viernes, 16 de febrero de 2007

EL CUADRO, LA MADRE Y ATOM EGOYAN


Cuenta el cineasta Atom Egoyan que estando de paso por Viena visitó hace años un antiguo monasterio armenio de culto católico (1). Mientras recorría el interior de su museo se detuvo frente a un cuadro. Se quedó fascinado, no tanto por la propia obra, como por el nombre de su autora: era su madre. Ella, que vivía ya en esa época en Canadá como su hijo, pintó ese lienzo en Egipto a la edad de 25 años. El cuadro estaba perdido y súbitamente renació manifestándose a los ojos del hijo de su creadora. No extrañará a nadie que este hallazgo procurara a Egoyan una fuerte experiencia emocional, la significación de la cual no procedía del contenido, sino del hecho de descubrir muchos años después y a miles de kilómetros de su hogar una huella de la vida de su madre antes de haberlo concebido en El Cairo, en 1960. Atom (‘átomo’) decidió en ese momento fotografiar el cuadro, en un impulso por recuperar lo olvidado y como tentativa de reparación de una pérdida. Tomando una imagen del cuadro trataba de fijar y canalizar toda una serie de complejas emociones, unos sucesos y experiencias, vidas enteras, que confluían en ese momento por obra de un azaroso hallazgo en un remoto museo vienés. Registramos algo de forma específica como intento de solventar las contradicciones de la multiplicidad de lo real, como si fuera un exorcismo, un apotropaion (en griego, amuleto para alejar el miedo y los malos espíritus). Pero señala el propio Egoyan que eso “no las solventa, claro: es algo que tan sólo subraya nuestra impotencia y demuestra lo llenas de pathos que están nuestras motivaciones”.


(1) Egoyan es de origen armenio, nació en Egipto y creció en Canadá, donde vive en la actualidad.

9 comentarios:

jarttita dijo...

aiaiaiai.......las casualidades...:).

Me guardo el tema, para mi blog.

un beso.

El Pez Martillo dijo...

Excelente ejemplo sobre lo que intenté explicar en mi blog sobre la diferencia entre realidad y mundo.

Gracias.

jarttita dijo...

..Bresson dedicó su trabajo en celuloide a la plasmación de aquello invisible e irrepresentable que trasciende toda medida humana, y lo hizo paradójicamente a través de una minuciosa y obsesiva fijación por lo visible, conjurando algo tan evanescente pero elocuente como es el espíritu a través de su opuesto, el elemento material..

( Doc, siempre mirando el más allá...:). Precioso).

Horrach dijo...

Gracias Jart. Que sepas que el doctor Horrach siempre tiene la mirada perdida en el más allá y la estaca bien clavada en el ctónico más acá. Soy onmnímodo y quiero abarcarlo todo.

(el texto sobre Bresson lo colgaré en próximos días, que no quiero ahogar el de Egoyam)

shalom!

jarttita dijo...

jajajajjjjaa, como debe ser:P.

J. A. Montano dijo...

Al final de Egoyam yo sólo vi aquella del autobús escolar que se despeñaba... Me gustó. Pero no he visto más de Egoyam. Lo cual no quiere decir que no me haya fascinado y subyugado desde siempre el nombre de Egoyam (¡Atom!), incluso desde muchísimo antes de ver esa única película que he visto de Egoyam (¡Atom!). Lo del cuadro de la madre es una historia magnífica.

Horrach dijo...

Lo primero: es Egoyan con N, no con M, que mucha prensa lo escribe mal, de ahía la confusión. Pero lo de 'átomo' es cierto, que su padre escogió este nombre por su interés por lo nuclear! (yo pensaba que era científico nuclear, pero parece que no es así).

Tú has visto 'El dulce porvenir', peliculón. Aunque mis favoritas son 'Exótica' (entre mi Top Ten de la historia del cine, y a la que me gustaría dedicar la cuarta Mirada Infernal) y 'El liquidador', fascinantes análisis sobre la escindida naturaleza humana. Aunque me sabe mal reconocerlo, Egoyan está un poco en declive como cineasta, que cada película baja un poco el nivel con respecto a la anterior. A ver si la última, cuyo estreno en España se prorroga y prorroga, me obliga a cambiar de opinión.

shalom!

koolauleproso dijo...

Egoyan es uno de mis directores favoritos desde que hace ya muchos, demasiados años, la fundación municipal de cultura de mi ciudad, Gijón, le dedicó un ciclo en que lo descubrí. Tras ver "El liquidador", "Family Viewing" y "Exótica" pasé a considerarlo junto a Cronemberg, Solondz y Lynch una de las miradas más interesantes y perturbadoras del cine de los últimos tiempos

Horrach dijo...

Hola Koolauleproso, bienvenido al Subsuelo.

Veo que coincidimos bastante en gustos cinematográficos, cosa que no me suele suceder a menudo, la verdad.

saludos

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