Aprovechando que ésta es la entrada número 400 de este blog, anuncio lo que ya he comentado en Facebook: el doctor Von Horrach estrena libro este próximo mes de junio. Por el título, Disecciones, los lectores con sexenios de este blog recordarán que se trata de los artículos que fue escribiendo durante 2006-09 en la revista electrónica Kiliedro, que para la ocasión han sido minuciosamente reelaborados. La editorial que se ha atrevido a publicar este libro es Sloper, dirigida por el poeta y novelista Román Piña Valls, a quien agradezco su confianza (y admiro su temeridad). Les mantendré informados.
HORRACH

viernes, 17 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
MI CASA
Éste que ven es el futuro hogar del doctor Von Horrach. Con vistas a la Serra de Tramuntana. Silencioso y con buena compañía.
Se trata de la tumba familiar en el cementerio de Palma de mi abuela paterna, madò
Jaumeta Pou Vadell, que acogerá mis restos calcinados cuando toque.
sábado, 20 de abril de 2013
DIARIO DEL SUBSUELO (12): DE ACANTILADOS, MOMIAS Y TANATORIOS
Este año se cumple el centenario de la fundación del misterioso Museo Bíblico de Palma. Se le conoce principalmente por albergar una momia egipcia del siglo I a.C. (Irt-Hor-Ru, en la foto de arriba), regalada por el Mandato Británico al obispo Pere Campins (fundador del museo), pero conserva también materiales y documentación relacionados con la historia bíblica (alberga también una enorme Torah o una pieza cerámica del Neolítico).
Dos semanas antes de que se instalen unos quitamiedos en la carretera que bordea el acantilado, un chico de 22 años se lanzó el pasado martes con su coche desde el Cap Blanc, el paraíso del suicida motorizado mallorquín. En el video podemos ver las minuciosas labores de rescate del cadáver, aunque los restos del coche quedan abajo: son ya 10 los automóviles que permanecen en el cementerio del Cap Blanc, 8 sobre las rocas y 2 dentro del agua. ¿Este chico habrá sido el último de una larga lista?
Podéis encontrar en el tanatorio más cercano el nº
99 de la valiosa revista Adiós. Este bimestre se titula Valencia,
lugar donde se celebrará en mayo la XII edición de la feria Funermostra
(Feria internacional de Productos y Servicios funerarios),
y entre otros aparecen reportajes sobre los cementerios británicos de
Canarias o la columna romana de Trajano, una entrevista a la Concejala
de Cementerios de Valencia o una reflexión sobre la muerte de Cleopatra,
sin olvidar la convocatoria de los concursos de 'Tanatocuentos' y de
'Versos para la muerte'. Si no queréis acercaros a ningún tanatorio
podéis conseguir el pdf de esta edificante revista desde la página web.
Hoy sábado se cumple un año de la defensa de mi tesis. Se supone que episodios de esta naturaleza permiten la culminación de un trabajo, la cristalización de muchas cosas a varios niveles. Ni dentro ni fuera veo síntomas de eso.
sábado, 23 de marzo de 2013
DICCIONARIO DEL SUBSUELO (6): HOMO SAPIENS DEMENS
(artículo publicado en la revista Kiliedro)
El
pensador francés Edgar
Morin considera, en su obra El
paradigma perdido, que el homo
sapiens es también demens,
pues tanto razón como locura, sabiduría y demencia, son
inseparables ontológicamente desde el momento en que el pensar
humano se articula a partir de la dialéctica dualista
orden/desorden. El hombre es fruto de una esencia compleja y
ambivalente, fruto del pánico que provoca la certeza aplastante de
la muerte, y en ella el delirio caótico y la locura destructiva no
pueden ser circunscritos únicamente a un período evolutivo previo
al civilizado, teóricamente superado. El demens del hombre es
el reverso del sapiens, y la dialéctica de opuestos no es
capaz de resolverse en favor de ninguno de los dos extremos. No hay
punto final a la incertidumbre potencial que caracteriza a lo humano,
y el conflicto seguirá existiendo en la medida en que sobreviva la
especie humana.
La conciencia de la muerte es un momento fundamental, pues supone una
ruptura decisiva, un desgarramiento traumático con la inmediatez
tranquila de la existencia que caracteriza el resto de especies
animales. Con la certeza de que toda vida es perecedera, la finitud
se impone como atributo fundamental de lo existente, con el añadido
de que lo humano siempre se ha negado a aceptar esta finitud, y en
gran parte todo proyecto cultural siempre ha ido encaminado a
erradicar esa certeza bajo el peso de construcciones suprasensibles
con vocación de continuidad. Surge, por ejemplo, la idea de
inmortalidad, articulada por el mito y la magia (a veces también por
la ciencia). Pero todo son vanos intentos de suturar la 'escisión
originaria' (Hölderlin), la que desfonda toda pretensión de
construir identidades fuertes. Desposeído de verdad, el mundo del
devenir se idealiza y trascendentaliza, pero el proyecto mismo de
sustentación de esa realidad artificial sólo puede mantenerse sobre
la clausura, la exclusión y la expiación. El demens, que va
de la mano de lo identitario, surge con especial virulencia en esta
estrategia de búsqueda de una verdad trascendental; ninguna
identidad con vocación de absoluto puede sustentarse si no es
apelando al fondo de violencia excluyente e idolátrica que anida en
lo humano; todo intento de afirmación de algo implica también
directamente su doble, la negación de lo que queda fuera de la
selección, necesario para que la afirmación puede llevarse a cabo.
