lunes, 21 de julio de 2014

NO CRITICARÁS... DEPENDE


 (artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

Esto no es una ola de calor sino de muerte. Serán cosas de la edad, pero cada vez soporto menos el verano, ese lugar donde se producen más accidentes y asesinatos que en el resto del año, cuando es más fácil ser presa de la agresividad y la tontería. No entiendo por qué gusta tanto, si es un suplicio donde tenemos muchas posibilidades de que nos caiga encima un turista desde el balcón o alguna plaga egipcia. Esta época me vuelvo más irritable de lo normal. Aunque parece que hay algunos que me ganan claramente. Me refiero a una nueva estirpe que se entrega a piruetas paradójicas similares a poner multas en el Gran Premio de Montmeló. Quiero decir que vivimos en la época más gozosamente crítica de la historia, donde nadie se libra de ser triturado en los medios o las redes sociales, pero ahora resulta que algunos de los más incisivos de la clase nos han salido con una piel finísima cuando ellos son el blanco de la diana.
Los últimos gorgoritos de este mantra los escuchamos la semana pasada tras la presentación, frente al Congreso de los Diputados, del manifiesto Libres e Iguales, firmado por Santiago González, Juan Bonilla, David Gistau, etc. Dicen algunos que estas proclamas “fabrican independentistas”. Puede que sí y puede que no, pero lo más llamativo de este mantra es que sea unidireccional, porque todavía no he escuchado a nadie decir que “Mas es una máquina de crear españolistas”, cuando probablemente sea más cierto. Tampoco oigo “no critiques tanto al gobierno de Rajoy porque estás fabricando peperos en cantidades industriales”. O “no te metas con Rosa Díez si no quieres que broten votantes de UPyD hasta debajo de las piedras”. No, la advertencia funciona sólo en las direcciones convenidas. Andrés Trapiello, uno de los firmantes del manifiesto, escribió en su muro de Facebook: “la libertad no crea nacionalistas, los nacionalismos crecen precisamente donde no existe libertad de opinión ni posibilidad de circularla, es decir, en el reino del mito”. Lo que se pretende, en definitiva, es que no se haga frente a ciertos sectores muy movilizados, reduciendo la libertad de opinión a una única corriente.
También está Podemos. Es cierto que algunas críticas a Pablo Iglesias son exageradas o poco inteligentes, pero eso no sucede en todos los casos, porque lo que ha escrito en El País Antonio Elorza es mucho más riguroso y descriptivo. O las entradas del citado González en su blog, donde últimamente se van repasando algunos de los artículos más delatadores de Juan Carlos Monedero, escritos en la web chavista aporrea.org, nombre que claramente homenajea al fair play.

lunes, 14 de julio de 2014

LA RADICALIZACIÓN DE LA UIB

 

  (artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

La prudencia, o su pariente la cobardía, acostumbra a dictar que cada movimiento debe adaptarse al espíritu de la época. Si reina la tensión, hay que tratar de ser cauto y avanzar lentamente. En cambio, superada la vorágine, toca arrollar y ganar terreno cuando la mayoría anda despistada y ocupada en otras cosas. La lógica moral, por contra, estimularía una dinámica opuesta: ser más radical en la época opresiva y razonable cuando las lanzas ya no están en alto. Pero en España no suele ser así. Basta ver lo que defendía el catalanismo durante la Transición y el extremo actual, cuando antes veníamos de una dictadura monolingüe y centralista y ahora vivimos en el Estado de la Autonomías, plurilingüe y descentralizado.
El Departamento de Filología Catalana de la UIB ha seguido este camino gradualista desde el inicio de la democracia hasta nuestros días. Hace poco este diario desvelaba una de las mutaciones de la UIB en materia lingüística. El profesor Joan Miralles reconoció en su momento la existencia de unas modalidades insulares que ahora, sin embargo, niega o restringe. Remontándonos un poco más atrás, a finales de los 80, nos encontramos con otro miembro de este departamento, Josep Grimalt, reconociendo una demanda que justificaría el actual cambio de criterio lingüístico de IB3: si un balear se dirige a un público balear, podría usar su modalidad correspondiente sin ningún problema. Ahora, este departamento rechaza que eso pueda ser así, exigiendo al ente autonómico la aplicación de un estandard de base barcelonesa.
Viendo el trabajo lingüístico ejecutado en IB3 hasta ahora por aquellos becarios seleccionados por la UIB, nos encontramos con que el peso del léxico propio de las Baleares es escaso. Por no hablar de un artículo salado tan demonizado en los últimos lustros que ha llegado a perder su uso incluso en el ámbito que le es teóricamente característico, como es el coloquial. Un tercer profesor de la UIB, Joan Melià, reconocía en una entrevista reciente en Canal 4 que se puede salar perfectamente en la circunstancia de un formato periodístico como aquel. Sin embargo, él no hizo uso del artículo en casi ningún momento. Dijo que “podríamos haber salado”, pero no saló. No quiso. Luego habló de la necesidad de “construir el idioma de los hijos”, olvidando el de los padres o abuelos, plasmación de esa estrategia cada vez más maximalista que pretende la imposición en todos los territorios que usan el catalán de una variante única que progresivamente vaya estrangulando la multiplicidad léxica, sintáctica y fonética del idioma. Es decir, la lengua entendida en clave uniformizadora como propedéutica de una unificación política.

