jueves, 9 de diciembre de 2010

DIARIO DEL SUBSUELO (6)


Uno, que en el fondo es un romántico, imaginaba que en el refugio monástico que representa un santuario enclavado en plena sierra de Tramuntana podría encontrar aquello de lo que no dispone en la ciudad: silencio y sosiego. Los plazos de la tesis se van prorrogando peligrosamente y eso me obliga a la aplicación de medidas quirúrgicas inmediatas para ganarle márgenes al tiempo escaso. Sin embargo, lo que uno no podía esperar es que en el santuario de Lluc también estén de obras, con máquinas y obreros repartidos por doquier, abriendo zanjas una tras otra. Que para conectarte a internet sólo media hora te cobren 3 euros, que el menú más barato cueste 14 euros o que la calefacción de la celda sólo funcione durante 3 horas al día son otras cosas que no permiten mucho sosiego. Para colmo, padecer a mis compatriotas sigue siendo una experiencia particularmente repugnante, y ni en Lluc me he podido librar (y eso que en un principio parecía que todo eran parejas mayores de peregrinos europeos). Entre otras cosas, ya sólo me faltaba que un descerebrado patrio me despertara a las 7'30 de la mañana con la televisión a todo trapo (televisores en las celdas de un santuario...). Menos mal que un espectro ctónico acudió en mi ayuda para sacarme de allí y mostrarme que el faro del fin del mundo no queda muy lejos, en el cabo de Formentor concretamente, eso sí, tras padecer la carretera más tortuosa y criminal posible.


Era previsible, teniendo en cuenta las dimensiones y exigencias de la Crisis, y también el ethos histórico español (envidia, resentimiento, mediocridad, cainismo, etc.), pero al final nuestro país ha encontrado un chivo expiatorio que permita unir a todos los bandos y facciones antes irreconciliables bajo el odio total y absoluto hacia un colectivo de 2.000 personas: los controladores aéreos. Todo momento de crisis tiende a ese proceso de desviación de culpas y reasignación de responsabilidades, y a la canalización de las tensiones antagónicas, pues la sociedad procede a disgregarse y se hace necesario recurrir a la demonización de un sector con la esperanza de reunificar a la comunidad. En este caso han ido fallando los recursos tradicionales por diversos motivos, pues los inmigrantes, las mujeres y los gays ya no tienen efectividad alguna de cara a la pira expiatoria en un mundo dominado por la 'discriminación positiva', y los funcionarios no serían una víctima viable por su elevado número y el rol que desempeñan. Es cierto que los controladores no son inocentes en todo lo que ha sucedido estos días, ni mucho menos (un chivo expiatorio no tiene por qué ser necesariamente tan inocente como el Jesús evangélico), pero en España basta que a alguien se le acuse de 'privilegiado' y de cobrar mucho para que la horda ciega y colérica se abalance sobre él con las peores intenciones. La unanimidad política, mediática y social que hemos vivido estos días contra los controladores es una de las experiencias socioantropológicas más desasosegantes que he visto desde el 13-M, pero ni en eso ha demostrado este país tener talento, porque no puedes señalar, como ha sido la intención del gobierno ZP desde que Pepe Blanco (ministro, recordémoslo, que carece de licenciatura alguna) domina AENA, a los controladores como víctima propiciatoria de todos los males de la sociedad en general (y de la deuda astronómica de la propia AENA en particular, cuando mucho ha tenido que ver la construcción irracional de aeropuertos en regiones que no lo necesitaban), cuando resultan ser un sector  irremplazable a corto plazo, básico para el funcionamiento cotidiano. Después de lanzar a toda España contra ellos (eso sí, con su absoluta e irreflexiva correspondencia del viernes), primero demonizándolos desde el pasado mes de febrero, luego provocándoles con un Decretazo el día mismo que daba inicio al puente más largo de todo el año, y finalmente decretando un inédito Estado de Alarma que los somete a la autoridad militar, justo ahora, tras comprobar (oh, sorpresa) que son elementos indispensables para el funcionamiento diario del país, se recula, hablando bien de todo el colectivo y únicamente culpabilizando a los dirigentes de su sindicato mayoritario (entre ellos, por cierto, el sobrino de un premio Nobel). 


