martes, 7 de agosto de 2007

LA ESENCIA DE LA VERDAD


“¿Qué es la verdad?” le pregunta Poncio Pilatos a Jesús (Jn 18, 38), después de que éste asegurara tener por misión dar testimonio de ella. Jesús no le contesta. Sí han intentado responder a esta pregunta tan fundamental muchas otras personas, tratando de cerrar de una vez un problema tan antiguo como la especie humana. Pero la incertidumbre se mantiene, tras tantos y diversos intentos. Un profesor de filosofía en Princeton, Harry G. Frankfurt, ha conseguido cierta relevancia en nuestro país estos últimos años enfocando precisamente esta cuestión en sus dos libritos On bullshit y Sobre la verdad. Pero la tesis que mantiene este autor norteamericano se limita exclusivamente a un único y restringido tipo de verdad, la empírica, referida siempre a unos hechos concretos y determinados. Es decir, poco que ver con esa esencia de la verdad a la que apelaba el romano Pilatos. En estas obras citadas Frankfurt ataca también a los ‘charlatanes’ que desde la política y los medios de comunicación juguetean con la verdad de forma relativista, tratando de rebajar la importancia que ésta tiene en nuestras vidas.

Ciertamente las reflexiones de Frankfurt, formuladas de forma extremadamente simple e incluso plana, tienen mucha razón, pero únicamente si no salimos de un ámbito extremadamente reducido. Porque si lo que se pretende, y Frankfurt y muchos otros van en esa línea, es ampliar el foco y alcanzar con esta teoría tan simple sobre la verdad terrenos más profundos hay que decir que la operación no conduce a ninguna parte, entre otras cosas por la endeblez de los elementos que la constituyen. Queda claro que se hace necesario en nuestros días un toque de atención a los responsables de que en el mundo de la política y de los medios de comunicación se maneje la realidad bajo estrategias torticeras, pero pretender que esa crítica llegue a otras cotas, sobre todo filosóficas, es una cosa muy distinta. Y lo digo porque Frankfurt pertenece a una serie de intelectuales que estos últimos años han convertido en una moda arremeter contra el llamado pensamiento posmoderno, convirtiendo a los Derrida, Foucault y Deleuze en auténticos chivos expiatorios de todos los males de nuestros días...

(continúa en
KILIEDRO)

7 comentarios:

chanchiss dijo...

Ahora en la política, en los medios de comunicación, en todas partes hay muy poco de verdad.

¡¡¡saludos!!!

Horrach dijo...

Bienvenida al subsuelo, Chanchiss (me recuerda su nick a la Diane Keaton de 'Annir Hall').

Me dice Jartt por vía interna que hoy en día estamos saturados de información pero que la verdad cada día permanece más alejada. Bueno, pero es que no me refiero a verdades digamos que 'demostrables', sino a algo mucho más escurridizo. Como digo en el artículo, el problema de la verdad es que hablamos de su esencia.

saludos

Jarttita. dijo...

La verdad no tiene esencia Horrach, es lo que es.

Dolorosa o maravillosa, pero como decía un amigo de hace muchos años: " la verdad sólo tiene un camino".

Bah,idioteces. Sólo discutimos idioteces. Anda me voy a terminar de arreglarme.

Besos.

Horrach dijo...

Precisamente la verdad sólo es esencia, Jart. La verdad, si es acotada y encerrada en una idea, un concepto o un sentimiento, no puede ser tal, ya que se convierte en algo contingente. La verdad siempre será un problema porque no hay solución final ni última palabra para ella.

saludos

Horrach dijo...

Otro derrotado por las negras este verano, Raul Hilberg, estudioso del Holocausto. También aguantó bastante tiempo:

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/08/10/obituarios/1186726163.html

Quien ha aguantado menos ha sido el británico Tony Wilson, productor musical que catapultó, entre otros, a los míticos Joy Division. El gran Steve Coogan hace un retrato divertidísimo de Wilson en la película de Winterbottom '24-hour party people'.

die toten milikiten dijo...

Hola Horrach,he leído el obituario de Tony Wilson,capo del mítico sello Factory,qué dió a luz algunas de las mejores bandas de finales de los 70 y primeros 80(Joy Division,The Wake,Section 25,Durutti Column...)
A mí no me gustó nada la película de Winterbottom.Hubiera preferido un documental con material de archivo sobre las bandas y la historia del sello antes que ver actores "actuando".

Por cierto,el fotógrafo Anton Corbijn ha realizado una película llamada Control sobre Ian Curtis o Joy Division,pero no tengo ni idea de cuando se estrenará aquí o qué tal está,¿sabe usted algo?

Saludos

Horrach dijo...

Hola Milikiten.

A mí sí que me gustó la película de Winterbottom, sobre todo la primera parte. La actuación de Coogan me pareció divertidísima (como la más reciente en 'Tristram Shandy').

Es curioso que no haya aparecido el obituario de Wilson en la web de El Mundo, cuando sí salió en papel.

Me enteré de la película de Corbijn el mes pasado. A ver si no tarda mucho en llegar aquí. Por otoño estaría bien que la estrenaran.

saludos

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