martes, 2 de octubre de 2012

LAS MATEMÁTICAS AL SERVICIO DE LA TEORÍA MIMÉTICA

 fragmento de La escuela de Atenas (Rafael, 1512)


Dado el alto componente teórico de las tesis miméticas de René Girard (las tesis sacrificiales resultan más fácilmente demostrables), nunca está de más tener en cuenta verificaciones científicas que vayan apareciendo. Estas últimas semanas me he topado con una especialmente interesante, descubierta en la sección científica del programa radiofónico La brújula de Onda Cero (aquí dejo el audio).


En este programa se hicieron eco de un estudio publicado en la revista Physical review Letters, que consiste en la aplicación de un modelo matemático a una situación hipotética caracterizada por 3 individuos: 2 dogmáticos y un tercero equidistante. Recordemos que la hipótesis se desarrolla únicamente siguiendo patrones matemáticos, no formando parte de ellos teorías de tipo sociológico, aunque acaben ayudando a la consolidación de estas últimas (al menos las tesis girardianas). 

Los resultados, creo yo, no pueden ser más extraordinarios si tenemos en cuenta la teoría mimética de René Girard, es decir, si consideramos el modo del ser del hombre como una pasión antagónica al servicio de la configuración de identidades (lo que en mi tesis llamé 'pathos identitario', esto es, el deseo-de-ser-yo articulado como un intento-de-ser-otro). Resulta que en casos de polarización creciente, según este estudio, la moderación acaba difuminándose per se, camino de uno de los extremos, que acaban imponiéndose fruto de su contagiosa obcecación continuada. Pero lo más interesante es que, si el moderado es tozudo, es decir, mantiene su moderación de un modo 'dogmático', resulta más fácil que se acabe convirtiendo al discurso antagónico de un extremo; el moderado sólo se mantendría en un terreno intermedio cuando considera que la moderación es un objetivo en sí mismo, es decir, cuando se preocupa de dar contenido teórico a su moderación, que no es ya una posición de partida rígida (fruto de cierto requisito de equidistancia provocado por un tipo de personalidad que comparte con los dos dogmáticos, la girardiana pretensión de autonomía absoluta), pues ésta, sin contenido, resulta fácil de llenar por uno de los discursos extremos.

miércoles, 8 de agosto de 2012

DICCIONARIO DEL SUBSUELO (3): CLAUSURA

 (construcción del muro de Berlín)

El término clausura lo toma el pensador Cornelius Castoriadis de la matemática, concretamente del álgebra: “un cuerpo algebraico es cerrado si todas las ecuaciones escritas con los elementos de este cuerpo tienen solución en el interior del mismo” (Figuras de la pensable). Castoriadis amplía este sentido a todo tipo de sistemas, sobre todo sociales, y señala que la clausura más importante es la 'clausura del sentido': “Un mundo de significaciones es cerrado si toda cuestión que puede planearse en él o bien halla una respuesta en términos de significaciones dadas, o bien su planteamiento carece de sentido”.

Clausurar es, de esta manera un blindarse y cerrarse a lo externo y a la multiplicidad de lo real, un autoinstituirse en lo propio como absoluto (es decir, legitimando su fundamentación mediante una garantía extrasocial, ontológica), privilegiando la obtención de respuestas apresuradas y convenientes antes que un cuestionamiento profundo. La exclusión de la diferencia y de la dimensión de apertura. De esta manera, toda identidad, todo sistema totalizador (y totalitario), 'nihilista' (en sentido propio), 'metafísico' (Heidegger) o 'expiatorio' (Girard), pretende de una o de otra manera establecer un marco de clausura, un límite definido y estricto entre lo que permanece dentro y lo que es excluido fuera, siempre a partir de criterios normativos maniqueos. El afán totalizador, definido a partir de certezas absolutas, no deja otra salida que aquel cierre o blindaje que erradica completamente la capacidad discursiva y múltiple de la interrogación cuestionante. Orden, identidad, unanimidad, arraigo, certeza, expiación.

(artículo publicado en la revista KILIEDRO)

viernes, 8 de junio de 2012

DICCIONARIO DEL SUBSUELO (2): ABSOLUTO



"Etimológicamente, 'Absoluto' es lo 'ab-suelto', es decir, lo separado, lo escindido de cualquier otra cosa. Más concretamente, sería lo desligado de todo lo que es cosa, de cualquier ente. Lo Absoluto o el Absoluto vendría a ser lo independiente e incondicionado, opuesto por esencia a lo condicionado y a lo dependiente, a la esfera de la oposición y de lo contingente, que es la característica de los entes.

Muchos pensadores en la historia de la filosofía han intentado precisar conceptualmente esta expresión, además de pretender averiguar su propia naturaleza. Muchos términos se han utilizado con el fin de asimilar su contenido al de lo Absoluto, como es el caso de Ser, Dios, Substancia, Primer Motor, etc. Pero ningún concepto o término puede definirlo positivamente, pues el Absoluto es en sí aconceptual, desligado de todo ente y, por tanto, de toda posibilidad de determinación; se trata de un a priori ontológico y por tanto es, de por sí, irrecuperable para la reflexión positiva.

