miércoles, 11 de noviembre de 2009

SIX - THE BLACK HEART PROCESSION

Se ha publicado este pasado octubre el disco Six, la sexta y nueva entrega de 'la procesión del corazón negro', proyecto encabezado desde 1998 por Pall Jenkins y Tobias Nathaniel. En cierta forma, Black Heart Procession (BHP) vuelve a sus orígenes, en lo que tiene que ver con titular un disco con el número correspondiente al orden de salida (el cuarto se titulaba Amore del Tropico y el quinto The Spell), y con la originalidad musical recuperada. Las dos últimas entregas de BHP eran bastante buenas, muy superiores a la media en este tipo de grupos, pero, a mi juicio, quedaba por debajo de la inspiración y originalidad de los tres primeros trabajos de larga duración (titulados 1, 2 y Three). Se notaba que cada día estaban más cerca de un estilo mainstream, más accesible. Pero en el caso de Six (disco que cuenta con una edición gráfica muy lograda, repleta de cruces, cementerios, ahorcados y demás parafernalia lúgubre tan querida por BHP) se recuperan las esencias, el fuego purificador y doloroso que puso en marcha todo el proyecto, aunque combinadas para abrir caminos que antes apenas habían transitado (como la pieza Suicide, de una dureza 'militar' similar a lo que suele hacer Nine Inch Nails).



También se vuelve a cierto patrón narrativo. Si en Amore del Tropico se narraba minuciosamente y por entregas el caso de un crimen pasional, en este caso se pone en marcha una historia psicológica personal en 13 canciones, el final de una relación y los momentos que en ella se juegan. Tras el inicial y soberbio When you finish me (arriba), pieza insólita en el álbum, que señala la ruptura, la escisión proyectándose en la carne, la herida en la mente del narrador, se discurre por pasajes de fondo depresivo aunque la confección recurra a un estilo entre irónico y pop, bastante similar a algunas canciones de Nick Cave (como Red right hand, o todo su último album, Dig, Lazarus, Dig!!!). De este estilo encontramos unos tres ejemplos, como son Rats, Wasteland...



... o Heaven and hell.



Como dice el mismo título de una de las piezas finales, se trata de un regreso al subsuelo en toda regla, de un hundimiento en terrenos ya conocidos para BHP (a nivel personal y musical), aunque recreados de una manera diferente, manejando recursos a los que han sacado bastante jugo. Liar's ink y Drugs son buenos ejemplos de ello de esta tristeza subsuelítica.



El álbum se cierra con la que para mí es su mejor pieza, una recapitulación subsuelítica que conecta más con el estilo de los tres primeros trabajos de BHP, es decir, con una presencia más poderosa del piano de Nathaniel, un mosaico de perturbadoras crepitaciones sonoras y una inflexión más cavernosa en la voz de Jenkins. Se trata de Iri Sulu, una representación del estado de total incertidumbre o ambivalencia al que conduce todo el trayecto del disco. Ya nada se sostiene, ningún punto fijo o terreno seguro; todo cede a nuestros pies. La conclusión es el más absoluto de los desamparos, narrado con tono adecuado por una figura espectral que ya difícilmente puede considerarse humana.

4 comentarios:

Artqwin dijo...

Me encanta, sobre todo la primera When you finish me, aunque la encuentro más consoladora que símbolo de una ruptura. Después me costó un algo acostumbrarme a la segunda Wasteland, demasiado triste para el cuerpo de primera impresión, se me hizo algo insoportable. El comienzo me recordó, la segunda vez que la escuché, a Tom Waits en Raindogs. Otro músico al que merece la pena acostumbrarse. Las demás me parecieron más melancólicas que tristes, creo que en la melancolía se esconde un placer que no hay en la tristeza pura. Me encantó Drugs también. Gracias otra vez. Voy a llenar el armarito de los CDs.

“Hasta el silencio tiene sus texturas cuando se llena de mensajes coloreados, se puede decir te quiero sin pronunciar una sílaba y despedirte cuando está escuchándose hola. Pero es imposible ocultar la melancolía del que tiene sin tener toda la nada del mundo, ni tampoco pueden apagarse de un soplido las llamas que han quemado tan profundo un bosque de abedules que no saben consumirse”. (Rigaut)

Johannes A. von Horrach dijo...

El elemento que más trabaja la música de BHP, creo yo, tras 6 discos de larga duración, varios EP's y decenas de piezas sueltas, es claramente la melancolía. Son unos magos recreando músicalmente este sentimiento. En cuanto a las reminiscencias de Waits, también estoy de acuerdo: es uno de las inspiraciones que en alguna entrevista ha citado Jenkins. En la primera pieza del que para mí es su mejor trabajo, el ep 'Fish the holes on frozen lakes', esa influencia es más nítida que nunca.

saludos

Anónimo dijo...

Hola amigo,
Al final he conseguido salir de mis catacumbas mentales y me he decidido a escribir en tu blog y compartir - o discutir- opiniones y gustos musicales.
El motivo no podría ser mejor que hablar sobre ese maravilloso grupo que es The Black Heart Procession y de éste, su sexto álbum en particular.
Como bien destacas lo que mas me ha atraído del disco, independientemente de apreciaciones estrictamente musicales, es la vuelta a sus orígenes. Aunque quedarnos en esa afirmación quizás sería minosvalorar esta obra.
Si en sus tres primeros discos encontramos mucha, muchísima melancolía, aquí encontramos o encuentro -no quisiera generalizar-
mucha "olor" a muerte, a cielo y a infierno. Las letras son breves, sintéticas y obsesivas. Uno tiene la impresión de que es claramente intencionado y no una falta de inspiración.
Sobre la elección de temas favoritos no sabría con cual quedarme. Hay momentos que disfruto unos y otros momentos que disfruto con los que antes había dejado apartados...
En fin, lo considero una pequeña obra maestra a la que los críticos no han sabido ni sabrán valorar en su justa medida, pero quizás eso sea lo de menos. No creo que sea una música para todos los paladares ni para todas las "almas".
Nos contentaremos con disfrutarlos sus fieles seguidores como tú y como yo.
PD: Disculpa la tardanza

Johannes A. von Horrach dijo...

¡Hoooooombre, albricias! Al fin intervienes, Nando, ya sabes que una intervención tuya en una entrada sobre BHP, grupo que providencialmente me descubriste allá por enero-febrero del 2002, es algo muy valioso y valorado en este subsuelo. Si de mí dependiera, ya tendrías el cielo ganado por ello.

Sobre las letras de BHP: ya sabes que las suelo encontrar excesivamente sintéticas (a veces añoro la verborrea de Nick Cave), pero en este caso esa parquedad tiene más sentido que nunca, porque se encuentra al servicio de una idea de sequedad mortal muy marcada a lo largo del disco. Como tú dices, el 'olor a muerte, a cielo y a infierno' es algo que deja sin palabras, sin aliento, y, si acaso, uno sólo puede formular mantras subsuelíticos.

un abrazo muy fuerte, querido amigo (por cierto: que sepas que servidor y determinado cuñado no nos hemos olvidado de cierta fecha. Cuando te veamos te daremos el obsequio que merece tal fecha. ¡Coño, que te hemos hecho un regalo!)

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