domingo, 24 de mayo de 2009

LA ANTIPOLÍTICA: NOMOS Y PHYSIS


Encontrarse sumido en plena campaña electoral, en este caso al Parlamento Europeo, tiene la ventaja de que el páramo de mediocridad por el que se desangra la política española es más evidente que nunca. La reflexión no aparece, substituida como está por una dinámica sectaria cuyo único fin, cuya sola propuesta supuestamente política, consiste en la demonización del adversario. Verdaderas propuestas, debate de fondo, nada de nada. La política queda así reducida a cuatro clichés ideológicos y un espíritu manifiestamente sectario. ¿Fin de ciclo?, como apunta Delgado-Gal.

Sin embargo, esta situación no es realmente anómala, sino que responde a cierta evolución histórica de la política moderna. Como señala Geoffrey Bennington, en las páginas de su libro Jacques Derrida (ed. Cátedra), "en el pensamiento político moderno el deseo del nomos es unirse a la physis". Si el nomos, la ley que instaura y funda la comunidad política, precisa para formarse de la separación de la physis, la dinámica de la política moderna, desde la Revolución Francesa, nos conduce al regreso hacia el origen preterido: la fusión de ley y naturaleza, la idealización de la segunda unida al hundimiento de la primera, la contingencia de las leyes políticas transformadas en necesidad natural. De esta forma, la política moderna busca el fin de sí misma, el punto y final del mismo 'hacer política', del reflexionar de acuerdo a la cosa pública, etc.; se pretende el que ya no haya política, el que todo vuelva a un supuesto momento natural y originario en el que desaparezcan todos los conflictos (y no precisamente por llegar las partes a un consenso, sino por la eliminación, explícita o implícita, del rival y sus principios). La finalidad consiste en encerrarse alrededor de la propia certeza, barrer al adversario y que al final ya no haya nada más que Nosotros; "las grandes doctrinas políticas proyectan el fin de la política como un estado casi natural reencontrado" (Bennington).

En España todos los partidos participan de este esquema de finiquitar por la fuerza una tensión (la intrínseca de la política) que no se puede resolver (en palabras de Derrida, sería 'indecidible'), salvo UPyD. Los nacionalistas, a la vanguardia, nunca han tenido otro programa que esa reducción de lo político al Orden Originario, al Uno, con todo lo que implica de irracionalidad y exclusión de la diferencia, mientras que PSOE y PP han aprendido a manejarse bajo estos principios viscerales (todo sea dicho, el primero con mayor destreza y agresividad que el primero. Basta echarle un vistazo al contenido de sus videos electorales si queremos encontrar algún ejemplo). En UPyD, en cambio, la política está más viva que en ninguna otra parte, pues la ideología (es decir, la sacralización de los propios dogmas) todavía no ha conseguido ahogar el mismo hacer política. Su apuesta por la transversalidad es, en gran parte, una afirmación de la política misma en lo que tiene de escisión de la dualidad nomos-physis, esa dualidad que el resto de partidos, de una o de otra forma, insiste en mantener unida y blindada.

7 comentarios:

xedis dijo...

Excepto para lo que se refiere al Estado-nación que universaliza el Estado como negación del poder civil, es decir como negación de la negación a partir de un resto originario: la comunidad inicial, inmediatez recuperada.En el caso eque nos ocupa: universalización a partir del resto originario imperial/español.
Estaría UpyD por la labor de asumir algo así como un continuum -sociedad civil a escala europea donde el poder civil(el derecho y todo lo demás) no fuera expresión de otra cosa que la negación de cualquier comunidad, es decir donde los cortes de soberanía compartida no fueran expresión de un estado/nación frente a otro estado nación? Por favor Horrach no me conteste por usted sino si de verdad cree que UPyD sabe de qué va la cosa...

Horrach dijo...