Sin embargo, a pesar de lo no recuperabilidad de esta previedad ontológica, lo Absoluto es capaz de influir de alguna manera en el mundo de los entes, aunque sea de manera indirecta, no de forma positiva en la determinación, sino imposibilitando la verificación o negación categórica y estricta de ninguna teoría o sistema del saber. Como no es un ente, al Absoluto no podemos 'verlo' más que a través de sus efectos, de las huellas que deja. El efecto que provoca es el de la relativización, no tanto del contenido del conocimiento, sino de su concreta formulación conceptual y categorial, quedando así los resultados del saber entre paréntesis. La problemática de lo Absoluto introduce de esta manera una dimensión de incertidumbre fundamental que pone freno a las invocaciones esencialistas, a toda pretendida 'última palabra'".

(artículo publicado en la revista Kiliedro)

viernes, 6 de abril de 2012

DICCIONARIO DEL SUBSUELO (1): CAOS


Contrariamente a lo que se suele entender hoy en día, la palabra caos no significa lo opuesto al orden ni al cosmos; por tanto, no es desorden ni tampoco confusión, escapando de esta manera a las usuales oposiciones antitéticas. El término procede del griego Khaos, que aparece por primera vez en la Teogonía de Hesíodo y que significa en realidad abertura, hendidura, ruptura, abismo, escisión, grieta, fisura (el verbo griego Khaino significa un abrirse la tierra, una herida o incluso la boca). Por tanto, la palabra caos no se refiere a otra cosa que a algo que eclosiona y de esta manera se pone en marcha, a lo ya plenamente existente, a un juego del que ya formamos parte y cuyo origen se nos escapa necesariamente. Ni siquiera es principio o fundamento de nada, pues su eclosión misma no es esencialmente cognoscible ni recuperable, blindada como está en una originaria opacidad, pues la conciencia surgiría por medio de esta abertura, sin posibilidad de registrar lo anterior.

El hombre habita la brecha, la escisión que origina nuestro mundo y que caracteriza todo fundamento como abismo, suelo sin fondo. Pero la habita conflictivamente, bajo el sentimiento de la pérdida dramática, representada en las perspectivas míticas mediante la figura del 'paraíso perdido' (especie de cosificación del origen inaprensible) que desea recuperarse. Mediante el caos, que desarraiga, quebrando la cercanía de lo inmediato y multiplicando las posibilidades, estamos ya en medio del juego de la existencia y la vuelta atrás nos resulta algo imposible, pues su previedad no es determinable o medible, aunque paradójicamente esta aspiración de dominio y control del origen (clausura del khaos para fijar un orden blindado) haya sido la más practicada por parte del hombre, necesitado de las certezas que la dimensión de incertidumbre del Khaos diluye.

(publicado en la revista KILIEDRO, que inicia una nueva etapa)

jueves, 22 de marzo de 2012

DIARIO DEL SUBSUELO (11). TESIS Y AUTOLISIS


Tras unos días de cuidados en la incubadora, la criatura ya está entre nosotros. Lista para destruir el mundo. 

En pleno apogeo de la crisis se producen menos suicidios, al menos en España. El pasado año 2011 ha seguido el descenso de tentativas consumadas de autolisis desde 2004 (año cumbre, en pleno auge de prosperidad): sólo 3.145 casos. De nuevo la demostración de que el suicidio no obedece tanto a un contexto material, sino que arraiga en las interioridades de la psique. También que España está en la cola europea de tasa de suicidios (6,3 muertes de cada cien mil personas), y que el sector masculino sigue dominando la práctica (2.456) con respecto a las ctónicas (sólo 689), más apegadas a lo telúrico y al amago fallido.

Dos noticias contradictorias se han manifestado últimamente en el cricket de la India. La mala es la retirada del cricket internacional del mítico Rahul Dravid (video) a los 39 años, uno de los mejores bateadores de la historia (52.31 de media en 164 tests) y perfecto gentleman. La buena, que otro mito, si cabe más grande, Sachin Tendulkar, tras un año intentándolo en balde, finalmente ha alcanzado la gesta del 'hundred of hundreds' o 'century of centuries', es decir, la centésima vez que consigue un mínimo de 100 carreras en un inning ofensivo (video), uniendo test y ODI cricket. Pero poco durará la alegría, pues en un mes Tendulkar cumplirá también 39 años, acercándose a su último duelo en el pitch.


Cada vez que se acercan elecciones (en este caso, el domingo en Andalucía y Asturias) me acuerdo de ese pasaje de la maravillosa serie británica Blackadder, en la que se celebran los comicios más limpios de la historia, oficiados en el condado de Villaheces, donde el Partido Víbora (The Adder Party), con su carismático candidato Atomarporculo Baldrick, consiguió una mayoría absoluta legendaria.
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