(artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)
Tal vez porque soy Libra, me atrae el tema de las balanzas y los equilibrios, las oscilaciones y la tensión hacia los extremos; todo lo que supone la gestión del caos. Es de actualidad esta semana el economista Ángel de la Fuente, prestigioso investigador del CSIC y experto en flujos económicos entre Comunidades autónomas. A él le ha encargado el Ministerio de Hacienda un estudio en profundidad de las balanzas fiscales, con el objetivo de ahondar en sus entrañas para obtener unos resultados fiables sobre el equilibrio financiero entre regiones. De alguna manera se trata de contestar al griterío del “Espanya ens roba!”, pero no desde la ideología sino mediante datos contrastados. Frialdad técnica vs apasionamiento demagógico, gracias a una nueva metodología que profundiza en el tema analizando 350 indicadores.
En las críticas al sistema de financiación de las Comunidades llama particularmente la atención algo que se repite desde Cataluña: “el Estado debe devolver a cada Comunidad lo que ésta ha aportado”. Es decir, la más absoluta negación de los impuestos y la redistribución de la riqueza, el acostumbrado que pague más aquel que más tiene. Lo más chocante es que estas soflamas se enuncien, en muchos casos, desde posiciones de izquierda, porque, que yo sepa, el discurso especialmente entregado a la crítica de los impuestos era el neoliberal. Pero España, fruto de la desorientación que nos caracteriza, es el paraíso de las paradojas disparatadas.
Sin embargo, eso no quiere decir que el sistema actual de financiación (puesto en marcha por Zapatero en 2009) sea equitativo. Como reconoce De la Fuente, con datos en la mano, la redistribución para que las comunidades más pobres entren en un cierto umbral de equilibrio con las más ricas se ha pervertido de alguna manera, porque resulta que hay regiones deficitarias, como Extremadura, que disponen de un 25 % más de financiación por ciudadano que, por ejemplo, una comunidad más rica como Valencia. De la Fuente incluye en el primer grupo también a Cantabria o La Rioja, y en el segundo a Murcia o Castilla La Mancha. La región más crítica con este sistema, Cataluña, casualmente no está siendo perjudicada sino que se mantiene en la media nacional. Así que adiós al “expolio”. Eso por no hablar de la situación de Euskadi y Navarra, que gracias a sus Conciertos económicos, basados en fundamentos predemocráticos (los fueros), juegan en otra competición, porque disponen aproximadamente del doble de financiación que la media. En este último caso, lo extraño es que casi nadie critique esta ventaja desorbitada, y sólo UPyD fracture la unanimidad defendiendo una idea de equidad entre ciudadanos y comunidades autónomas.



