viernes, 27 de abril de 2007

CIRCONFESIÓN


“El vocablo crudo, discutirle así lo que es crudo, como si, para empezar, me gustara elevar la apuesta, y la expresión ‘elevar la apuesta’, la jugada de póker, pertenece sólo a mi madre, como si yo pretendiese discutir con él sobre lo que quiere decir hablar crudo, como si me ensañase hasta la sangre en recordarle, como ya sabe, cur confitemur Deo scienti, lo que nos exige lo crudo, y así lo hago en mi lengua, la otra, la que desde siempre me persigue y gira alrededor de mí, una circunferencia que me lame con su llama y que yo, a mi vez, intento rodear, puesto que nunca he deseado sino lo imposible, la crudeza en la que no creo, y la palabra cruda deja que entren en él, a través del conducto auditivo, incluso por una vena, la fe, la profesión de fe o la confesión, la creencia, la credulidad, como si yo tuviera empeño en buscar una disputa con él, oponiéndole un escrito ingenuo, crédulo, que, por alguna transfusión inmediata, apela a la creencia del lector tanto como a la mía, desde este sueño, presente en mí desde siempre, sobre otra lengua, una lengua completamente cruda, un nombre también medio fluido, como la sangre, y oigo burlarse, pobre viejo, no emprendas el camino, no es mañana la víspera, no sabrás nunca, la sobreabundancia de una crecida tras cuyo paso un dique adquiere la belleza de la ruina que siempre poseerá en su propio fondo sepultado, sobre todo la crueldad, otra vez la sangre, cruor, confiteor, (...).

Circuncisión, nunca he hablado más que de ello, tened en cuenta el discurso sobre el límite, los márgenes, las marcas, los pasos, etc., el cierre, el anillo (alianza y don), el sacrificio, la escritura del cuerpo, el pharmakos excluido o retraído, el corte/costura de 'Glas', cortarlo y volverlo a coser, que da pie a la hipótesis según la cual es de eso, de la circuncisión, de lo que, sin saberlo, sin hablar jamás de ello o hablando sólo de paso, como de un ejemplo, hablaba o me permitía hablar siempre, a menos que, otra hipótesis, la propia circuncisión no sea sino un ejemplo de aquello de lo que hablaba, sí, pero yo he sido, soy y seré siempre, yo y no otro, un circunciso".


JACQUES DERRIDA

14 comentarios:

Ojos de Lechuza dijo...

Otro que... también...

Éste perdió su trozo, y ahora, qué nos cuenta... de restos, de despojos, de partes que cayeron por el camino, armó la cosa, y ahora qué nos cuenta...

Horrach dijo...

aclarando: 'Circonfesión' pertenece al libro 'Jacques Derrida', escrito a cuatro manos entre el propio Derrida y Geoffrey Bennington. La parte de arriba de cada página es el texto de Bennington ('Derridabase'), y la de abajo del francés judío, que es autobiográfico.

shalom

Ojos de Lechuza dijo...

Shalom... qué fenómeno, Derrida... debe ser uno de los filósofos del siglo pasado que mejor escribe, ¿no te parece?

Horrach dijo...

De los que yo he podido leer, desde luego. Es muy complicado, pero de estilo menos 'ofuscado' (rabino dixit) que por ejemplo Deleuze. Habría sido muy buen novelista Derrida.

shalom

t. borovinsky dijo...

Si, con Derrida se me hace agua la boca...

Gran selección la tuya.

Saludos,

T.

Sr. Verle dijo...

Horrach: Como deconstructor que soy, en el sentido lato del término en el contexto de su blog, le aplaudo por incorporar a Derrida, pero convendrían extractos de sus propios textos canónicos, a pesar de contar con buenos panegiristas. Opino que más que novelista incluso podría haber hecho el esfuerzo de la poesía.
(P. D. Dése por aludido mañana en el NJ)

Horrach dijo...

Ok Verle, permaneceré atento al NJ mañana (aunque es verdad que tampoco es que vaya a disponer de mucho tiempo). saludos

Sr. Verle dijo...

Horrach: Ya le vi, gracias. Siento que no le guste el jazz, estaba también planteada allí una conexión judeófila y como dice Ud. la clásica relación semántica donde los franceses se han movido como peces en el agua, impostando muchas veces. No así Derrida.
Por cierto las disputas, no sólo filosóficas, de Derrida con Rorty, con Habermas y otros, gozan de gran predicamento.
Si vuelve con Derrida ya hablaremos tras el puente. Un saludo.

Horrach dijo...

Hola Verle. Del jazz sólo me gustan cosas concretas, sobre todo de Miles Davis y John Coltrane, aunque la verdad es que la pieza de Atzmon es muy vibrante.

Con Derrida volveré. De hecho estoy cada día más metido. A partir de mañana tendré más tiempo y tengo que recuperar 'La farmacia de Platón', entre otras.

saludos

Sr. Verle dijo...

Horrach: Con los que cita ya tendríamos bastante.
Estupendo el fármaco homeopático, también utilizado por Hölderlin en algun poema.

El Pez Martillo dijo...

Yo también tendría que ponerme con la farmacia, pero no veo el momento.

Horrach dijo...

Amigo Pez,

creo que ya le dije en su momento que este texto de Derrida (por lo que llevo leído) puede ser fundamental para su tesis. Ahora que yo voy a retomarlo donde lo dejé le animo a que también lo lea y así vamos sacando cosas en paralelo en los dos blogs. ¿Le parece?

john searle dijo...

Los trabajos de Derrida son deshechos filosóficos

Horrach dijo...

Si acaso serán 'desechos', ¿no?

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