martes, 13 de marzo de 2007

VOCABULARIO: 7. METAFÍSICA


Como su propia etimología ya nos indica claramente (‘más allá de la física’, o de la ‘naturaleza’), la metafísica se caracteriza por un cierto trascender lo dado, un ir más allá de las apariencias, un estar animado por la pretensión de superar las certezas que emanan de la pura inmanencia y que, por tanto, no pueden ser más que contingentes, no absolutas o universales. Queda claro, por tanto, lo que debe evitar la metafísica, pero: ¿cuál es en realidad su objeto? Toda disciplina intelectual tiene un objeto determinado y concreto, sea de la naturaleza que sea, pero eso no sucede así con la metafísica, porque si parece que su objeto es el ‘ser’ o lo ‘absoluto’, ¿qué cosas son este ‘ser’ y este ‘absoluto’? ¿Puede llegar a conocer la metafísica su objeto, en lo que éste consiste y lo que este es? Lo que está claro es que la metafísica es una disciplina radicalmente distinta a cualquier otra; su historia no es otra que la de una ‘odisea’ que, a diferencia del relato homérico, nunca puede ser plenamente consumada. El retorno de Ítaca es algo que siempre quedará como proyecto, como proceso de acercamiento nunca culminado, como algo que no podrá aparecer bajo una forma definitiva, pero no por incapacidad, sino porque lo que se busca es aquello que siempre se nos escapa. La metafísica no pretende ser edificante; su signo es el interrogante, no la certidumbre.

2 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

La metafísica es un saber negativo, es decir, un saber que sabe lo que no es, o que sabe sobre qué no versa. El propio nombre nos lo indica. Cualquier otra disciplina nombra en su denominación el objeto hacia el cual se orienta (sea la physis, la vida, la sociedad o lo que sea). En cambio, la metafísica, sólo se nombra a partir de lo que deja atrás, no hacia lo que va. Al no tener un objeto claro, refuerza su carácter de preguntar, de constante apertura (suponiendo que los saberes "positivos", los que sí tienen un objeto más o menos bien definido, por tenerlo así, implican una cierta clausura de sí mismos).

Horrach dijo...

De acuerdo con usted, Pez, sólo un matiz: la expresión 'lo que deja atrás'. Creo que el vínculo de lo empírico, de lo físico, con la metafísica, es de superación, no tanto de dejar atrás. Lo que 'queda atrás', siempre atrás, aquello que siempre se nos escapa, es precisamente el objeto de la metafísica. En esta disciplina se da un proceso de despojamiento esencial, no de acumulación, como los saberes positivos (contingentes).

Otra cosa, que se me olvidaba: la Ítaca de la imagen es la Isla de los Muertos bockliana en versión HR Giger.

shalom!

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