sábado, 5 de mayo de 2007

TEORÍA MIMÉTICA (6)

PARANOIA

En la teoría mimética de Girard la esquizofrenia y la paranoia (que procede del griego paranous, un ‘estar fuera de la mente’) no son cosas que tengan un contenido autónomo, pues su génesis no permite diferenciar categóricamente a los que la padecen de los que no, sobre todo porque para Girard todos tenemos algo los mismos elementos que se desarrollan poderosamente en el paranoico. La diferencia entre un caso ‘normal’ y el de un paranoico sería sólo de grado, de intensidad de lo manifestado, no de esencia, por lo que estos casos extremos tienen un gran potencial para poder estudiar la psique humana. Y es que las características que en el paranoico se manifiestan de forma muy evidente y obsesiva caracterizan el funcionamiento de los mecanismos que permiten articular toda identidad, ya sea individual o colectiva.

Lo que más me interesa del mundo del paranoico es que en realidad se trata de un universo pleno de sentido, en el que nada escapa al azar y donde todo tiene su rigurosa aunque subjetivísima significación, su espacio férreamente determinado. El más mínimo resquicio para la incertidumbre es erradicado bajo la cosmovisión maniquea del paranoico: lo que es positivo y lo que es negativo está muy claro y su consideración es absoluta e intocable, no hay grises ni tonos medios. El signo más decisivo es el de la demonización de aquello que se considera fuera de lo propio. Pero, como se ha dicho, todos estos elementos no se dan únicamente en el paranoico; sólo su grado exagerado de manifestación escapa a las conductas 'normales'. La exclusión del otro (ya sea para demonizarlo o para santificarlo), la necesidad de sentido y el maniqueísmo son rasgos que todos compartimos y de los que nos servimos habitualmente. En el paranoico sólo están más exacerbados y su influjo es más constante.

En la biografía de Philip K. Dick que escribió Emmanuel Carrère, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (se trata del mismo autor de El adversario), queda claro que paranoia e identidad van siempre de la mano: se da en ambos una auténtica obsesión por lo propio, por el yo, por el sujeto, por el Sí Mismo. Lo propio se considera como algo sagrado y en consecuencia debe ser siempre afirmado y, por ello, protegido de toda potencial agresión o perturbación. Por tanto, todo lo que está fuera del yo acaba convirtiéndose en una conjura, donde las amenazas son constantes; cualquier cosa, por inofensiva y azarosa que parezca, puede ser algo que desestabilice la estructura y el fijamiento de y en lo propio. La lógica del paranoico es la de la necesidad del sentido, que todos compartimos, y que siempre implica una mayor o menor desfiguración de lo real (que puede conducir a la manifestación de delirios autorreferentes y a una acusada monomanía). Las ideas fijas (necesarias para que el yo se imponga) se sistematizan y son absolutizadas. El mundo es el yo, el sujeto, por una lado, y todos los competidores y enemigos que lo amenazan, por el otro. Yo contra el mundo. Sólo contra todos. El típico esquema del victimismo.

En el paranoico Dick, en parte debido a su escasa autoestima y a las frustraciones padecidas, se dispara el mecanismo de proyección: de impulsos, fantasías, deseos o tensiones. Toda su vida fue un manojo de delirios, algunos enfermizos y otros francamente divertidos (como el de la supuesta conspiración para secuestrarlo y ‘quitarle’ el Nobel, en la que estarían metidos Nixon, los soviéticos, Polonia y el mismo Stanislaw Lem). Es curioso que el único momento en el que Dick consigue desligarse de sus manías obsesivas es cuando la realidad de los USA estaba presa, por el caso Watergate, de la paranoia. Siempre a la contra, Dick se convierte en alguien normal cuando todo su país enferma, para volver a caer en sus delirios persecutorios cuando las sombras políticas de la sospecha se disuelven, es decir, se resuelven en la certeza de la culpabilidad nixoniana.

(imagen: Philip K. Dick dibujado por Robert Crumb)

17 comentarios:

Ojos de Lechuza dijo...

Habrá que echarle un vistazo al libro de Carrère. Un tema interesante, el de la paranoia...

t. borovinsky dijo...

Me gustó el post. Estaba pensando en escribir algo sobre Dick. Cuando pueda lo haré.

Lo que si puedo decirte ahora es que hay un excelente libro -que yo todavía no terminé- de un autor argentino que se llama Pablo Capanna.

Es un pope de la CiFi acá y escribió un libro\ensayo\biografía sobre Dick llamado: "Idios Kosmos".

El libro fue editado aquí, pero quizás alguno pasó por ahí.

Fijate y sino googlea a Capanna.

Saludos,


T.

Horrach dijo...

Hola Lechuza. Muy interesante el personaje Dick y, sobre todo, la creatividad que extrae de sus obsesiones y delirios.

Tomás, a mí ahora me gustaría leer algo del propio Dick, que tengo por casa sus Androides y las ovejas eléctricas, pero aún no me la he leído. Aunque lo que ahora más me gustaría leer es su 'Ubik', que tiene una pinta interesantísima. ¿Lo has leído?
Miraré lo de Capanna, gracias por la referencia.

shalom

Ojos de Lechuza dijo...