El que me parece que no sabe de qué va la cosa es usted, Xedis, que tiene un buen cacao en la cabeza. Primero, que eso de la 'comunidad inicial' es una ficción, algo que no puede ser recuperable porque en sí jamás se ha dado como tal (este planteamiento 100 % rousseauniano ya lo desestimó contundentemente Derrida hace bastante tiempo). Y segundo, usted lo plantea todo en términos de 'comunidad' (o de nación, uno de sus sinónimos), y en UPyD el sujeto de derecho no es la comunidad sino el individuo, concretamente el ciudadano. Pero eso no lo defiende únicamente UPyD, sino servidor también, junto con el republicanismo habermasiano y el liberalismo rawlesiano.

saludos

koolauleproso dijo...

A mi me parece que no eres muy imparcial que digamos (nadie lo es, ni eso es requisito de nada, por otra parte) pero excluir a UPyD del sectarismo y mediocridad que domina la campaña electoral europea me parece parcial y falso. Yo, lo sabes, el 7 de junio (creo que ese es el día) pienso mantenerme prudentemente alejado del colegio electoral que me corresponde. Sabes que de tu partido, aprecio alguna cosa (su laicismo radical y, en ciero modo, su antinacionalismo-que¡Ay! me parece insuficiente, al no extenderse al nacionalismo español-).
De todas maneras, me pareceis un partido simpático, al que, al haberme quedado yo sin partido-la desaparición de IU parece irreversible-, podría yo votar, pero no lo haré, pues no me pareceis suficientemente coherentes, por razones que creo haberte ya explicado

Horrach dijo...

Ya lo hemos hablado en alguna ocasión, Koolau, pero insisto: si el líder de UPyD fuera otra persona que Rosa Díez, que te cae muy mal, no tendrías tantos problemas en votar a este partido.

En cuanto al contenido de lo que dices: precisamente creo que UPyD es más 'coherente' que PSOE, PP e IU, pues, a diferencia de éstos, su programa no cambia en/para cada comunidad autónoma. El proyecto es el mismo. Sobre lo que dices del supuesto 'nacionalismo español', no sé a qué te refieres. Dime, si puedes, alguna declaración o proyecto concreto de UPyD en el que se vislumbre una clara defensa del nacionalismo español. ¿No será, si acaso, que hoy en día llamamos 'nacionalismo español' a cualquier cosa que se enfrente a los privilegios de los nacionalismos catalán, vasco y gallego?

Y sí, efectivamente, Izquierda Unida está muerta y falta poco para su entierro. El PSOE está encantado con la labor del que ha sido su enterrador estrella, el doctor Llamazares. Imagino que recibirá alguna recompensa por una labor tan lograda, ¿no? A López Garrido lo premiaron bien y pronto.

saludos

koolauleproso dijo...

Pues sí, para el entierro de IU, falta poco, me temo. Y no, seré ingenuo pero no veo al pobre Llamazares recorriendo el mismo camino que López Garrido o, recientísimamente, Rosa Aguilar (esta sí que era la última esperanza de IU). Llamazares ha sido un líder pequeño (en todos los sentidos) y su futuro yo lo asocio más a un "desaparecer sin ruido", subsumido en los crueles destinos de la Historia (aunque sea de la pequeña Historia de la izquierda española).
Y creo que tu con él tienes el mismo prejuicio que yo con Rosa Díez. Pero, en fin, soy de los que piensa que la discrepancia enriquece siempre

un saludo

un saludo

Horrach dijo...

Más que manía, lo que siento por Llamazares es pena. Aunque no es el único responsable de que yo nunca haya votado a IU; lo principal es que el comunismo nunca me ha parecido una opción política defendible. Igual que el nacionalismo. Instintivamente siempre he tenido reservas hacia el modelo comunitarista, en cualquiera de sus formas.

Lo de Rosa Aguilar es de traca. Lo peor no ha sido el cambio de chaqueta, sino el patetismo y la falta de dignidad mostrada por la mujer al decir que le iba a pedir perdón a Felipe González por vincularlo con el GAL...

saludos

Horrach dijo...

Dejo aquí los dos últimos videos de UPyD. Comparen con los del PSOE, o con los del PP...

http://www.youtube.com/watch?v=ibfwsM3CbE4

http://www.youtube.com/watch?v=7iOylGvZI7w

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