sábado, 3 de febrero de 2007

LA MÍSTICA DE LA EMBRIAGUEZ


"La fuerza de atracción, a menudo imposible de resistir, del alcohol no está en el goce físico que proporciona, sino en su fuerza mística. De ahí que el desgraciado bebedor se refugie en el alcohol no porque sea un depravado, sino porque está hambriento de poder espiritual. Al pobre, al inculto, la bebida le otorga lo mismo que a otros les es proporcionado por la música y por los libros: el regalo de una realidad elevada. Hay muchos seres humanos para quienes la reducida zona en que son hechos partícipes de un soplo de lo Ilimitado se encuentra junto a la borrachera. De ahí que también estén también muy equivocados quienes pretenden combatir el alcoholismo como si fuera una especie de glotoneria referida a los líquidos".

Ernst Jünger,
Radiaciones

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta entrada me recuerda un librito de Joseph Roth, La leyenda del santo bebedor. La enfermedad también se puede combatir espiritualmente, ¿no creen? Por eso mismo acudo al homeopata en lugar de al medico que me parece un matasanos. Chueta

jarttita dijo...

Entonces nos vamos de botellón?::p

Horrach dijo...

¿De botellón?

Si viene Jünger me apunto.


Por cierto: la foto pertenece a la película 'The naked lunch' de Cronenberg. Ahí están el burroughsiano Weller, embriagado de licores y humos, junto a su amiguito el mugwump, que también se apunta al botellón.

El Pez Martillo dijo...

Interesante enfoque que cuadra muy bien con el papel primordial que juega el alcohol en muchas festividades y rituales (las misas, sin ir más lejos).

Una anécdota que oí en una conferencia y que es muy ilustrativa de la importancia del alcohol para algunas culturas: al parecer los romanos, al conquistar una nueva tierra, plantaban vides. Si la planta prosperaba, las tierras les interesaban. Desde esta perspectiva el proceso de romanización corrió paralelo al cultivo de la vid (¿o viceversa?).

El Pez Martillo dijo...

¿el homeópata cura espiritualmente?
Medicina homeopática y alopática no son tan contrarias y se tocan en más de un punto, aunque se empeñen en oponerlas.

J. A. Montano dijo...

Chúpate esa, Salgado!

Al59 dijo...

Buenísima la foto. Qué buen catador de venenos fue Jünger. Con más gente como él y Albert Hoffmann, otro gallo nos cantara (y con qué vivos destellos).

yi dijo...

"el regalo de una realidad elevada"
Sera? En general suele verseles por los suelos!
:D

Anónimo dijo...

A mí Barceló me parece una pasada. ¿No pensais que esta obra en la catedral es como un subidón de alcohol en las venas palmesanas? Chueta

El Pez Martillo dijo...

Sí, un subidón, pero de garrafón.
Me llama la atención sobre el asunto que en los periódicos y demás medios todo el mundo diga que es precioso, fantástico, fabuloso... mientras que en el cara a cara, hablando con conocidos que lo han visto (yo no, hace años que prometí no entrar ni en museos ni en discotecas) aún no he encontrado a nadie que no use alguna de las siguientes palabras: bodrio, horroroso, o feo. Cosas de gustos.

Dianoia dijo...

Yo vi un documental sobre el proceso de creación de la obra de Barceló, y la verdad es que me gustó lo que vi. Del proceso y de la obra, quiero decir.

Por lo demás, hace años que no bebo nada de alcohol. Creo que llegó un momento en el que mi cuerpo ha sido capaz de emular los efectos de un amplio espectro de sustancias ilegales sin necesidad de contacto. Es parte de mi mutación; chupaos esa, X-Men.

Horrach dijo...

Sobre Barceló, no tengo ni idea de pintura, pero decir que me gusta (a lo peor me gusta porque no sé nada), y su capilla más todavía (me falta verla al natural para cerciorarme del todo). Lo que sí incomoda un poco es la pardalería de las masas en busca de nuevos totems (como dice hoy JC Llop). las adoraciones multitudinarias que hemos visto en Palma estos días no son mi estilo, demasiada unanimidad. Pero a pesar de eso, a mí Barceló me gusta.

Horrach dijo...

Ahh, Dianoia, se me olvidaba: ese documental que cita, interesantísimo, es 'Mar de fang', realizado por el colega 'casatomado' Luis Ortas. Ahí se puede ver perfectamente lo que dice Barceló, eso de que ha creado su obra a base de puñetazos y no de pinceladas.

Ahh, y sobre la mutación de Dianoia, ¡puedo dar fe!, que ha pasado de tener rabo y unos evidentes rasgos semíticos a convertirse en la sugerente moza que pueden ver en su blog :-)

Shalom!

Horrach dijo...

Ya que no nos oye nadie, tengo que reconocer que lo que más me ha fascinado de la capilla de Barceló fue una morenaza maravillosa que lleva mi mismo apellido y que aparecía en las fotos de prensa del evento, del Diario de Mallorca concretamente. No la conozco, pero ya me gustaría, ya. Aparecía al lado de la artista Susy Gómez y de su hermano (hermano de la morena, no de la Gómez), mi tocayo el galerista. En fin.

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