martes, 19 de junio de 2007

LA METAFÍSICA COMO SISTEMA


“La contradicción interna por la que pasa toda la historia de la metafísica consiste en que esta disciplina, que pretende ser la instancia suprema, inapelable, para el problema del ser’ y de la ‘verdad’, no ha sido todavía capaz de crear dentro de sus propios dominios una norma de certeza” (Ernst Cassirer, Kant, vida y doctrina).

Cassirer recuerda, en este sentido de imposibilidad de alcanzar precisamente esta verdad esencial, la multiplicidad de sistemas que han existido en la historia de la filosofía, cosa que alejaría, al menos en cuanto a los resultados, a la metafísica de la ciencia, caracterizada por una mayor unicidad objetiva.

Por una lado, concedamos a Cassirer la razón en el sentido de que la metafísica no es una ciencia, pero puntualizando algo importante, y es que no es ciencia ‘empírica’, pues su saber es de una naturaleza diferente al de la ciencia empírica. Por otro lado, resulta muy significativa esta multiplicidad de sistemas y, sobre todo, la pretensión de erigirlos. Hay en esa idea, en ese tipo de proyecto, un intento, no ya de alcanzar la verdad, sino de convertirla en algo propio, en algo que es exclusivo del determinado pensar (y del ‘pensador’) que ha puesto en marcha este sistema concreto. Esta pretensión, de raíz ‘identitaria’, nos puede aportar enseñanzas significativas, por lo que implica de aparición de principios como el de clausura o exclusión. La idea de sistema surge en un modo de pensar entregado al pathos de dominio de lo real; se pretenden certidumbres y un manejo de las mismas bajo un determinado plan general.

Es sólo a partir de Heidegger cuando la pretensión de sistema queda relegada de forma decisiva (al menos en el terreno de las ideas, porque los filósofos no han dejado de seguir generando sus propios sistemas autosuficientes), en beneficio de un tipo de hacer filosofía más encaminado hacia lo hermenéutico. Es verdad que el propio Heidegger, en sus inicios, también pretendía articular un sistema personal (como Hegel o Hüsserl, etc.), pero la manera cómo se finalizó Ser y tiempo echó por tierra su pretensión, que ya nunca fue recuperada en los mismos términos estructurales.

Para la metafísica la verdad se interpreta como certeza, como un proceso que tiende a la clausura de toda interrogación y al fijamiento de toda indeterminación. Por tanto, esta certeza no es más que la de lo propio, la del sí mismo, en suma, de lo que se inicia todo movimiento del pensar. En esta dinámica, la pregunta por el ser heideggeriana queda desterrada, incluso como tal pregunta desterrada. La metafísica sería, en palabras de Heidegger, "la fundación de la verdad bajo simultánea privación de lo verdadero".

Como curiosidad final, Hegel tenía un criterio muy diferente al de Cassirer sobre la proliferación de sistemas filosóficos. Para Hegel este hecho no indicaba otra cosa que el “desarrollo progresivo de la verdad”.

Sobre los 'criterios de certeza' a los que apunta Cassirer, mejor hablaremos en otra ocasión.

(imagen: Ernst Cassirer)

sábado, 16 de junio de 2007

LA MUJER CTÓNICA (4)


FEMME FATALE

Retomo la saga ctónica con una carta al director que guardo desde hace casi diez años. La escribió un tal Rafel Miquel al Diario de Mallorca. Traduzco del mallorquín:

“La columna del amigo Matías Vallés del otro día, Eva, búscate otro Adán, con la referencia a la mítica ‘Natalia del Xampanyet’ [el Xampanyet era un conocido bar palmesano], me retrotrae de golpe a una etapa de la noche de Palma eufórica por culpa del millón de copas atrasadas que se habían acumulado después de años sin abrevaderos como toca y pletórica de mestizaje intergeneracional. Como barman de la época y, por tanto, testigo de primera barra, lo puedo asegurar. Sobre el sugeridor artículo, sólo una coincidencia, una observación y una alternativa. Creo en la existencia real de ‘femmes fatales’ y que las más fatales son aquellas que atacan con los ojos, como Eva, como Natalia. La única ventaja de caer en sus zarpas (además de tener la oportunidad de conocer el cielo y el infierno en primera fila y por el mismo precio) es que nunca te puedes llegar a plantear cuando lo dejas correr porque antes de que puedas pensarlo ya estás despedido. Técnicamente, Natalia no servía copas en el Xampanyet, pero este es un dato secundario porque el bar estaba situado de lleno dentro de su jurisdicción, La Lonja, donde causó estragos tanto delante como detrás de la barra. “Los miro a los ojos y se funden” era su divisa y juro que no exageraba. El odio que inspiraba entre las de su sexo no era más que la confirmación de su autocracia bifocal. En fin, la alternativa a la venda en los ojos que aconseja Matías para evitar a las Evas del mundo, a la manera de los tapones antisirenas de Ulises, podría ser pensándolo bien la sumisión, a la manera de Sacher Masoch. Más allá del barriobajero masoquismo de correajes y látigos, en la novelita La Venus de las pieles, Masoch nos ofrece una receta para ligar la diosa intocable a nuestro destino consistente en renunciar a la propia voluntad y ponerse contractualmente en sus arbitrarias manos. De hecho, un formulario de ‘contrato de sumisión’ inspirado en Masoch circuló de mano en mano durante aquellas noches sin que nadie, que yo sepa, se atreviera finalmente a firmarlo. Recuerdos aparte, la venganza y el consuelo nos llega cuando la estadística corrobora que dentro de las panteras más salvajes late siempre el corazón de una ama de casa que se esfuerza por demostrar a sus víctimas lo bien que le salen las croquetas”.