Fruto de la conciencia de lo escindido, el hombre es un ser devorado
por la ansiedad, la crisis y la neurosis. Su existencia se convierte
en un proceso agónico para articular una identidad que proteja al
sujeto de la devastadora realidad presidida por la certeza de la
finitud. Su negación trascendental de la muerte lo conduce a la
creación de un mundo imaginario poblado de dobles, fantasmas,
dioses, ángeles, demonios, culpables, etc. El hombre no asume la
realidad de la muerte, pero, al mismo tiempo, la conciencia de
inminencia permite la existencia como hombre, como homo sapiens
(demens). Como dice Morin, vemos con unos ojos carentes de
mirada limpia, esto es, mediatizados por todos los 'puentes' que han
intentado e intentan colmar la brecha, llenar la ruptura: paradigmas,
creencias, mitos, magia, ideologías, teorías, thematas, etc.
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viernes, 8 de febrero de 2013
MÁS SOBRE LA PARTITOCRACIA
(artículo publicado hoy en El Mundo-El día de Baleares, p. 17)
Desde
la Transición, el poder de la partitocracia en nuestro país ha sido
inmenso. Ya en los 80 los partidos políticos fueron afianzando sus
tentáculos para controlar cada esfera de la sociedad, desde la
ciudadanía hasta las cajas de ahorros o los medios de comunicación,
pasando por los clubes de fútbol o ciertos sectores económicos
(electricidad, telefonía, etc.). El PSOE inició el trabajo, gracias
al empuje legitimador que parecían conferirle sus sucesivas mayorías
absolutas, pero después se sumaron a la fiesta el PP y partidos
nacionalistas de poder como CiU y PNV. Ahora vemos que todos y cada
uno de estos partidos están inmersos en escándalos tan graves que
en un país serio acabarían con ellos.
Como
señala el ensayista César Molinas, la política española se ha
articulado como si fuera una casta (“élites
extractivas”), a la que no se exige un
determinado nivel académico (por eso siempre he pensado que los
políticos son los principales interesados de que nuestro sistema
educativo sea cualitativamente tan mediocre), y que financia sus
múltiples gastos mediante un omnímodo sistema de captura de rentas,
ya sea saqueando a la clase media o a empresas que están fuera de su
círculo de influencias.
El
resultado es que los políticos han colonizado cada ámbito de la
ciudadanía, interviniendo sectores, mediante pactos con empresas
favorecidas (que luego pagan los favores fichando como asesores a
ex-políticos por cantidades millonarias, casos de Endesa, Telefónica
o Gas Natural), mientras el coste de estas alianzas van a cuenta de
la ciudadanía. Sin embargo, parece que la vida fuera de este dominio
de la partitocracia es más provechoso, porque donde ellos no han
metido su zarpa, es decir, en sectores menos intervenidos como es el
caso del textil, España es capaz de producir un gigante mundial como
Inditex.
En
esta línea, nos encontramos con que los partidos de nuestro
Parlament (PP, PSIB y PSM) reciben cada año 1 millón de dinero
público para sus gastos de funcionamiento (al margen de sueldos y
dietas). Un dinero que, por supuesto, gastan sin un mínimo desglose
público para saber a qué se destina. Son consecuentes con esta
opacidad, pues cada vez que UPyD propone en el Parlamento nacional
una necesaria ley de transparencia, la mayoría de partidos (IU incluido) se unen
para tumbarla. En la opacidad nuestro partidos han vivido mejor que
un león del Serengueti.
Una
diputada de izquierdas trata de justificar el citado ejemplo en la
prensa local asegurando que el funcionamiento de los partidos
requiere de estas ayudas públicas: “Únicamente
con las cuotas de los afiliados sería imposible poder mantener el
partido, hay muchos gastos a los que hacer frente”...
Es evidente, cada vez más, que su sentido de la realidad está
profundamente fracturado, porque si los partidos no tienen dinero
propio para pagar las innumerables sedes que tienen en los pueblos de
Mallorca (esa es otra: ¿Por qué se necesita que haya una sede en
cada rincón?), o para sufragar las mastodónticas y circenses
campañas electorales, es evidente que la conclusión lógica sería
que recortaran gastos, y no siguieran exprimiendo a una ciudadanía
arruinada para seguir con su enloquecido tren de vida.
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