Crumb (1994), Terry Zwigoff
"Las familias felices son todas iguales; las familias infelices lo son cada una a su manera".
Siempre he estado de acuerdo con la célebre frase que da comienzo al Ana Karenina de Leon Tolstoi. Las familias infelices son más auténticas que las felices, primero porque dudo mucho que las felices existan realmente, y segundo porque en el fracaso de las primeras hay algo más verdadero que permite vislumbrar unas profundidades humanas que en el primer caso permanecen veladas. Como señala un pasaje del Talmud: el hombre es como las aceitunas, pues sólo da lo mejor de sí mismo cuando se lo tritura (creo recordar que es más o menos así). Si cambiamos 'lo mejor' por 'lo más interesante' suscribo al cien por cien la cita...
(artículo completo en el NICKJOURNAL)