miércoles, 13 de junio de 2007

LOS LAMED WUFNIKS


Hay en la Tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso en otra región del planeta que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. Si no fuera por ellos Dios aniquilaría al género humano. Son nuestros salvadores y no lo saben.

Esta mística creencia de los judíos ha sido expuesta por Max Brod.

La remota raíz puede buscarse en el capítulo dieciocho del Génesis, donde el Señor declara que no destruirá la ciudad de Sodoma, si en ella hubiere diez hombres justos.

Los árabes tienen un personaje análogo, el Kutb”.

El libro de los seres imaginarios, Jorge Luis Borges.


La pregunta es: ¿
hay alguien imprescindible? Lo que ejemplifica el caso de los Lamed Wufniks es que la voluntad (más que la conciencia) de una subjetiva superioridad es siempre algo negativo, y tal vez sea por lo que implica de pretensión de dominio sobre los demás. El que se pretende Lamed Wufnik, el que desea para sí la condición de elegido, en el simple movimiento de desearlo invalida esa condición, porque la voluntad de dominio es lo que lo determina. Todo aquel que pretende sacralizarse es alguien del que se debe escapar o, al menos, protegerse. Sólo alcanzará una condición de superioridad al nivel descrito en el texto aquel que no desee esa misma condición. Tampoco es cuestión de que el elegido deba ser humilde de por sí, pues eso ya sería pretender algo, y no va por ahí la cuestión. Una vez más, el espíritu se manifiesta donde quiere.

domingo, 10 de junio de 2007

NOTICIAS DE PRENSA


Servidor colecciona desde hace años extrañas noticias aparecidas en prensa. Aquí una muestra:

Encuentran un feto en el abdomen de un hombre’.

La pega de estas noticias que colecciono es que son excesivamente breves, apenas dos o tres líneas, de modo que se me escapan siempre los detalles. Aunque, bien pensado, eso puede hacerlas más interesantes; les da una sutileza particular, como si fueran hai-kús de la información.

Bueno, pues resulta que unos médicos chinos extrajeron del abdomen de un hombre de 28 años un feto osificado. El bicho se encontraba dentro de un quiste de 6 kilos. Lo más fascinante es la deducción de los galenos sobre el origen del ‘alien’: “el feto debió ser un gemelo del paciente que no evolucionó y se convirtió en su parásito”. Tremendo. Puro David Lynch (o mejor: puro David Cronenberg).

Otra noticia lynchiana, y, sin embargo, real:

Una mujer inglesa tenía una araña viviendo dentro de su oído’.

Resulta difícil no marearse al leer este titular. La noticia es corta pero está escrita con el pulso de un Poe. La mujer llevaba tres días sin poder dormir y acudió al médico para tratar de conocer el motivo de su desasosiego interno. El doctor le encontró la angustia en su oído: “con la otoscopia pude comprobar, horrorizado, que una araña bastante grande se había escondido cerca del tímpano”. Después, con la ayuda de una jeringuilla, pudo extraer la araña del interior de la paciente. Pero cuando parece que en la noticia el horror ya ha sido reducido, todavía nos espera una espeluznante prolongación, un viraje de auténtico pánico: el médico aclara que aún debe vigilar a la paciente porque..."el artrópodo era hembra y pudo haber dejado huevecillos fertilizados"(!!!!).

To be continued...

jueves, 7 de junio de 2007

KAFKA Y PEREC (CON KIERKEGAARD AL FONDO)


“No es necesario que salgas de casa.

Quédate junto a tu mesa y escucha atentamente.

Ni siquiera escuches, espera solamente.

Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio.

El mundo se te ofrecerá para que le quites la máscara, no tendrá más remedio, extático se retorcerá a tus pies”.


Palabras de Franz Kafka
recogidas en sus Reflexiones sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza y el verdadero camino, y recogidas años después por el novelista Georges Perec como cita previa para su libro Un hombre que duerme. Fabulosos ambos libros (el de Kafka lo recoge su volumen Cuadernos en octavo), brillantes ejemplos de psicología del subsuelo. ¿Desconfianza de la voluntad humana y de los deseos que pone en marcha? Es posible. En cualquier caso, se trata de una idea recurrente en Kafka, que comparte con la lectura que Kierkegaard realizó sobre la historia bíblica del sacrificio de Isaac (Temor y temblor). "Quien busca no encuentra, pero quien no busca es encontrado".

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