domingo, 16 de mayo de 2010

CRASH (1996)


Mi escena predilecta de una de mis películas más queridas es este monumento a la perturbación y al fetichismo metálico que pueden ver arriba. Se trata de la prodigiosa Crash (1996) de David Cronenberg (sobre la que escribí en su día una disección en Kiliedro: Crash: El abismo del deseo, primera parte de la serie La mirada infernal), basada en la sensacional novela de James G. Ballard (1973). La historia de unos alucinados que se toman casi religiosamente las posibilidades eróticas de los accidentes de coche... sobre todo si estos son mortales. Fascinados por la muerte en colisiones automovilísticas de celebridades como Jane Mansfield, Grace Kelly o James Dean, se encargan de llevar a cabo recreaciones de sus accidentes mortales con la intención de liberar en estas perturbadoras actividades una energía vital y sexual adormecida por el peso de la normalidad cotidiana. En la imagen, el enloquecido y subsuelítico Vaughan (Elias Koteas) hace las veces de director ceremonial (y también actor) del ritual suicida que se va a escenificar seguidamente. Micrófono en mano, va desgranando morosa y obsesivamente para los espectadores allí congregados los detalles del accidente mortal de Dean, las circunstancias que sellaron su muerte y su paso a la inmortalidad, a la vez que con sus dedos acaricia sensualmente la metálica carrocería del Porsche (550 Spyder) de carreras 'deaniano' como si se tratara de los turgentes muslos de una ctónica. El ritual se pone en marcha, la colisión aguarda, la transformación opera su mecanismo en el cuerpo y en la mente de los oficiantes. El éxtasis sexual al servicio de miméticas estrategias de autodestrucción. Pasen y vean en qué consiste la lógica fría y brutal del subsuelo más lóbrego.

2 comentarios:

koolauleproso dijo...

Desde luego, una de mis películas preferidas de un director que siempre me interesó muchísimo.
Y la novela de Ballard, genial también.
El gran Elias Koteas, James Spader y Holly Hunter están extraordinarios. Sobre todo, ella, la verdadera "ctónica" de la función (mucho más, incluso, que unas estupenda y perturbadoras Deborah Kara Unger y Rosanna Arquette).

Horrach dijo...

La verdad es que las tres chicas perturban lo suyo. Pero ninguna como Rosana Arquette, una mujer que siempre me ha parecido fea, pero que en 'Cash' suple sus limitaciones físicas con unas dosis de morbo muy subsuelíticas (sus heridas en forma de vagina o sus aparatosas ortopedias):

http://www.youtube.com/watch?v=jGpjAfOz6s0

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