rulfo, que se erigieron en centro de atenciones precisamente por no decir ni mu.

"Si públicamente Rulfo y Onetti hablaban poco, la conversación entre ellos podía llegar a cobrar visos de un espectáculo de mimos. En principio, el autor de Juntacadáveres prácticamente no salía del hotel donde era alojado más que para lo imprescindible. Por pura desgana, pasaba los días y las noches en laxa posición horizontal. Sólo de cuando en cuando se le veía en el hotel o en alguna cafetería, siempre con una copa y su declarado pesimismo en el rostro. Cuando se reunían, apenas intercambiaban unas palabras. El estar callados serenamente era una expresión del cariño y del entendimiento que se tenían. Cada uno respetaba las ganas del otro de estar en sí mismo y, a la vez, acompañado. Algo que se agradecían. De ahí aquella declaración de Onetti: "Yo quiero mucho a Juan Rulfo. Nos apreciamos mucho mutuamente. Pues, cuando me encuentro con él, nos decimos: "¿Qué tal estás tú, Juan", y él me dice: "¿Qué tal estás tú, Juan?", y él se sienta con su cocacola y yo con mi whisky, y nos pasamos horas sin decirnos nada".

Horrach dijo...

Buenas tardes, Zápiro, bienvenido al subsuelo.

Sí, parece que Onetti tiene muy buena prensa en determinados círculos, pero resulta menos cercano a la mayor parte del público que otros colegas suyos del 'boom'. Ya he dicho que yo apenas sabía nada de él hasta hace poco.

Javi, también aprecio ese estilo de Rulfo, seco pero con fondo, sutil y poético a su manera. Me gustó mucho 'Pedro Páramo', pero lo que me entusiasmó fue su libro de relatos 'El llano en llamas'. Cada vez me gustan menos esos escritores floridos que se cuelgan de los adjetivos y de los colorines; prefiero la austeridad expresiva de un Rulfo o un Kafka, ese ir a lo esencial que los caracteriza.

Tengo la entrevista a Rulfo en 'A fondo', pero todavía no he podido verla.

No sabía tampoco nada de la relación entre Rulfo y Onetti, y lo que me cuentas me parece maravilloso, tanto sus encuentros autistas como sus (no-)intervenciones en el Encuentro de Escritores.

saludos a ambos

koolauleproso dijo...

De Onetti no se mucho, sólo conocía su legendaria pereza (parece ser que se pasó los últimos años de su vida, echado sin salir de la cama, donde escribía, fumaba, bebía y, sobre todo soñaba e imaginaba.
Suscribo palabra por palabra su opinión sobre los nacionalismos, las religiones y las banderas.
La verdad está en ponerlo todo en duda. Creer (en lo que sea) es peligroso por definición.

un saludo

Anónimo dijo...

Gran cita Horrach. Nada más acertado para estos tiempos en los que el hecho de creer fervientemente en algo diluye hasta puntos insospechados la realidad;convirtiéndola en una caja de pandora en la que tienen cabida las más diversas ideologías de índole progresista o de postín. Un saludo amigo
el guitarrista fantasma

Horrach dijo...

Hola Koolau. Parece que sí que Onetti reconocía que era un perezoso de tomo y lomo, y lo de la cama lo demuestra (en un primer momento pensé que lo de la cama tenía que ver con alguna enfermedad, pero parece que no).

Lo del creer..., hombre, me parece que hay distintas formas de creer. Creer en algo un poco, en el sentido de que sea un fin más o menos relativo (es decir, que su consecución no sea lo más importante) es una cosa, y la otra es creer en algo como si eso fuera un absoluto. El creyente fanático, vamos.

Querido Guitar Man, hola de nuevo por estos lares. No sé si fue Pla quien dijo que creer es más fácil que pensar, y tiene razón. Las creencias están a mano de cualquier imbécil; pero las ideas no.

saludos a los dos

Laendler dijo...

Me perdí en la red, y he llegado aqui -buscando una imagen de 2001, de Kubrick-. He leido varias entries, me han causado cierta intriga.

Antes que nada suerte en tal congreso. Me parece de cierta manera ironico-hilarante, la mencion del hombre practicamente omnipotente con "fe" -generalmente, yo a esa cualidad la llamo voluntad-. Pero, si unimos la proposicion que menciona que el hombre se mueve a partir de necesidades. Entonces llegamos a una conclusion que viene a confirmar el multiples veces mencionado: "el fin justifica lo medios". Entonces, choca con la moral. Y como conclusion: la sociedad queda como limitante de necesidades y una tambien cumple como necesidad misma.

Watson propone tres aspectos incondicionables, creo que tambien tienen mucho que ver con lo que se menciona como "fe".

Horrach dijo...

Bienvenido a este agujero subsuelítico, Laendler, y gracias por lo del congreso (todavía no han aceptado mi comunicación).

Imagino que el hecho de no tener mucha voluntad ha tenido que ver en mis desconfianza por las creencias fuertes. O a la inversa.

saludos

Joaquín dijo...

También pertenezco al club de "los que no hemos leído a Onetti".

Dice Onetti: "cualquiera que opine, sepa o actúe repitiendo pensamientos aprendidos o heredados...".

Sorprendido, me pregunto, ¿existen pensamientos que no hayamos aprendido y recibido en absoluto?

"Un hombre con fe...". ¿Existe el hombre sin fe?

Saludos

Horrach dijo...

Buenas madrugadas, Joaquín, bienvenido al subsuelo.

Precisamente porque creo que todos somos, en cierta forma, creyentes, creo que debemos matizar lo que es un 'creyente vital', es decir, aquel que cree en algunas cosas para en cierta forma sobrevivir, de un 'creyente ideológico', que eleva a ideales absolutos esas creencias que todos podemos tener. El propio Onetti, lo quiera o no, creía a su manera en ciertas cosas, como podría ser la literatura, los amigos o la familia (la suya, claro). ¿Eso lo convierte en fanático? No, la clave está en la forma, no tanto en el contenido.

Lo del aprendizaje: creo que Onetti se refiere a que lo que no puede hacer es asumir cosas sin reflexionar sobre ellas. Luego podemos aceptarlas o no, pero es necesario que antes se pase por el filtro de la reflexividad.

saludos

D. Ridanpertach dijo...

Disculpen el anacronismo, pero recién descubro aquí vuestro interés por la obra de Onetti.
Para los adoradores del su literatura, les paso aquí un enlace de una muy buena película sobre la vida del escritor, que quizás algunos ya conozcan.
Se llama "Jamás leí a Onetti", y el enlace es:

http://www.youtube.com/watch?v=TGj3yXoCdIs

Un saludo desde la selvática Buenos Aires, espero que les guste.

Johannes A. Von Horrach dijo...

Muchas gracias, Daniel. saludos

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