El libro de Capanna creo haberlo visto en Gotham... Tiene muy buena pinta, otro que me apunto.

lean dijo...

Hola,escuché algo sobre Dick , vi las películas basadas en sus libros. Tengo recomendado memorias de un artista de mierda,¿ alguien tiene referencias?

Horrach dijo...

Hola Lean,

el libro del que hablas no lo he leído, pero se habla de él en la biografía de Carrère. Lo escribió Dick cuando estaba casado con su tercera mujer, Anne Rubinstein, una rubia de infarto. Es interesante la génesis de la obra, pues Dick volcó en ella todos los resentimientos acumulados para con su mujer, que no sabía nada, pues Dick lo había disimulado hasta ese momento.

saludos

lean dijo...

Muchas gracias por el dato, lo voy a tener en cuenta.
Felicitaciones por el blog, es muy bueno. Hacía unos días que venía entrando y nunca lo firmé.

Horrach dijo...

Gracias por tus palabras, Lean.

Por cierto, sobre Agujero Negro, no sé si se refiere el título de tu blog al comic de Charles Burns, pero éste me encantó (me lo descubrió hace poco mi webmaster, el Rabino Satánico), tengo pendiente una entrada.

saludos

t. borovinsky dijo...

No, no he leido aquella novela. Pero cuando la leas me contarás.

Ojos de lechuza, si te interesa el tema comprate el de Capanna. Aunque sea miralo bien.
Acá en Argentina él -con muchos otros- fundó la que fue la revista de CiFi más importante del Rio de la plata: "El pendulo". Por esas casualidades de la vida, hoy, después de haber escrito el post ayer nombrandolo a Capanna conseguí todos los numeros de la revista revisando la biblioteca de mi tio fallecido.

Toda una casualidad... jeje


Saludos,

T.

Jose David Lopez dijo...

Sólo por ver tu firma con Robert De Niro en estado de rebeldía absoluta, merece la pena tu blog.

procopio dijo...

horrach, PKD decía "esquizofrenia es otra palabra para cosmología". en fin, es lo que dijo.

por otro lado, ya sé que su tesis trata de Girard, pero quizá puede aportar algo a pie de página, a propósito de la imitación, las últimas tesis sobre "las neuronas espejo", que son las que se pondrían en marcha en la imitación.

y, aunque no lo he leido, el libro de Javier Gomà, presidente de la fundación March, "Imitación y experiencia".

espero no abrumarle. saludos.

procopio dijo...

lo de Gomà está en Pre-textos. le dieron el premio nacional de ensayo.

sobre el cosmos, la idea de mundo, me parece que ahora me quedo con la de Kant o con la de Spinoza.

saludos.

Horrach dijo...

José David, muchas gracias. Un placer tener por aquí a un futbolero, nos vemos en el planeta Axel.

Hola Procopio. ¿Usted ha leído el libro de Dick que cité ayer, el 'Ubik'?
¿Podría darme más pistas sobre eso que dice de las 'neuronas espejo', que me interesa mucho. ¿Puedo encontrar algo en castellano?
Gracias también por la referencia del libro de Gomá, no lo conocía.

Por cierto: un cariñoso saludo desde el Subsuelo a Traci Lords, que cumple añitos hoy, 39.

lean dijo...

Hola, el nombre del blog lo decidimos con unos amigos en relación al sentido astrónomico del término por que nos llamó la atención esos peculiares baches espacio-temporales en el espacio exterior, aunque debo aclarar que de astronomía no se nada.
Cuando quieras pasar a curiosear lo que escribimos estás invitado.

Bartleby dijo...

No hay creación, ni siquiera pensamiento coherente, sin obsesión. Pero el paranoico es esclavo de un plan ajeno (incontrolable por él) en tanto que no le queda margen de realidad, referencias, dada su subjetividad extrema, totalitaria.

Creo que la diferencia entre el neurótico (obsesivo) y el paranoico es algo más que de grado e intensidad. Hay un salto cualitativo: la pérdida de realidad, es decir, de la virtualidad externa al sujeto.

De nuevo, saludos cordiales, Horrach.

Horrach dijo...

Hola Bart.

Yo creo que el plan del que permanece cautivo el paranoico no es ajeno, sino precisamente muy propio, pues surge y se construye a partir de su subjetividad desdoblada (que el desdoblamiento sea percibido como real por el paranoico eso es problema del mismo).

Cuando digo que alguien normal y un paranoico somos iguales es porque todos estamos aquejados de lo mismo: la enfermedad del yo. La identidad es lo primordial en nuestra vida, y para el paranoico se convierte en lo único existente.

saludos

Anónimo dijo...

HOla! Acabo de encontrar este blog. Estoy buscando alguna edición del Libro de Capanna, "El sentido de la Ciencia ficción". Este año se reeditó acá en Argentina con el nombre de "Ciencia Ficción; Utopía y mercado", pero está muy caro para mi bolsillo. Por ahí alguien sabe de algún usado.
Saludos a todos, gracias!

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