El Museo Bíblico, seguramente el más misterioso de Mallorca y sin duda uno de los menos conocidos, está a punto de cumplir un siglo de historia. La poca gente que sabe de su existencia lo conoce como 'el museo de la momia', por la momia egipcia que alberga (foto, que se amplía al clickarla), aunque muchos de ellos no lo han visitado nunca, lo que es una pena, porque no tiene nada que envidiar a otros más conocidos. El padre Paco Ramis, el principal responsable del lugar, es quien, con su enorme erudición, se encarga de guiar a los visitantes mostrándoles los misterios y hallazgos que alberga este museo que sólo abre sus puertas a las visitas concertadas con antelación.
El enclave para este recinto resulta muy adecuado, en pleno barrio antiguo de Palma, en el edificio del Seminari Vell, rodeado de las angostas y centenarias calles que formaron parte del Call (barrio) judío de la ciudad. Me enteré hace un tiempo que el Museo Bíblico fue creado en 1913 por el obispo Pere Campins y por el rector del seminario, el padre Bartolomé Pascual Marroig, y la idea que lo puso en marcha fue muy clara: dar a conocer el entorno cultural e histórico en el que surgió la Biblia. En esta labor fueron estimulados por el Papa Pío X, cuya carta de apoyo a la idea forma parte de las piezas de la colección. El museo no sólo tiene una función divulgativa para el público en general, sino que también es un ámbito de estudio de la Biblia por parte de los nuevos seminaristas y un centro de investigación en el cual se traducen y analizan los restos arqueológicos albergados en el lugar y se publican los resultados en revistas especializadas. El material que alberga el lugar alcanza a 11 idiomas diferentes, algunos de ellos completamente olvidados ya hace siglos: latín, griego, hebreo, arameo, egipcio, ugarítico, siríaco, hierático, demótico, jeroglífico, acádico y neosumerio. Todos ellos han sido descifrados y traducidos por Paco Ramis.
El centenario museo alberga 750 piezas originales y se divide en cinco secciones diferentes, aunque todas están reunidas conjuntamente en la misma sala:
1. La parte de ciencias naturales, donde se exhibe una muestra de un herbario de Palestina, junto a una colección de minerales de la misma región.
2. La de egiptología, que consta de la momia, colecciones de sellos, ungüentarios y papiros.
3. La de asiriología (es decir, de la antigua Asiria): maquetas y tablas cuneiformes.
4. Israel: historia del antiguo Israel, vitrina de la Biblia, maquetas de ciudades de la época, etc.
5. Iglesia antigua de Mallorca: con piezas de iglesias de los siglos III y IV.
El objeto estrella de este museo tan especial es, sin duda alguna, la momia egipcia del siglo I a.C., regalada por el Mandato Británico, y que pertenece a la última Dinastía. Su cuerpo, vendado con páginas del Libro de los Muertos, se exhibe dentro de una vitrina de cristal junto al sarcófago que lo albergaba. Conocemos detalles de la vida del hombre momificado gracias a los jeroglíficos del citado sarcófago, descifrados por el propio personal del museo, con Paco Ramis a la cabeza: se trata de un joven de 16 años, de nombre IRT-HOR-RU, cuya momificación debió ser una especie de premio honorífico, dado que en esa época estos rituales eran una costumbre decadente. Frente a la vitrina de la momia se ofrecen a la vista una colección de papiros egipcios de la época del Imperio Romano (Imperio Medio), pertenecientes al Libro de los Muertos, que son los más antiguos que hay en España.
Justo en el centro del recinto museístico puede verse una vitrina en pared de considerables dimensiones dedicada a la Biblia, en varios formatos: una Torah (el Pentateuco de la Biblia) en pergamino de la Edad Media, donada por el pueblo judío en 1946. También podemos observar en la misma vitrina varias Torah en tamaños mucho más reducidos, unas biblias políglotas (en latín, griego, arameo, hebreo y siríaco) y un facsímil del ‘Códice Vaticanus’, el Nuevo Testamento en griego cuya copia original del siglo IV, la más antigua del mundo, se guarda en el Vaticano. A un lado tenemos también una ‘mennorah’, el candelabro judío cuyos siete brazos deben estar encendidos cuando se lee el texto sagrado.
La pieza más importante para Ramis, arqueológicamente hablando, es una de cerámica que data nada más y nada menos que del 6500 a.C., es decir, de la época del Neolítico Cerámico. Junto a esta joya que es anterior al torno, se sitúa otra pieza de cerámica milenaria, concretamente del 3500 a.C., perteneciente a la época del Bronce Superior. En una vitrina cercana podemos ver otra pieza milenaria, concretamente una punta de flecha de hueso de animal que data del Bronce Antiguo, del 4500 a.C. Estos tres objetos son con mucha diferencia los más antiguos de todo el museo. Otros objetos muy valiosos que pueden ver todos los visitantes son, entre otros, el único fragmento que queda en Mallorca de la iglesia de Cas Frares de Santa María, basílica paleocristiana descubierta a inicios del siglo XX y que es la más antigua de Mallorca (siglo IV). También hay que destacar unas tablas cuneiformes egipcias, que datan del 2300 a.C., que llevan inscritas oraciones y plegarias en las que se pide la ayuda de los dioses. Pertenecen a la época neosumeria, es decir, a la III Dinastía de Ur, ciudad mítica de la Biblia por ser la cuna del patriarca Abraham.