lunes, 7 de julio de 2014

NOTICIONISMO


  (artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

Los insondables (o no tanto) caminos a través de los cuales un suceso se convierte en noticia relevante tienen su aquel. En noticia o en pasto de nuestro ejército de columnistas. El morbo sigue cotizando al alza, por eso lo acaecido esta semana en Magaluf resulta muy noticioso y, al parecer, alarmante, mientras que la muerte del Sant Joan de Ciutadella no interesa demasiado, cuando es algo que se temía desde hace tiempo. Y no me negarán que una muerte es más importante que una irlandesa felatriz en serie.
En política también nos encontramos con cuestiones que de repente se convierten en tema principal de nuestra actualidad. Por ejemplo, la de los aforamientos. Durante unos dos años UPyD ha bregado en la soledad más absoluta para que esta cuestión impresentable sea primero conocida por la ciudadanía y después suprimida por el Gobierno. Incluso llegó a presentar una iniciativa en el Parlamento, que fue saldada con los habituales desplantes y acusaciones propias de nuestro miserable modo de politiquear. Y, sin embargo, resulta que un tema que parecía no interesar a nadie, salvo a esos raritos de UPyD, se convierte en una preocupación generalizada y alarmante. Ahora todos están indignados con los Diez Mil Hijos del aforamiento, todos quieren suprimir este privilegio ya mismo. Lo más irritante, sin embargo, es que muchos de los que ahora se han puesto a la cabeza del antiaforamiento oculten con todo el descaro posible que UPyD fue el responsable de descubrir y plantear la cuestión.
Y de la misma manera que en ocasiones algún tema alcanza cierto estrellato mediático, aunque tarde un tiempo en cristalizarse, en otros casos nos encontramos con que no hay manera de dar relevancia a aquello que claramente lo merece. Me estoy refiriendo al precio de la gasolina en España, que acaba de subir considerablemente justo en el momento de inicio de la veraniega Operación Salida. Muchos creen erróneamente que la gasolina en España es barata, porque se limitan a comparar el precio total con otros países. Pero si quitamos la parte (bajísima) del importe que equivale a los impuestos, el precio puro está en cabeza. A nadie parece preocuparle que tengamos unos impuestos tan reducidos en este caso y que, por contra, el beneficio del sector sea tan elevado. Como tampoco importó demasiado que las petroleras bajaran precios los lunes de cada semana con el fin de engatusar a Bruselas haciendo creer que ese día (el fijado por Europa para tomar datos oficiales) reflejaba la tónica semanal. Algo huele a podrido en las gasolineras españolas y, ¡ojo!, nuestras queridas felaciones pueden estar jugando un papel estelar en este caso.

lunes, 30 de junio de 2014

EN MANOS DE BACO

 