Aunque la sociedad ya ha decretado su juicio final contra Miquel Llodrà (el ex-traductor de la ONU que atropelló a su mujer en Mallorca hace unas semanas, como conté en una entrada reciente), el caso sigue el curso que se podía vislumbrar tras analizarlo objetivamente con los datos conocidos en un principio. Me refiero a que los testimonios aportados por sus hijos han demostrado que no sólo Llodrà no era un maltratador sino que incluso siempre fue exactamente todo lo contrario: el habitual objeto de furia de una esposa colérica, un hombre tranquilo que siempre trataba de evitar los conflictos. Otros testimonios, según la información periodística, corroboran eso, pero nada va a cambiar el dictamen ideológico del 'batallón feminazi' (encabezado por la tergiversadora Elena Valenciano, la que me ha censurado 3 mensajes en su blog), precisamente porque ese dictamen condenatorio es ideológico y en su invención interesada de la realidad no contempla la contrastación con los datos empíricos.

13 comentarios:

J. G. dijo...

...y de diplomatura carece,

El Pez Martillo dijo...

Hasta en Lluc hay obras, lo cual no es de extrañar en esta isla. ¿Será cosa de lo de hacer de la Serra patrimonio natural de la Humanidad (o como se llame)?

Lo de los controladores tiene bemoles. Por un lado, aunque su actitud ha sido exagerada, han sido los únicos que le han plantado cara al gobierno, mientras todos los demás estaban y están en los bares despotricando (y preparando las tablas de snowboard para el puente). Por supuesto, la actitud del gobierno tampoco me parece la más "talantosa". Por lo demás, no me extrañaría que tengan (el gobierno) alguna cosa en mente y se aprovechen del estado de alarma para llevarla a cabo, o que lo hayan puesto en marcha con ese fin incluso, sirviéndose de la oportunidad que les han brindado los controladores. Ya lo dije en el twitter: temo que nos vamos a arrepentir.

En fin, que de un tiempo a esta parte no ganamos para sustos.

Saludos.

Anónimo dijo...

Quizás en otra sucursal de los coritos, en Sant Honorat concretamente, hubiera logrado una mejor concentración y, con algo de suerte, inspiración luliana. ;)

Aprovecho para mandarle un saludo.

Novell.

Horrach dijo...

Saludos de vuelta, Novell, alegra verlo de nuevo por estos andurriales.

Amigo Pez, lo que está sucediendo está retratando más si cabe a ZP. Sólo el viernes privatizó empresas públicas y la Lotería, retiró ayudas a parados, aprobó un decretazo contra derechos de trabajadores y, como guinda, el Estado de Alarma, inédito desde que se aprobó la Constitución. Vamos, un expediente en menos de 24 horas que deja a Bush como un progresista de salón.

J.G., ¿sabe si es Don Pepinho el primer ministro sin título universitario en la democracia española? Pajín está en las mismas, pero aquí el vanguardista sería Blanco.

saludos a los tres

publicador dijo...

En tanto que no titulado, Montilla le precede; como iletrado, no llevo la cuenta.

Horrach dijo...

ahh, se me olvidaba Montilla, el Superhombre Normal que, gracias sus superpoderes, ha hundido para mucho tiempo a los socialistas catalanes.

Por cierto, sobre Montilla leí el otro día lo que va a cobrar de retiro y no tiene nada que envidiar al sueldo que, según algunos (Gobierno y Aena), cobran los controladores.

Anónimo dijo...