  (artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

No sean tan duros con el fiscal Pedro Horrach. Ustedes no lo entienden, pero yo sí. Y no precisamente por ser pariente suyo (ya comenté en su momento que pertenezco a la rama pobre pero decente de los Horrach), sino debido a mi empatía por los espíritus artísticos y creativos. Horrach es un genio del derecho, un virtuoso de la fiscalía. Por eso él no puede limitarse a ser un gris funcionario, encorsetado bajo maneras mecánicas y abúlicas. No, él es un artistazo. Y de ahí la radicalidad de sus formas, la veleidad de sus actitudes. ¿O acaso pensaban que sólo Picasso podía tener etapas diferentes: una azul, otra rosa, etc.? Don Pedro Horrach también evoluciona de unas etapas a otras, no se detiene en un único estilo; él se arriesga, innova, se expone. Tuvo su época inquisitorial, cuando el más mínimo indicio multiplicaba, como el milagro evangélico de los panes y los peces, imputaciones, detenciones y encarcelamientos. Nadie ha mostrado un celo mayor que nuestro talentoso y artístico fiscal en su época castigadora. Fue el mejor. Lo que sucede ahora es que, víctima de su personalidad inconformista, se encuentra atravesando otra fase de su arte fiscalizador: ahora es un fiscal garantista, el más garantista de todos, un fiscal-defensor, capaz de una escrupulosidad sólo al alcance de los genios. Me muero de curiosidad por conocer a dónde nos llevará su próxima metamorfosis artística. Nuestro fiscal, excéntrico donde los haya, seguro que nos volverá a sorprender.
Como sorprende que desde una isla tan habitualmente tranquila como Menorca se haya puesto en marcha una enfática campaña para hacerle la competencia a nuestras queridas Punta Ballena y Balneario 6. Sí, sí, los menorquines quieren robarnos a nuestros clientes hooligans, tanto británicos como alemanes. Y, por lo visto este año, lo van a conseguir, tras echar el resto con sus fiestas de Sant Joan de Ciutadella: cuatro hospitalizados graves (uno crítico), seis policías linchados por una multitud en una encerrona, botellones continuos, comas etílicos y unas carreras de caballos de los Jocs des Pla con más peligro que el Desembarco de Normandía en Omaha Beach. Un expediente imponente, y en sólo 3 días, ojo. Únicamente ha faltado algún caso de balconning para alcanzar una merecida matrícula de honor. Si se entera el tarambana príncipe Harry Windsor seguro que se coge el primer avión a Menorca para retirarse a beber Xoriguer y bailar el Jaleo a tumba abierta. Además de gozar como él acostumbra, obtendrá también aquello que no le proporcionarán Magaluf ni El Arenal, lugares con peor reputación: un pedigrí cultural edificante, un orgullo que resguarda la cogorza bajo el estandarte de la tradición.

lunes, 23 de junio de 2014

DIBUJANDO EN LOCURANDIA


(artículo publicado hoy en El Mundo-El Día de Baleares)

Le estoy cogiendo el gusto a dibujar en las terrazas de los bares. Lo hago fatal, pero poco a poco voy aprendiendo a la vera del maestro Xesc Grimalt. En el bar Comerç de Santa María, donde tienen la mejor tarta de zanahoria que he probado, la fauna que se ofrece a los trazos del lápiz es muy sugestiva. Mis presas predilectas son los ancianos jubilados, en parte por la facilidad de dibujo de sus marcadas facciones pero también por la sigularidad de sus personalidades, sereno corolario de décadas de experiencia, a años luz del frívolo modernillo que no sabe nada pero emite dictámenes inquisitoriales sobre esto y aquello.
Si el país se redujera a la terraza del Comerç, uno se sentiría más a gusto, encapsulado dentro de un escenario cordial y acogedor. Pero las inclementes rágafas del exterior nunca descansan, y entonces uno piensa, casi sin querer, en la epidemia de dimisiones/abdicaciones que estamos viendo. La más pintoresca podría ser la de Jaume Sastre, más que nada porque nunca he acabado de creer que estuviera haciendo una auténtica huelga de hambre. Tras su dimisión de supuesto mártir, no tenemos ni una sola imagen impactante que llevarnos a la boca al estilo De Juana Chaos, ahuecando el vientre tras una controlada dieta, ofreciendo su cuerpecillo sacrificial a los medios. Pero lo relevante del show de Sastre ha sido más bien la cantidad de individuos que han ido a rendirle pleitesía. Olvidando, todos ellos, que estamos hablando del Le Pen de Mallorca, el tipo más xenófobo que ha parido esta isla. Pero es igual, todo vale contra el enemigo mortal. Esto realmente es muy español y ayuda a entender determinados asuntos que desde fuera parecen esotéricos: por ejemplo, ver a tanto republicano que desaprueba enfáticamente la aureola Ancien Régime de la monarquía, pero que después se rinde extático ante los insolidarios 'derechos históricos' de Cataluña y Euskadi, como si fueran el súmmum de la modernidad progresista.
Siempre tropezamos con la misma piedra: la doble vara de medir. Tal vez seamos el país de los tuertos, de los trileros de la crítica. Hay odios malos y odios tolerables. Por eso unos son machistas, como Cañete, y en cambio otros no lo son en absoluto, como Diego Valderas (líder de IU en Andalucía), aunque hayan dicho delante de una cámara, junto a un divertido Cayo Lara, que una política del PSOE es “la de las tetas gordas”. Tampoco es machista Jesús Eguiguren, que sólo fue condenado por una minucia: apalear a su primera esposa. En fin, mejor seguir dibujando a los simpáticos clientes del Comerç y apurar el penúltimo pedazo de tarta.
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