Estimat Horrach, estic començant a preocupar-me. Vostè veu a Girard per tot arreu. Ara ha tocat un exegesis girardiana de l’afer del controladors i el rebuig que ha manifestat la societat envers aquest col•lectiu. Podrem extrapolar als girardians allò que digué Karl Popper dels marxistes? Això és, —i traduït a l’assumpte que ens ocupa— que un girardià “no pot obrir un diari sense trobar a cada pàgina proves confirmatòries de la seva interpretació de la història (societat en aquest cas)”.

Convé que no s’obsessioni, que al final veurà disgregacions i reunificacions dins la sopa, com Foucault intuïa relacions de poder a l’engròs.

Sí, ja ho sé, és un comentari amb ganes de tocar els nassos. I és així, avui m’he aixecat en ganes de tocar els collons. De forma amistosa, això sí.

Però com se t’ocorr anar a Lluc? Mira que violentar l’atmosfera sagrada d’un espai religiós. A més a més, que no saps Lluc és el centre neuràlgic del pancatalanisme de Mallorca? T’ho varen fer apostar. Això és una provocació.

Això dels controladors té nassos. Home, ja que hi eres, haguessis pogut fer esment a la Usca i a la seva política absolutament ultra proteccionista, al corporativisme de “som un ens aliè a qualsevol decisió que es pugui prendre a nivell polític”, a la incapacitat que han mostrar per adaptar-se al estàndards europeus.

En fi, ets un provocador.

Una abraçada.

Biel

Horrach dijo...

Bielet, ¿no ets tú que vares ser Blavet? Se veu que això va trastocar per sempre s'aura benèfica de Lluc... Ara ja no té remei.

Per lo demés, sí, soc una mica obsessiu, i pot ser vegui per tot en Girard, en Derrida i en Bergman. Però me consola que es tracti de referents de nivell. Pitjor seria lo teu, amb en Laporta, Mikimoto i Lluis Llach. Però t'ho dic de bon rollo, eh?

abraços

Anónimo dijo...

Això dels referents me sona a una altra època. Quan era adolescent, pot ser. Les persones que esmentes no són en absolut miralls en els quals vull projectar-me. Això sí, hi ha personatges que m’interessen especialment, al marge dels seus plantejaments polítics, sociològics o antropològics. Estic, per dir ho així, més enllà del bé i del mal. En això som, de totes totes, postmodern. El mosaic és la figura que més en defineix.

M’agradaria tenir referents, no et pensis. Ara bé, una Rosa Díez o un Fernando Savater no poden assaciar la meva fondària. Però ho intent, de veres que ho intent.

De Lluc no en guard massa bons records. Era una altra època. Però sí que he de dir que els paisatges malenconiosos i eteris de Lluc me varen forjar una personalitat estranya. Per bé o per mal.

Esper que passis unes bones i càlides festes de Nadal.

Horrach dijo...

Sí que deu ser una experiència curiosa haver viscut a Lluc, d'aquelles que deixen petjada. Crec que ara els Blavets s'ho deuen passar un poc millor (ho dic perque fa poc s'admeten nines...).

bones festes, Bielet, no facis cap desastre

Sonja dijo...

Desde luego lo de LLuc es de una desaprensión intolerable, no sabe cuanto le entiendo, yo a veces vago buscando un remanso de paz en la ciudad donde nadie en absoluto pueda observarle a un@ y estar a salvo de gente y ruido y es una empresa bastante difícil y desesperante.


Ya me extrañaba que no tocara el tema de los chivos controladores, cierto que tras cebarme como todos en el festín y una vez saciada la sed de sangre humeante también me ha dado por pensar que nos han puesto una anilla en las narices y nos están llevando allí donde les place.

Horrach dijo...

El caso de los controladores es un buen ejemplo de cómo en caliente se puede manipular a las masas (y a los individuos) para que dirijan en la dirección que se pretenda sus odios.

Josepepe dijo...

Yo a veces, cuando pierdo el control aéreo, digo que me voy a España. Y adónde en España, me preguntan. Pues a Formentera, adónde va a ser...

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